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Lo que esconde el Torreón de Cartes: un misterio medieval en plena calle principal

Sus calles empedradas, sus antiguas construcciones y su legendario Torreón cuentan historias de nobles, comerciantes y peregrinos
Una de las calles principales de Cartes. / A.S.
Una de las calles principales de Cartes. / A.S.

Cartes es una de las localidades con mayor riqueza arquitectónica y patrimonial de Cantabria, un pueblo que se desarrolló en torno a la antigua ruta que unía Castilla con el mar y cuyo casco histórico sigue reflejando su pasado esplendoroso. A lo largo de los siglos, su Camino Real, eje principal de la villa, ha sido testigo del tránsito de comerciantes, viajeros y peregrinos, consolidándose como una de las calles más monumentales de la región.

Cada 16 de septiembre, los vecinos de Cartes celebran una de las romerías montañesas más arraigadas de Cantabria, una festividad que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. La jornada comienza la víspera con la tradicional subida hasta la pradera de San Cipriano, un recorrido que los romeros realizan portando varas de avellano y vistiendo las típicas albarcas cántabras. Al día siguiente, la celebración culmina con una misa en honor al santo y una jornada de convivencia en la que no faltan la música, el folclore y la gastronomía regional.

UNA LOCALIDAD MARCADA POR LA HISTORIA Y LA LITERATURA

La privilegiada ubicación de Cartes, a orillas del río Besaya, convirtió al pueblo en un enclave estratégico desde la época romana. Con el paso de los siglos, este asentamiento fue consolidándose hasta alcanzar su mayor auge con la repoblación promovida por Alfonso I de Asturias en el año 750.

Sin embargo, no solo la historia ha dejado su impronta en la localidad. Benito Pérez Galdós visitó Cartes antes de escribir Marianela (1878) y quedó tan cautivado por sus calles y paisajes que decidió ambientar parte de su novela en un lugar ficticio llamado Socartes. Hoy en día, un banco temático con la forma de un libro abierto recuerda el paso del célebre escritor por el municipio, con fragmentos de la obra que hacen referencia a este rincón de Cantabria.

EL CAMINO REAL: UN VIAJE AL PASADO A TRAVÉS DE SU CALLE MÁS EMBLEMÁTICA

El Camino Real es la vía que estructura el casco histórico de Cartes y uno de los principales motivos por los que la localidad fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985. A lo largo de sus 500 metros, se pueden admirar construcciones que datan de los siglos XV al XVIII, muchas de ellas casonas señoriales que aún conservan los escudos de armas de las familias más influyentes de la época.

Entre los edificios más representativos destaca el Torreón de Cartes, una fortaleza del siglo XV construida por la familia Manrique como defensa frente a los Vega, fundadores de Torrelavega. Esta estructura es especialmente singular porque la calle principal atraviesa el edificio a través de dos arcos, una característica que lo convierte en uno de los iconos arquitectónicos más reconocibles del municipio.

PUENTES, MOLINOS Y UNA IGLESIA ROMÁNICA QUE CUENTA SIGLOS DE HISTORIA

El legado histórico de Cartes no se limita a sus casonas y fortificaciones. El pueblo cuenta con importantes infraestructuras que reflejan su estrecha relación con el río Besaya y su relevancia en la economía local durante siglos.

Uno de los elementos más destacados es el puente de piedra del siglo XVIII, una construcción de cuatro ojos de medio punto que permitió el tránsito sobre el río y facilitó el comercio entre el interior y la costa.

A lo largo del cauce del Besaya, se pueden encontrar ocho antiguos molinos de agua que forman parte de una ruta patrimonial reconocida desde 2003 en el Inventario General de Patrimonio Cultural de Cantabria. Estos molinos, que estuvieron en funcionamiento durante siglos, son un testimonio de la importancia de la agricultura y la molienda en la vida cotidiana de la comarca.

La ruta histórica culmina en la Iglesia de Santa María de Yermo, uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica en la cuenca del Besaya. Este templo, construido en el siglo XII, destaca por su sobriedad y por haber conservado gran parte de su estructura original, lo que llevó a su protección como Bien de Interés Cultural en 1930.

UN PUEBLO QUE CONSERVA SU ESENCIA

Más allá de su valor histórico y arquitectónico, Cartes es hoy un destino que sigue manteniendo su esencia, donde cada rincón cuenta una historia y cada piedra recuerda su pasado. Pasear por sus calles empedradas, disfrutar de sus tradiciones o detenerse en uno de sus restaurantes para degustar la gastronomía cántabra es una oportunidad para sumergirse en un lugar que ha sabido conservar su identidad a lo largo de los siglos.

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