21.01.2022 |
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Comienza el nuevo curso: ¡qué pereza!

Curso del 22.
Curso del 22.
Comienza el nuevo curso: ¡qué pereza!

Descubrimos ahora, cuando se agota ese cierto relajo que suponen las vacaciones navideñas, incluso 'estas' vacaciones navideñas tan atípicas, que casi todo estaba pendiente. Que volvemos sobre lo mismo: la reforma laboral, las encuestas que dicen que ganará uno u otro bloque, que si habrá o no elecciones, el reparto de los fondos europeos, que es como un mantra eterno, la vuelta a casa (o no) del emérito... Una sensación de pereza te invade ante el curso que comienza de manera efectiva este lunes al comprobar que es muy poco lo que nuestros representantes, y nosotros mismos, hemos resuelto de un modo definitivo en el aciago 2021.

Por no haber superado, no hemos superado ni el virus maldito ni las polémicas sobre el retorno a clase de nuestros hijos. A la vista de las declaraciones que van goteando y que quieren prever lo que serán los próximos doce meses, uno teme que se nos vayan en debates estériles --incluyendo el del estado de la nación--, que ese acuerdo transversal tan anhelado y necesario seguirá sin producirse, que no habrá elecciones generales, que retornará, inevitablemente, Juan Carlos I, aunque a saber cómo, y que Sánchez se dará un atracón de fotos esta primavera en Madrid con Joe Biden y otros notables, como Macron, si gana sus elecciones, Boris Johnson... todos.

Yo me atrevo, ahora que comienza el curso, a prever algo más, y admito que mi pronóstico es arriesgado: habrá una nueva remodelación ministerial, que suprima o sustituya algunas carteras ahora en manos de Podemos, mientras Yolanda Díaz sigue su ascenso, cada vez más dificultoso, en el aprecio ciudadano; la coalición está muerta, aunque nadie se atreva a proclamarlo. La formación, no segura, de esa plataforma de izquierda y lo que puedan hacer las organizaciones de la 'España vaciada' serán factores que condicionarán, en los próximos meses, la exactitud de los sondeos de opinión, que ya comenzaron su andadura por 2022 este mismo domingo, pronosticando para el futuro político lo que sabíamos: que seguimos sin saber cómo será el futuro político. Siempre será imprevisible y difícil mientras no se acometa, que, descuide usted, no se acometerá de ninguna manera, una reforma electoral muy a fondo.

Creo que hay radios que ya este lunes preguntarán a Pedro Sánchez por sus planes inmediatos para el nuevo curso, y él dará, inevitablemente, algunos titulares noticiosos; acabó el tiempo en el que 'vacunación' era el único contenido tangible en los mensajes del presidente, y eso es de lo poco que se quedó atrás en 2021. La polémica sobre el alcance, eficacia y riesgos de las vacunas quedó ya para figuras que se me antojan esotéricas y caprichosas, como el privilegiado Djokovic. ¿Qué nos adelantará el presidente, entonces? Pues supongo que le preguntarán por el futuro político de Garzón, por las alianzas de cara a sacar adelante la mini-reforma laboral --culpará al PP de falta de patriotismo, eso es seguro--, por cuándo se celebrará el debate del estado de la nación, por la mesa de negociación con el Govern catalán... Es mucho lo que se le puede preguntar, porque es mucho lo que ha quedado pendiente.

Bienvenidos todos, pues, al nuevo curso, que llega pletórico de cosas imprevisibles que, desde luego, ni Sánchez ni nadie pueden vaticinar. Y eso, hay que repetirlo de nuevo, es lo malo: las sorpresas siempre se inclinan, vaya usted a saber por qué, hacia lo insólito, que suele ser lo negativo. Afrontémoslo, como decía la santa de Ávila, con ánimo leve y desterremos la pereza de comenzar una etapa que lo mejor que podría ser es, ay, nueva.

Comienza el nuevo curso: ¡qué pereza!
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