DESCUBRIENDO CANTABRIA

El palacio cántabro que fue residencia de Alfonso XIII y hoy alimenta historias de fantasmas

Residencia estival de Alfonso XIII y hoy propiedad privada no visitable, el Palacio de los Hornillos mantiene intacta su aura de leyenda en pleno corazón de Cantabria

El Palacio de Los Hornillos donde se rodaron los exteriores de ‘Los otros’. / ALERTA
El Palacio de Los Hornillos donde se rodaron los exteriores de ‘Los otros’. / ALERTA

Lejos del bullicio urbano y rodeado por un mar de praderas verdes, se alza uno de los edificios más imponentes y enigmáticos del norte de España. El Palacio de los Hornillos, en el valle de Las Fraguas (Cantabria), es una mansión de aire aristocrático que ha alimentado durante décadas leyendas, historias de fantasmas y una atmósfera casi paranormal.

Elevado en una finca que supera las 60 hectáreas, este palacio destaca por su sobriedad monumental y su marcada estética británica. Su imagen, aislada entre la niebla frecuente del valle, ha convertido este enclave en uno de los escenarios más reconocibles del cine de terror español.

El palacio cántabro que inspiró ‘Los otros’, de Alejandro Amenábar

El director Alejandro Amenábar eligió el Palacio de los Hornillos como escenario exterior para rodar la película ‘Los otros’ (2001), protagonizada por Nicole Kidman, ganadora de un Oscar. Ambientada en 1945, la cinta encontró en esta mansión neoclásica el entorno perfecto para transmitir inquietud, aislamiento y misterio.

Aunque los interiores se recrearon en estudios de Madrid, la atmósfera exterior pertenece al enclave cántabro de Las Fraguas. La simetría de su fachada rectangular, los grandes ventanales y los tejados de pronunciada pendiente evocan las casas señoriales inglesas, muy poco habituales en la arquitectura tradicional de Cantabria.

Su estilo neoclásico, combinado con muros de piedra y una estética sobria y elegante, refuerza esa sensación inquietante que tantos espectadores recuerdan de la gran pantalla.

Una residencia aristocrática con historia real

Más allá de su vinculación con el cine, el Palacio de los Hornillos en Cantabria posee una historia ligada a la aristocracia española. Fue diseñado a finales del siglo XIX por el arquitecto británico Ralph Selden Wornum, por encargo del duque de Santo Mauro.

El palacio llegó a convertirse en residencia estival del rey Alfonso XIII antes de la construcción del Palacio de la Magdalena en Santander. Este hecho consolidó su estatus como residencia aristocrática de referencia en el norte de España.

Dentro de la misma finca se encuentra la Casona de las Fraguas, una construcción anterior del siglo XVIII levantada en mampostería y sillería, ampliada en 1840. Durante años quedó en desuso tras la construcción del nuevo palacio, hasta su posterior rehabilitación por parte de Álvaro Fernández-Villaverde Silva, duque de San Carlos, actual propietario y descendiente del linaje que impulsó la construcción original.

Un enclave privado que alimenta su misterio

Actualmente, la Casona de las Fraguas funciona como espacio para celebraciones y eventos, mientras que el Palacio de los Hornillos sigue siendo una propiedad privada que no puede visitarse libremente. Esta restricción ha contribuido a aumentar su aura de misterio.

El aislamiento del valle, la niebla habitual y su arquitectura poco común en la región refuerzan la imagen de una mansión detenida en el tiempo. Sin necesidad de decorados adicionales, el palacio continúa proyectando esa atmósfera inquietante que lo convirtió en icono del thriller español.

Entre historia, aristocracia y cine, el Palacio de los Hornillos en Cantabria se mantiene como uno de los edificios más fascinantes y desconocidos del norte, un lugar donde la realidad y la ficción parecen fundirse en cada rincón.

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