17.06.2024 |
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La clase política sufre de forma diferente

M. Reyes Ruiz Sehara, 

Santander

Pedro Sánchez y Pablo Zuloaga.
Pedro Sánchez y Pablo Zuloaga.
La clase política sufre de forma diferente

Estimado Sr. Zuloaga,

Quisiera expresar, en primer lugar, mis condolencias por el sufrimiento que el presidente del Gobierno y su familia están experimentando debido a las acusaciones dirigidas hacia su esposa. Sus declaraciones al respecto han resonado profundamente conmigo, pues evocan una situación personal que mi familia y yo hemos enfrentado durante los últimos cinco años bajo su administración en esta Comunidad Autónoma.

Permítame explicarle la situación, dado que es probable que no esté familiarizado con ella. A finales de 2018, su gobierno eligió un "chivo expiatorio" para cargar con todas las culpas y arruinar su vida laboral y, lo que es peor, su vida personal y familiar. Me refiero a la Filmoteca de Cantabria, donde despidieron al coordinador tras 17 años de servicio, con el único fin de remover al Director de la Filmoteca y a su equipo y colocar a personas de su confianza.

Aunque comprendo la necesidad de tener equipos de confianza, no alcanzo a entender por qué se tuvo que sacrificar a una persona que era la menos protegida entre todos los que han pasado por la institución desde su creación. Este proceso no solo implicó su despido, sino que también se presentó una querella penal contra él.

Como bien sabe, esta acción no solo prolongó el proceso judicial, impidiendo que salieran a la luz los problemas de funcionamiento y la falta de control en la Filmoteca, sino que también llevó a la ruina económica y emocional a una familia con muchos menos recursos que el presidente del Gobierno y su familia.

Durante todo este tiempo, mientras nosotros intentábamos expresar nuestro dolor y buscar justicia, todos nuestros esfuerzos fueron sofocados. Mientras tanto, los medios de comunicación, como el Diario Montañés, se hacían eco de nuestra situación, exponiendo públicamente y sin reservas el nombre y los detalles del caso de mi hermano, aun cuando solo estaba siendo investigado y no condenado.

No deseo continuar recordando estos eventos porque reavivan un dolor profundo, similar al que usted describe sentir por el presidente y su familia. La diferencia radica en que el presidente cuenta con el apoyo de su partido y aliados, mientras que mi familia solo ha tenido el respaldo de verdaderos amigos. Su situación y la nuestra son incomparables en muchos aspectos.

El presidente, independientemente de su cargo futuro, seguirá disfrutando de privilegios como vacaciones y el apoyo continuo de su entorno. Mi hermano y su familia, en cambio, han sido privados de sus vacaciones y de una vida normal debido a la ruina financiera causada por acciones políticas desconsideradas.

La ironía es que mientras ustedes miden su sufrimiento en una escala, el nuestro parece medirse en otra completamente diferente. La frase que le dijeron a mi hermano, "No es posible... esto está judicializado", parece sellar nuestro destino sin ofrecer ninguna esperanza de justicia o comprensión.

A pesar de todo, deseo sinceramente lo mejor para el presidente y su familia. Lo digo de corazón porque conozco el verdadero coste del sufrimiento y aspiro a superar este sentimiento. Sin embargo, al escuchar sus declaraciones tan llenas de vehemencia, no pude evitar revivir mi propio dolor.

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