21.06.2021 |
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Los que ponen orden tras la nieve

Adolfo asegura que su trabajo es "duro, pero muy gratificante", puesto que los habitantes de los núcleos rurales, que cada vez cuentan con más medios para paliar los efectos de la nieve, no se quedan incomunicados gracias a este dispositivo.
PALOMERA (CANTABRIA) 15/01/2021.- Operarios del servicio invernal de la Consejeria de Obras Públicas retiran este viernes la nieve de la carretara del puerto de montaña cántabro de Palombera con una fresadora. Tres puertos de montaña de Cantabria, todos en la red autonómica, siguen este viernes cerrados al tráfico a causa de la nieve y el hielo caído las últimas semanas en la región, mientras que para acceder al de Palombera (CA-280) es necesario el uso de cadenas o neumáticos de invierno. EFE/Pedro Puente Hoyos
Operarios del servicio invernal de la Consejeria de Obras Públicas retiran este viernes la nieve de la carretara del puerto de montaña cántabro de Palombera con una fresadora. EFE/Pedro Puente Hoyos
Los que ponen orden tras la nieve
Adolfo lleva 34 años subido a una quitanieves, desde la que ha conocido grandes nevadas, y, tras muchas horas despejando carreteras dentro de ese camión, reconoce a EFE que su trabajo es imprescindible para la movilidad y también "gratificante" porque ayuda a los demás, aunque sea "duro".

Filomena, que ha trastocado mucho a comunidades como Madrid, no ha causado tantos estragos en Cantabria, donde, eso sí, un imponente manto blanco ha vuelto a cortar y obligado a cerrar zonas como el puerto de Palombera, adonde todavía no es posible acceder por la nieve.

En ese puerto de montaña, donde EFE ha estado con los operarios del servicio invernal de la Consejería de Obras Públicas de Cantabria, se trabaja las 24 horas del día a destajo, algo que solo se produce en las carreteras cántabras para que ningún municipio se quede incomunicado más de un día.

El turno de día le corresponde a los miembros del servicio autonómico, mientras que la noche recae en la iniciativa privada.

A lomos de las fresadoras y los camiones, operarios como Adolfo Fernández, celador del Parque de Conservación de Reinosa que cuenta con 34 de experiencia, asegura que el trabajo ha mejorado "infinitamente" con los nuevos medios y lo hace mientras permite volver a ver el gris del asfalto en la carretera del puerto de Palombera, cubierto por varios metros de nieve que imposibilitan el tráfico.

Adolfo explica que conducir fresadoras y quitanieves no es complicado, pero para hacerlo con soltura es necesario tiempo.

A su juicio, lo más complicado es trabajar por donde "no se ve más que nieve", ni siquiera las balizas, cuya marcación, además de los medios técnicos, ha ido mejorando con el paso de los años.

"Pero por mucho que los medios se hayan modernizado, la nieve sigue siendo la nieve", advierte, al tiempo que pide a la ciudadanía "responsabilidad" y seguir las recomendaciones de seguridad y ser prudentes. "No hay que hacer tonterías", insiste.

Adolfo asegura que su trabajo es "duro, pero muy gratificante", puesto que los habitantes de los núcleos rurales, que cada vez cuentan con más medios para paliar los efectos de la nieve, no se quedan incomunicados gracias a este dispositivo.

El jefe del servicio de carreteras autonómicas, Miguel Ángel Díez, destaca que Cantabria es la única comunidad autónoma de España que cuenta con un servicio de retirada de nieve "24 horas".

Esto ayuda a que no se acumule la nieve, y por ende el trabajo del servicio autonómico. Así, ningún ayuntamiento cántabro queda más de un día incomunicado por la nieve.

"Cuando los habitantes de algunos municipios escuchan el ruido de las máquinas, a las tres de la mañana, saben que no están solos. Y eso lo agradecen", ensalza Díez.

En las zonas en las que son habituales las bajas temperaturas, como en el sur de Cantabria, se pone nombre hasta a los neveros (acumulaciones de nieve que se forman en puntos concretos, sobre todo por la influencia del viento).

Estas formaciones ya no son tan grandes como antes, entre otras cosas por el cambio climático, que, según los miembros del servicio de vialidad invernal, también afecta a su trabajo, ya que hay menos grandes nevadas y son más "cíclicas".

Esta última nevada, según Díez, ha sido "fuera de lo habitual", pero "tampoco extraordinaria". "Eso sí, ha sido imprevisible", afirma, puesto que no esperaban que fuera a durar casi todas las navidades.

Y recalca que la máxima de la Consejería de Obras Públicas y Ordenación del Territorio del Gobierno de Cantabria es que, dentro del peligro inherente a este trabajo, se corran los menos riesgos posibles para las personas que lo desempeñan.

Por ello, se sigue una estructura "vertical", "bien definida" y "coordinada", aunque "siempre" sea "mejorable", cuyas decisiones se basan en criterios técnicos. "Si tenemos que tener un mes y medio cerrado el puerto de Lunada, se hace", recalca Díez.

En Cantabria, medio centenar de personas se dedican a que la nieve y las inclemencias meteorológicas de borrascas como Filomena o Ernest -el anterior temporal-, afecten en invierno lo mínimo posible a la vida de los ciudadanos, con la ayuda de varias fresadoras, camiones y tractores.

Estas grandes máquinas, que emiten un ruido en consonancia con su tamaño, recogen y expulsan a los laterales de la vía la nieve, dejando sólo milímetros sobre el firme, que más tarde se "abrasa" con sal o salmuera.

En un día de temporal, Cantabria puede utilizar unas 150 toneladas diarias de estos compuestos. Pero no todo el trabajo lo hace la máquina o la química, también entra en juego la pericia y el bagaje del operario, cuya trabajo permitirá que el tráfico fluya con tranquilidad. 

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