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El director ejecutivo de la JMJ 2011: "Era importante para la Iglesia demostrar que podía hacer algo con transparencia"

Destaca la implicación de toda la sociedad y las autoridades para que fueran días de carácter religioso y no "cohetes de verbena"
Archivo -     El Papa Benedicto XVI ha entrado a las 20:50 horas en el aeródromo de Cuatro Vientos
El director ejecutivo de la JMJ 2011: "Era importante para la Iglesia demostrar que podía hacer algo con transparencia"

Destaca la implicación de toda la sociedad y las autoridades para que fueran días de carácter religioso y no "cohetes de verbena"

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

El director ejecutivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) celebrada en Madrid en agosto de 2011, Yago de la Cierva, recuerda este acontecimiento, del que ahora se cumplen 10 años, como "una semana mágica" en la que todo el país se "puso a trabajar codo con codo" y que, además, fue "importante para Iglesia española". "Para demostrar que podía hacer algo con transparencia y seriedad económica", ha señalado.

Ese es uno de los frutos que, según De la Cierva, se recogieron de la organización de las jornadas y que, para la Iglesia era necesario, según ha indicado, "después del desastre de la visita del Papa a Valencia unos años antes".

Pero el director ejecutivo de la JMJ 2011 también destaca lo importante que era para Madrid, entonces, la realización con éxito de un acontecimiento de estas características, ya que se hallaba inmersa en la lucha por la candidatura para los Juegos Olímpicos de 2020.

"Cuando la perdimos fue doloroso, pero se ha visto que tuvimos mucha suerte con esa derrota. No quiero ni imaginar cómo habrían sido unos JJ.OO. en Madrid durante la pandemia", ha reconocido De la Cierva, en declaraciones a Europa Press.

LA TORMENTA Y UNA COMIDA PRIVADA

Aún así, destaca que lo que supuso la JMJ para el país fue, fundamentalmente, "una siembra" porque, ha indicado, "la clave" de estas jornadas es "lo que pasa después". "Aquellos que han regado y han quitado los abrojos han recogido mucho fruto, y aquellos que no, pues los resultados han sido magros", ha explicado, antes de añadir que esta enseñanza vale "para las personas, para las parroquias, para las comunidades de vida consagrada, para las diócesis" o "para todos".

De sus momentos favoritos, o más destacados de aquellos días, De la Cierva recuerda la tormenta que cayó sobre Madrid y que califica de "sobrecogedora". "Llovía a mares, y el viento era tan fuerte que el agua llegaba en horizontal", recuerda. "Hasta el sistema de megafonía se estropeó y no había modo de comunicarse con los millones de personas", ha añadido.

De ese día recuerda que el Papa lo vivió con "una tranquilidad pasmosa", e incluso "hizo bromas a los voluntarios que tenía cerca" y que "estaban más asustados que él". El director ejecutivo explica que Benedicto XVI les decía: "Lo recordaréis toda vuestra vida".

También ha destacado el almuerzo que le ofreció el cardenal Rouco en su casa y que fue preparado por las alumnas de la escuela de hostelería Fuenllana. En este sentido, explica que la comida le gustó tanto al Papa que "agradeció a las alumnas todas sus atenciones", les dijo que "probablemente había sido la mejor comida de su vida". De hecho, se llevó a Roma el menú individual que tenía cada invitado para dárselo a su personal. "No para que lo imiten --porque es imposible-- sino para que vean cuánto me quieren en Madrid", les dijo.

UN CARÁCTER PROFUNDAMENTE RELIGIOSO

Estos son dos ejemplos de lo que fueron esos días en Madrid de los que también destaca "el compromiso de toda la sociedad española" para que la JMJ "fuera un éxito del país" y el "compromiso de todas las instituciones de la Iglesia para que el evento tuviera un carácter profundamente religioso, y no fueran cohetes de verbena, que funcionan por entusiasmo y duran unos instantes".

En este sentido, ha indicado la "cantidad ingente de horas de trabajo que requirió" por parte de "miles de personas". "Nuestra misión era que la organización no fuera un obstáculo para que los jóvenes tuvieran una experiencia religiosa" ya que Benedicto XVI había puesto como meta que esta jornada "fuera una ocasión de encuentro de cada joven con Jesucristo".

También ha destacado la labor del Gobierno central de José Luis Rodríguez Zapatero, la alcaldía de Alberto Ruiz-Gallardón y la presidencia de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre, porque, ha precisado, "las tres instancias colaboraron por encima de sus disputas políticas.

Al final, ha explicado el director ejecutivo de las jornadas, el 93% de los participantes "se marcharon a casa diciendo que había sido una de las semanas más felices de su vida" y destacando "los ratos de adoración eucarística, la posibilidad de confesarse y las catequesis".

APRENDIZAJES

Con estos resultados, De la Cierva señala que se han recogido "muchos" aprendizajes, aunque también ha reconocido que sobre todo se extraen de aquello que "fue mejorable". De hecho, ha indicado, la organización dedicó unos meses para escribir un documento sobre cómo organizar estos eventos multitudinarios, que ha sido muy útil en las JMJ sucesivas, de Rio de Janeiro, Cracovia y Panamá.

"Las JMJ no son hechos aislados sino eslabones de una cadena, y en cada edición se incorporan mejoras de todo tipo", ha explicado. A su juicio, Lisboa 2023 "será una maravilla".

Finalmente, De la Cierva ha hecho un llamamiento en este décimo aniversario de la JMJ de Madrid: que este aniversario sirva para releer los discursos del Papa. "Con los ajetreos de la organización, mucho me temo que nunca presté suficiente atención a lo que el Papa nos dijo, pero cuando leí sus discursos me di cuenta de que eran un tesoro. Son magníficos", ha concluido.

El director ejecutivo de la JMJ 2011: "Era importante para la Iglesia demostrar que podía hacer algo con transparencia"
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