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Pilar Cernuda
09:33
4/07/23

Los proscritos de Montero e Iglesias

(I-D) La ministra de Igualdad, Irene Montero, la la portavoz de Podemos y candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Alejandra Jacinto, y la vicepresidenta y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante la marcha por el Día Internacional de los Trabajadores en el Círculo de Bellas Artes, a 1 de mayo de 2023, en Madrid (España). Los sindicatos CCOO y UGT han convocado esta manifestación en más de 70 ciudades de España, reivindicando la subida de los salarios y la bajada de los precios, en un contexto de tensión con la patronal por el estancamiento de la negociación del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva.
Fernando Sánchez / Europa Press
01/5/2023
Los proscritos de Montero e Iglesias

​Proscrito. Según el diccionario de la lengua española es  alguien “que ha sido expulsado de su patria o su ambiente, especialmente por causas políticas”. Para la RAE, proscrito significa “desterrado”.

Yolanda Díaz ha convertido en proscritos a Irene Montero y Pablo Iglesias, a quienes debe todo en su vida política. El siguiente al que querrá desterrar va a ser Pedro Sánchez, si no al tiempo.

Su curriculum está plagado de dirigentes políticos a los que utilizó para medrar en política, y a los que iba desechando, abandonando, desterrando, en cuanto conseguía sus objetivos. Andoni Ortúzar se quejaba días atrás de que Pedro Sánchez trata a sus socios como un kleenex, los usa y los tira. El presidente del PNV no tiene ni idea de  la capacidad de la caja de kleenex de Yolanda Díaz. Dimensiones macro.

La líder de Sumar ha decidido que ni Irene Montero ni Pablo Iglesias  participen en la campaña electoral de Sumar. No vale la excusa de que ninguno de los dos es candidato a nada, ya que Iglesias anunció hace dos años que abandonaba la vida políticaaunque sigue en ella, y Montero pretendió formar parte de alguna lista de Sumar pero se encontró con el veto de quien había sido amiga y ahora es solo compañera de gobierno. Con la que apenas cruza un par de palabras  los martes cuando coinciden en la mesa del Consejo, según cuentan algunos ministros. No sirve esa excusa porque Yolanda Díaz sí ha dado el visto bueno a Ada Colau y a Alberto Garzón para que echen una mano en la campaña allí donde puedan tener gancho para captar votos, y sin embargo ninguno de los dos es candidato ni al Congreso ni al Senado en las elecciones del día 23.

Ahora, hay que reconocer que la vicepresidenta del gobierno, ministra de Trabajo y líder de Sumar, vale su peso en oro. Ocupa todos esos cargos sin que se le haya escuchado una sola propuesta seria de gobierno -hasta Nadia Calviño ha descalificado sus anuncios económicos, por inviables-, es de dominio público que ha manipulado los datos de empleo para ponerse medallas, ha encandilado a los dirigentes de quince o veinte partidos para que se sumen a su proyecto, y los sondeos la colocan como tercera o cuarta fuerza en las próximas elecciones. Lo que no está mal para una política que debe todo a compañeros que la acogían bajo su paraguas y a los que abandonaba en cuanto lograba una concejalía, un escaño en el parlamento gallego, o un escaño en el Congreso. Uno de esos compañeros incluso la impuso a Pedro Sánchez como vicepresidenta… y ahora lo ha convertido en proscrito, a él y a su mujer.

Implacable, aunque no deje de sonreír y defender el amor y la búsqueda de la felicidad. En eso basa su campaña, más que en vender un proyecto, probablemente porque no lo tiene.  

Como para fiarse.

Los proscritos de Montero e Iglesias
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