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El Diario de Cantabria

El Sinfín no camina solo

  • Nava, Cangas, Ademar, Puente Genil y Valladolid son los otros equipos de asobal que, por ahora, también han presentado un erte  naitasuna será el siguiente y habrá más  
  • El presidente de la liga cree que serán «mayoría»
Rodrigo Reñones, en el banquillo junto a sus jugadores. / José Ramón
Rodrigo Reñones, en el banquillo junto a sus jugadores. / José Ramón
El Sinfín no camina solo

La liga Asobal es una reputada competición con mucha historia detrás, con relatos de grandes duelos entre gigantes continentales. De hecho, siempre ha acogido a algunos (a veces más, a veces menos) de los mejores equipos de Europa, pero es bien consciente de que tiene los pies de barro. La mayoría de clubes que la componen tienen los presupuestos ajustados al máximo. Viendo precedentes cercanos que conoce todo el mundo, ahora se estila la responsabilidad económica y se mide cada euro que se gasta. Un buen ejemplo de ello es el Balonmano Sinfín, que tiene siempre a su lado la sombra de lo sucedido con el Teka. La austeridad es marca de la casa y por eso cualquier imprevisto, cualquier aleteo de mariposa inesperado, puede suponer un contratiempo que le genere un agujero que sus cuentas difícilmente pueden resistir.

Eso ha hecho que el Sinfín haya tenido que acogerse a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) esta misma semana. Y ni mucho menos es el primero que ha tomado ese camino porque la mayoría están como él. No les sobra nada y no saben lo que les espera en el futuro. Por ahora, son seis de los dieciséis clubes que tiene la máxima categoría del balonmano español los que han dado ese mismo paso. Los que abrieron fuego y rompieron la barrera fueron el Ademar y Cangas. No tardaron en poner encima de la mesa esta posibilidad que después han convertido en realidad. Se trataba de una de las potencias de la competición y el actual colista. Todos parecen estar afectados prácticamente por igual.

Después de estos dos equipos, tomaron el mismo camino otros como el Puente Genil, el Atlético Valladolid, el Nava y el Sinfín. Estos dos últimos hicieron pública la presentación de sendos ERTE el mismo día. Al parecer, el siguiente en la lista va a ser Anaitasuna, que ya ha anunciado que está preparando el suyo mientras que hay otros que están estudiando esta posibilidad con sus respectivos abogados. Es más que previsible que, finalmente, sean prácticamente todos los que den este paso a excepción, quizá, del potente Fútbol Club Barcelona, que vive en su propio mundo particular. Con todo, lo que está negociando la entidad azulgrana es una rebaja de salarios con sus deportistas de las diferentes secciones, incluso de las del fútbol.

Los clubes han tenido que dar este paso porque no saben lo que va a suceder. La comisión delegada de la Asobal se reunirá mañana por vía telemática para estudiar la actual situación y consultar a los distintos clubes la posibilidad de ampliar un mes más el calendario. Esto supondrá, visto cómo se desarrollan los acontecimientos, superar la barrera del 31 de mayo. Y esa es una barrera peligrosa porque es cuando acaban los contratos de los jugadores de los equipos, además de los alquileres donde muchos de estos viven. Tener que jugar en junio obligaría a hacer frente a unos gastos, ya que los jugadores no iban a jugar gratis, que no están contemplados en el presupuesto y que pueden hacer asomar unos números rojos que conviertan el futuro del club en un peligro.

Por ejemplo, tener que jugar durante el mes de junio, que es lo que, en el mejor de los casos, se tendría que hacer para cumplir con las once jornadas que quedan por disputarse, le costaría al Sinfín entre treinta y cuarenta mil euros. Por eso los clubes ya empezaron a hablar entre ellos hace días sobre la posibilidad de aprobar los ERTE hasta que se pueda retomar la competición pensando, sobre todo, en que haya que saltar al mes de junio. Y eso es algo que, en el caso de que las cosas vayan bien con la pandemia de marras, no es descartable porque es en lo que está pensando la Federación Española, que será quien tenga la última palabra. Se resiste a dar por terminada la competición y, tras la suspensión definitiva de los Juegos Olímpicos, es consciente de que ha ganado un margen que antes no tenía para cumplir sus deseos de cumplir con el calendario.

Adolfo Aragonés, que es el presidente de la Asobal, entiende que los clubes estén tomando este camino de los ERTE para intentar solventar de mejor manera la actual situación. Sospecha que habrá «una mayoría de clubes que se acoja» a esta herramienta porque «los clubes, como todo el pequeño comercio y toda la pequeña industria, van a utilizar las medidas del Gobierno para paliar el problema de la inactividad laboral que sufre el país por esta desgraciada pandemia». De hecho, considera que los ERTE, en las condiciones decretadas por el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez, «son beneficiosas para los empresarios, en este caso los clubes, y para los trabajadores, en este caso los jugadores».

el sindicato lo entiende. Por el mismo camino va la Asociación de jugadores de Balonmano. Su gerente, Claudio Gómez, ha afirmado que no les gusta esta solución, pero también se muestran comprensibles: «No nos parece bien, pero hay que entenderlo». Por un lado, destacan que el jugador «no cobra su nómina entera, ya que pasará a cobrar aproximadamente el setenta por ciento de su salario a través del desempleo». Sin embargo, por otro, lo entienden «porque no hay actividad». Lo que sí recuerda Gómez es que, más allá de haber dado ese paso de aplicar un ERTE, «las empresas tienen la capacidad de negociar ese complemento (hasta llegar al cien por cien)» y, en ese sentido, confían «en la buena voluntad de los clubes para completar esa prestación por desempleo y que la nómina sea completa».

La reunión telemática de mañana de la comisión delegada de la Asobal será importante porque los clubes pondrán las cartas encima de la mesa. Y, según las declaraciones públicas realizadas por buena parte de ellos, la apuesta generalizada es por parar. Adolfo Aragonés lo entiende así. «Da la impresión, por todos los informes del Gobierno, de que antes del quince de abril va a ser muy difícil levantar todas las restricciones, incluida la de poder entrenar, por lo cual, en estos momentos, la Asobal baraja que, como mínimo, la liga podría empezar el uno de mayo y, luego, intentar acabar lo antes posible», explica.

El problema es que quedan once jornadas por disputarse y el tiempo que quedaría por delante sería muy escaso. Tanto es así, que es posible que apenas dejaran dos semanas de entrenamientos y puesta a punto antes de retomar la competición. Y eso es algo que también preocupa a los jugadores y así lo ha puesto en conocimiento el sindicato que los agrupa. «Volver a competir después de haber entrenado solos en casa supone un grave riesgo de lesiones», recalca Claudio Gómez. Lo que es seguro, siguiendo ese plan, es que habría que atravesar la línea del 31 de mayo y, a partir de ahí, habrá jugadores que ya estén comprometidos con otros clubes y que incluso se pudieran negar a jugar. Se abriría un panorama complicado en el que entraría de lleno el Sinfín, que renueva a sus jugadores temporada a temporada. Además, tocaría jugar, a buen seguro, continuamente entre semana y ahí el equipo santanderino se vería mermado por las condiciones laborales de algunos de sus jugadores más importantes, como son Diego Muñiz o Cristian Postigo, que ya ha se han perdido partidos intersemanales este curso. Todo ello, sumado a que la mayoría de las plantillas no están acostumbradas ni hechas a ese ritmo que sí mantienen las de nivel europeo.

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