¿Conduces por esta carretera de Cantabria? Pues acabas de cruzar uno de los puentes más altos de Europa
El Viaducto de Montabliz es una de las obras de ingeniería más destacadas del panorama nacional. Situado en la localidad de Montabliz, un despoblado del que toma su nombre, se encuentra entre los municipios cántabros de Bárcena de Pie de Concha y Molledo, dentro de la comunidad autónoma de Cantabria (España). Desde su inauguración, el 31 de enero de 2008, esta imponente infraestructura se ha consolidado como uno de los hitos técnicos más relevantes del país, no solo por sus dimensiones y complejidad, sino también por su integración en un entorno natural de gran valor ecológico.
Con una altura máxima de 198 metros sobre el río Bisueña, el Viaducto de Montabliz fue, en el momento de su construcción, el puente más alto de España y el sexto más alto de Europa. Hoy en día sigue siendo uno de los viaductos más altos del país y continúa figurando en los primeros puestos del ranking continental.
Su construcción fue proyectada por la empresa cántabra Apia XXI y ejecutada por Ferrovial, con una inversión total de 26 millones de euros, lo que la convirtió en la obra más costosa de todo el trazado de la Autovía Cantabria-Meseta (A-67). Su diseño fue obra de los ingenieros Marcos Pantaleón, Patricia Olazábal y Roberto Revilla, quienes recibieron reconocimiento tanto nacional como internacional por esta obra.
Características técnicas
La compleja orografía del entorno y las elevadas exigencias medioambientales marcaron el desarrollo de la obra. La zona de Montabliz se caracteriza por su relieve accidentado, con profundos valles y laderas abruptas, además de albergar un significativo bosque mixto de robles y hayas, cuya conservación fue prioritaria durante la ejecución del proyecto. También se tomaron medidas específicas para minimizar el impacto sobre la fauna del entorno.
El viaducto salva el valle del río Bisueña a una altura de 150 metros, proporcionando continuidad a la circulación de la A-67 entre Molledo y Bárcena de Pie de Concha. Consta de cinco vanos, siendo el central, situado entre las pilas 2 y 3, de 175 metros, lo que lo convierte en el mayor vano de hormigón de carretera existente en España y uno de los mayores de Europa. Los otros vanos tienen longitudes de 155, 126 y 110 metros, configurando una estructura continua de 721 metros de longitud total.
El viaducto presenta un trazado en planta curva con un radio de 700 metros, un peralte del 8% y una pendiente máxima del 5,6%. Su tablero, de 26 metros de ancho, está dimensionado para albergar cinco carriles de circulación. La construcción se realizó mediante la técnica de avance en voladizos sucesivos, dado que el uso de cimbras era inviable por las características del terreno. Además, las pilas —una de ellas con una altura de 130 metros, la más alta jamás construida en España— fueron ejecutadas mediante encofrado autotrepante, una tecnología que permitió trabajar de manera eficiente y segura pese a la altura.
Durante su construcción, se utilizaron grúas situadas a 160 metros de altura, ancladas directamente a cada pila para garantizar la estabilidad del conjunto ante posibles movimientos peligrosos, lo que añade un mérito adicional al éxito técnico de la obra.
Condiciones climáticas y mantenimiento
Debido a su ubicación y altitud, el viaducto está especialmente expuesto a condiciones meteorológicas adversas, como fuertes vientos, nieblas densas y frecuentes heladas. Estos factores convierten a Montabliz en una de las zonas más sensibles de la autovía A-67 durante los meses de invierno. Por este motivo, en 2011 el Ministerio de Fomento instaló un sistema de 1.500 aspersores automáticos de fundentes en los viaductos cercanos a Reinosa, incluido el propio Montabliz, con el objetivo de prevenir la formación de hielo en la calzada.
Reconocimientos y galardones
El Viaducto de Montabliz no solo destaca por su funcionalidad y diseño, sino también por los reconocimientos obtenidos. En 2010, el ingeniero cántabro Roberto Revilla Angulo, coautor del proyecto, recibió el Premio para Jóvenes Ingenieros IABSE 2010 otorgado por la International Association for Bridge and Structural Engineering, como reconocimiento a su participación en esta obra.
Ese mismo año, el proyecto recibió el prestigioso Premio Acueducto de Segovia, que valoró tanto a los promotores como a los ingenieros, proyectistas y constructores que hicieron posible el viaducto. Además, el Viaducto de Montabliz fue nominado como Estructura Singular durante el III Congreso Internacional de la Federación Internacional del Hormigón (FIB), celebrado en Washington D.C., consolidando su prestigio a nivel internacional.
Un símbolo de ingeniería y territorio
Además de su valor técnico, el Viaducto de Montabliz ha dotado de relevancia a una localidad prácticamente despoblada que, sin esta obra, habría caído en el olvido. Hoy, Montabliz está asociado a uno de los mayores logros de la ingeniería civil contemporánea en España, una infraestructura que no solo facilita la conexión entre Cantabria y la Meseta, sino que también refleja el esfuerzo por conjugar progreso, seguridad y respeto medioambiental en un entorno natural de gran belleza.
En definitiva, el Viaducto de Montabliz sigue siendo uno de los grandes referentes de la ingeniería española del siglo XXI, tanto por su magnitud y complejidad como por el ejemplo que representa en la integración sostenible de infraestructuras dentro del paisaje cántabro.

