24.05.2024 |
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Feliz Año (si no nos lo chafan)

Feliz Año (si no nos lo chafan)

Despedido 2023, empezamos otro año. Nunca se arranca de cero, porque la mochila viene con nosotros, pero siempre hay un espacio, aunque sea pequeño, para la esperanza. Luego viene la realidad y nos baja a la tierra. Pero hay que intentarlo. Lo peor es perder la confianza en nosotros mismos, una vez que muchos la tenemos perdida en quienes nos gobiernan. Y, a veces, también en quienes nos pueden gobernar.

Este año hay elecciones en Galicia y ya han empezado las hostilidades. De momento entre Sumar y Podemos, entre Yolanda Diaz y Pablo Iglesias, que sigue manejando todos los hilos. Y va ganando Iglesias que ha conseguido que los militantes de Podemos rechacen ir en una candidatura con los de Sumar. Se odian. Ya veremos lo que pasa después y cómo afecta eso al pacto imposible de legislatura de Pedro Sánchez. Luego vendrán las del País Vasco, otro polvorín, donde PNV y Bildu -pero, sobre todo, los ciudadanos de esa tierra, que tanto han mirado hacia otra parte en tiempos de violencia y en los actuales- se juegan algo más que el gobierno de esa comunidad autónoma. Si llueve en Galicia o en el País Vasco, lloverá en toda España, mojará a todos los partidos, de derecha a izquierda, y todos los pactos pueden saltar por los aires por unos cuantos votos. Como la investidura.

Pero las elecciones más importantes de 2024 serán las europeas. Incluso si se adelantan en Cataluña, donde todo puede pasar, y que también afectaría a la gobernanza de España. Europa se la juega se mire por donde se mire. Europa está creciendo con nuevos miembros es difícil de gobernar y no está sabiendo jugar un papel decisivo, el que le corresponde, ni en la guerra de Ucrania ni en la de Gaza ni en el concierto internacional. Europa puede ver un crecimiento de la extrema derecha, lo que sería una mala noticia, o buscar un pacto de centralidad y reforzar una estrategia de unidad. Europa tendría que ser, lo ha dicho con acierto la escritora Eva Díaz Pérez, "la brújula, la referencia de nuestro presente e inmediato futuro". Para lo bueno y para lo malo. Pero Europa -también otras instituciones internacionales- es un boxeador tocado, al borde del KO, intentando mantenerse de pie, pero muy cerca de caer a la lona. Y es más peligroso aún porque, efectivamente, como dice la citada escritora, "el eje del mundo está hoy en lugares donde no existen la democracia ni la libertad ni los derechos". Y porque, además, si se produjera un segundo mandato de Trump en Estados Unidos, nada sería estable ni seguro.

Europa es fundamental para que España no se pierda en la deriva a la que la están empujando Pedro Sánchez y sus socios de legislatura y de Gobierno. Europa es la esperanza para que la democracia, el Estado de Derecho, la separación de poderes y la propia Constitución Española no se conviertan en una ficción. Europa es la última esperanza para el respeto de la ley y de quienes la tienen que aplicar. Europa es nuestro referente histórico, cultural, social y ético. Europa ha sido la cuna de los derechos humanos y de la democracia. También del estado del bienestar y de la libertad. Europa no se puede dejar en manos de la extrema derecha ni de la extrema izquierda, pero tampoco de partidos independentistas o excluyentes. Sólo la centralidad puede permitir el progreso. Y lo que vale para Europa, vale, sin duda, para España donde la ocultación, el engaño y los intereses sectarios del poder priman hoy sobre los intereses del conjunto de los ciudadanos. Tanto necesito, tanto me das, tanto te pago. Nos la vamos a jugar en Europa. No hay que perder la esperanza de que 2024 sea un buen año. Que no nos lo chafen.

Feliz Año (si no nos lo chafan)
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