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El Diario de Cantabria

De Calcuta a Madrid en 78 horas, los españoles ya están en casa

Los jugadores de fútbol españoles usan una máscara protectora para la cara mientras esperan que el autobús de su equipo salga de Kolkata durante el bloqueo para combatir la pandemia de coronavirus en Kolkata, India oriental, 03 de mayo de 2020. EFE / EPA / ADHIKARY PIYAL
Los jugadores de fútbol españoles usan una máscara protectora para la cara mientras esperan que el autobús de su equipo salga de Kolkata durante el bloqueo para combatir la pandemia de coronavirus en Kolkata, India oriental, 03 de mayo de 2020. EFE / EPA / ADHIKARY PIYAL
De Calcuta a Madrid en 78 horas, los españoles ya están en casa

Han pasado 78 horas de viaje y los quince españoles que salieron de Calcuta el domingo a primera hora de la mañana (madrugada en España), empiezan a deshacer las maletas después del periplo que les ha tocado vivir para volver a casa. Atrás queda una experiencia que esperan no tener que repetir.



La expedición formada, en su mayoría, por parte de jugadores y técnicos de los dos principales equipos de fútbol de Calcuta, el East Bengal y el Mohun Bagan, tuvo que regatear varios obstáculos, algunos previos al viaje y otros, con los billetes ya comprados.



Los problemas empezaron antes de emprender rumbo porque no pudieron conseguir un vuelo que les llevara de Calcuta a Nueva Dehli, así que solo les quedó la alternativa de un largo recorrido por carretera para cubrir 1.500 kilómetros. Cerca de 30 horas.



Con el autobús, al menos, asegurado, tuvieron que hacer guardia para comprar los pasajes que iba a poner KLM a la venta para el vuelo que había organizado la embajada holandesa entre Nueva Dehli y Amsterdam.



Los últimos en adquirirlos necesitaron la intervención del East Bengal porque los precios habían subido tanto que superaban los límites de las tarjetas de crédito, así que estuvieron a punto de quedarse en el país asiático.



Entre el pasaje, un niño de dos años, hijo de uno de los jugadores del Mohun Bagan, y la directora de la ONG Sonrisas de Calcuta. Además, una argentina, mujer de uno de los españoles, un polaco y dos lituanos vinculados también a los equipos, así como tres holandeses que se sumaron a última hora al traslado en autobús.



Con el vuelo cerrado, horas antes de partir hacia Nueva Dehli, otra zancadilla. Las medidas restrictivas de la India marcaron como zona roja la del hotel en el que iban a pasar la noche en Benarés (Varanassi), así que no pudieron alojarse en ese establecimiento.



Se imaginaron pasando la noche en el bus, en una cuneta al lado de la carretera, y, aunque tuvieron que pernoctar en el vehículo, el viaje fue mucho mejor de lo esperado: hicieron la noche mientras el autocar, con dos chóferes y otros dos auxiliares, seguía la ruta a Nueva Dehli.



Tras pasar unas horas en el hotel de la capital de la India, partieron este martes de madrugada rumbo a Amsterdam, algo más de ocho horas de vuelo, en un avión que iba lleno, según relata el entrenador del East Bengal, Mario Rivera, y en el que era imposible mantener la distancia de seguridad porque no había asientos libres entre los pasajeros.



Como llegaban sin margen para coger el único vuelo del día hacia Madrid, tuvieron que alojarse, como ya habían previsto, en Amsterdam, donde les sorprendió que la gente, por la calle, no llevara mascarillas, aunque en los medios de transporte sí hubiera restricciones.



Les quedaba un "pasito" para llegar a España, ya sin los lituanos, que partieron en barco por el Báltico (18 horas), ni el polaco, que se desplazó a su país en coche.



El resto de la expedición emprendió este miércoles el viaje a España, dos hacia Barcelona y el resto, a Madrid, donde aterrizaron minutos antes de la hora prevista, las 11.30. De nuevo en un avión de KLM "lleno hasta arriba" y sin respetar la distancia social.



"Nos mandaron el mensaje de que el equipaje de mano podíamos facturarlo porque iba lleno. Eso sí, en el aeropuerto de Amsterdam nos estaban poniendo problemas por el peso del equipaje y nos llamaron la atención porque, cuando hablábamos entre nosotros tenía que haber distancia social. Después, ese mismo personal, ocho personas, estaba en una mesa redonda", asegura Rivera.



Él, que había dejado España el 31 de enero para enrolarse en el East Bengal, confiesa que le sorprendió el poco movimiento en el Aeropuerto Adolfo Suárez, una terminal en la que siempre hay ajetreo.



"Es una sensación muy rara. Estoy contento. Me ha llamado mucho la atención llegar y no ver gente en el aeropuerto, que las maletas salgan rápido, que solo estuviera nuestra cinta en uso y que no haya nada de tráfico o muy poco en Madrid", señala.



También le resultó extraño que no hubiera familiares esperándoles, solo el equipo de EFE que les recibió para cerrar la crónica de un viaje maratoniano. "Si no me queda más remedio, lo repetiría, pero voy a intentar no tener que volver a pasar por esto", advierte.



Ya está en casa, mañana le llegará la compra online que había programado su mujer, que está en Granada y a la que no podrá ver hasta que se levanten las restricciones.



Mientras tanto, aprovechará para reencontrarse con la cocina española, hacer un poco de deporte y rematar una web que ha creado para entrenadores, bajo suscripción, con artículos, explicación de conceptos y ejercicios. "Hubiera sido ideal tenerla en el confinamiento, pero por lo menos, lo he aprovechado para acabarla", explica al retomar su vida española. 

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