playas de cantabria

¿Buscas el agua más caliente en el Cantábrico? Esta playa cántabra es la respuesta

Esta pequeña cala resguardada por rocas es uno de los secretos mejor guardados del litoral cántabro
Playa del Huevo Frito en Cuchía. / A.E.
Playa del Huevo Frito en Cuchía. / A.E.

Ni la playa del Sardinero, ni la de Oyambre, ni siquiera las de Suances o Liencres. En el corazón del litoral cántabro, la auténtica joya para quienes buscan un baño menos gélido en el Cantábrico se encuentra en un rincón mucho menos conocido: la Playa del Huevo Frito, ubicada en las inmediaciones de Cuchía, es la playa con el agua más caliente de Cantabria.

A resguardo de los fuertes vientos atlánticos, esta pequeña cala recibe su nombre por una peculiar razón: las formaciones rocosas que la rodean simulan la forma de un huevo frito y, más importante aún, actúan como barrera natural contra la bravura del mar Cantábrico. Este abrigo geológico hace que las aguas se mantengan más tranquilas y, sorprendentemente, varios grados más cálidas que las de otras playas vecinas, como la cercana Marzán o la propia costa de Suances.

La Playa del Huevo Frito no es solo un baño templado, sino también una experiencia paisajística singular. El arenal, dividido en dos sectores por una gran roca, se transforma con la bajamar, permitiendo el acceso a ambas zonas. En uno de estos espacios se encuentra una maravillosa piscina natural, formada de forma espontánea entre las rocas, que refuerza su atractivo como destino veraniego único y secreto.

Su carácter virgen y salvaje es otro de los encantos que convierten este rincón en uno de los lugares más especiales del norte peninsular. No hay chiringuitos, duchas, socorristas ni servicios turísticos, lo que para muchos es sinónimo de autenticidad. El acceso, aunque algo complejo y empinado, vale cada paso. Un camino algo escarpado desciende desde el aparcamiento cercano hasta el arenal, situado a poco más de un kilómetro del centro de Cuchía.

Desde Santander, llegar es sorprendentemente fácil: basta con tomar la S-20, empalmar con la A-67 y salir por la CA-232, atravesando Mongo y Miengo. Desde allí, una corta derivación por la CA-326 lleva al pueblo de Cuchía, donde comienza la carretera que desemboca en la zona de estacionamiento más próxima a la playa.

Este rincón se convierte en una escapada perfecta para quienes buscan algo distinto. Su nombre, pintoresco y simpático, contrasta con la sobriedad y belleza del paisaje. La ausencia de masificación, el calor acumulado entre las rocas, la tranquilidad del agua y la cercanía a otras playas más concurridas hacen de esta pequeña cala una rareza cantábrica, una excepción al frescor habitual del norte de España.

Por todo ello, la Playa del Huevo Frito es, sin duda, un destino ideal para los amantes del mar, la calma, y las pequeñas maravillas escondidas. En plena temporada alta, sigue siendo un lugar poco conocido para la mayoría de turistas, lo que refuerza su atractivo como rincón exclusivo para quienes se aventuran más allá de los nombres de siempre.

Un remanso cálido, íntimo y natural en el norte más verde. Si este verano estás por Cantabria y buscas una experiencia diferente, pon rumbo a Cuchía y descubre por ti mismo por qué este ‘huevo frito’ es, en realidad, un manjar para los sentidos.

Comentarios