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Los fallecidos por la pandemia, muy presentes en la Bien Aparecida

ALERTA | 16 de septiembre de 2020

Una de las misas celebradas ayer en el santuario de la Bien Aparecida, donde el aforo estuvo limitado a 86 personas. En total hubo seis misas, una cada dos horas desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde. / toño ruiz garmendia
Una de las misas celebradas ayer en el santuario de la Bien Aparecida, donde el aforo estuvo limitado a 86 personas. En total hubo seis misas, una cada dos horas desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde. / toño ruiz garmendia

Cantabria ha conmemorado este martes la festividad de la Bien Aparecida con un celebración en el santuario de Hoz de Marrón (Ampuero) entre mascarillas, restricciones y medidas sanitarias frente al COVID-19 y con un recuerdo a los fallecidos por el virus y a quienes padecen sus «consecuencias sanitarias o económicas».

Este recuerdo se ha llevado a cabo en la misa mayor celebrada este mediodía en el santuario y que ha estado presidida por el Obispo de la Diócesis de Santander, Manuel Sánchez-Monge.

Además, las autoridades políticas que han acudido, entre ellas, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el vicepresidente, Pablo Zuloaga, otros miembros del Ejecutivo PRC-PSOE y representantes de otros partidos, han expresado en los aledaños del santuario su deseo de que pronto haya una vacuna que permita «que las cosas mejoren» y que la celebración de 2021 de la patrona de Cantabria pueda llevarse a cabo ya «sin mascarillas».

 

presencia de autoridades. Revilla y Zuloaga han llamado a seguir adelante, pese a la situación preocupante, y han confiado en la pronta llegada de una vacuna --para diciembre o enero, según ha apuntado el presidente--.

Mientras tanto, Revilla ha vuelto a insistir en que «la economía tiene que seguir funcionando» y ha valorado la próxima disponibilidad de pruebas rápidas «a un precio no superior a 5 euros», que permitirá un mayor control de los contagios.

Además, considera que, aunque el problema «existe» y hay que «cuidarse», respetando las normas sanitarias impuestas para evitar la propagación del virus, se debe a «empezar a perder un poco el miedo».

Zuloaga ha abogado por «seguir avanzando de la mano de la ciencia» y de los profesionales de los servicios públicos de salud. Además, ha recordado que Valdecilla es, desde el lunes, uno de los tres hospitales de España que ya está probando la vacuna contra la COVID en personas sanas.

En su opinión, este avance del hospital cántabro es posible «principalmente» por la inversión en sanidad pública que «desde hace años» vienen realizando la comunidad autónoma y por la»calidad» de los profesionales sanitarios.

«Es una noticia esperanzadora», ha asegurado el vicepresidente, que ha deseado que el próximo 15 de septiembre se pueda festejar ya la Bien Aparecida «sin mascarilla».

Por su parte, la presidenta del PP de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha pedido a la Virgen Bien Aparecida que ayude a todos los que tienen responsabilidades políticas, tanto al Gobierno como a la posición, «a actuar con cabeza y determinación en una situación tan complicada como la actual».

A su juicio, el curso político que se acaba de iniciar es «clave» porque se va a decidir «si Cantabria se recupera o cae en un declive irreversible». «Tenemos por delante una situación muy complicada y lo que viene por delante es durísimo», ha advertido. La dirigente popular también ha pedido a la Virgen que «cuide de su pueblo», así como «fuerza y acierto» para que el PP «siga siendo capaz de ofrecer a los ciudadanos lo que esperan de un partido como el suyo en una situación tan complicada: el nivel de exigencia de un partido de oposición y la responsabilidad de un partido de Gobierno».

El portavoz de Cs en el Parlamento de Cantabria, Félix Álvarez, ha hecho un llamamiento a «aparcar las ideologías» y a trabajar «todos a una» para afrontar la situación y que el año que viene sea «mucho mejor» que lo que transcurrido de este 2020.

Ha deseado que «las cosas mejoren», que el virus «desaparezca», que aparezca la vacuna y que, mientras tanto, se «pueda mantener a raya».

 

«LA MUERTE HA ENTRADO POR LA PUERTA PRINCIPAL». En la misa mayor, se ha recordado que esta celebración de la Bien Aparecida se produce en «plena pandemia» por el coronavirus, la cual, según ha dicho el Obispo, ha generado una «situación radicalmente nueva».

Monseñor Sánchez-Monge ha afirmado que la presencia del coronavirus «ha golpeado al mundo entero en su punto más vulnerable». «Nos habíamos organizado para negar la muerte, para esconderla, para ignorarla y ha entrado por la puerta principal», ha señalado.

El obispo ha puesto de relevancia que el COVID ha generado «no solo» una crisis sanitaria o económica, sino que, a su juicio, «sobre todo, ha afectado a la misma humanidad», paralizándola, generándole el miedo al contagio y haciéndole mirar al futuro con «grandes inquietudes».

La celebración de la patrona de Cantabria se ha llevado a cabo con controles de aforo, tanto en el acceso al recinto de Marrón como al propio santuario, donde será obligatorio el uso de mascarilla y la distancia de seguridad.

La nueva normalidad ha llevado también a realizar algunos cambios en la celebración de la Patrona, como trasladar la misa mayor, del exterior al interior del templo. Además, desde las 8.00 a las 18.00 horas, ha habido eucaristías cada dos horas, todas ellas con un aforo máximo de 86 personas.

Además, vigilantes de seguridad privada han controlado las entradas y salidas a la explanada, que se ha vallado con el fin de garantizar el aforo. Fue obligatorio llevar mascarilla y hubo gel hidroalcohólico para desinfectarse las manos.

Dentro del templo, hubo voluntarios que han indicado a los fieles dónde podían sentarse.

En relación a esta atípica celebración, Revilla ha reconocido que ha habido «menos gente y menos coches», aunque, según ha dicho, se ha encontrado con gente «de siempre» y con «mucha gente joven».

Revilla cree que se debía seguir cumpliendo la tradición de la celebración de la festividad de la Bien Aparecida pese al COVID-19. «Aquí no se coge el coronavirus», ha afirmado el presidente regional, que ha resaltado que la explanada del santuario es un espacio «al aire libre», en el que se puede guardar las distancias de seguridad.

«Hoy ya pueden hacer las PCR que quieran que seguro que no sale nadie contagiado», ha afirmado Revilla, que cree que los contagios vienen «de las grandes aglomeraciones» y en lugares cerrados en los que la gente se quita la mascarilla.

Los peregrinos cántabros no abandonan a su patrona pese a  las restricciones

Los peregrinos de Cantabria no han querido dejar sola a su patrona, la Virgen de la Bien Aparecida, pese a que las limitaciones por la pandemia hayan impedido la celebración de su fiesta con la tradicional romería de música y bailes populares, la procesión, la comida campestre o el mercado de productos autóctonos.

Para la mayoría de fieles que han subido la montaña a pie, en vehículos o bicicleta, hasta el santuario de Marrón, en Ampuero, la sensación es «extraña» y no recuerdan un 15 de septiembre tan descafeinado como el de ayer, porque en condiciones normales se agolparían en los aledaños miles de personas llegadas de distintos puntos de la región. «Es una pena esto de la pandemia que está desluciendo un día tan animado y en el que tantas familias disfrutan unidas», explica Jacinta, quien a sus 60 años, como es su costumbre, asciende a pie los cuatro kilómetros hasta la iglesia para rezar, y «ahora más que nunca» quiere estar cerca de la Virgen para que «no esté solita».

Venceslao, por su parte, se ata sus zapatillas deportivas tras recorrer descalzo el camino. Una «manía de la vejez» que en esta ocasión le ha provocado varias heridas en la planta de los pies por las pequeñas piedras del asfalto, aunque, según asevera, no le duelen.

Él no suele faltar a la cita con la patrona como Pedro, que desde hace 30 años acude por una promesa al santuario «llueva, haga frío, calor o esté fatigado». Una tradición que ha transmitido a sus dos hijas, quienes ahora le acompañan en la aventura.

Paco bromea con que «ni el covid» ha podido con él. Con 76 años lleva más de la mitad de su vida corriendo los 15 kilómetros que separan Laredo de la Bien Aparecida para celebrar la festividad.

 

En recuerdo de su madre. «Empecé en memoria de mi madre que me traía todos los años y ahora para practicar deporte, pero ya a mi edad la vuelta la tengo que hacer en coche», ha reconocido.

Para que los devotos pudieran estar más cerca de su Virgen, desde las ocho de la mañana se ha permitido el acceso al interior del templo y se han celebrado actos litúrgicos, limitándose el aforo a 86 personas, con una periodicidad de dos horas para facilitar la desinfección de bancos y otras zonas comunes.

A través de la megafonía instalada en el exterior, el resto de fieles ha podido escuchar, a mediodía, el desarrollo de la misa mayor oficiada por el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge, acompañado por sacerdotes de la diócesis y de religiosos de la orden de los Trinitarios, quienes custodian la imagen de la Virgen.

A ella han asistido, entre otras autoridades, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien considera que los ciudadanos deben empezar «a quitarse el miedo», porque en la campa de Marrón siendo «un espacio al aire libre, con la mascarilla y guardando la distancia de seguridad no se coge el coronavirus».

«Hay mucho alarmismo y si bien está la cosa complicada, es mejor que en abril y mayo, y la economía tiene que seguir funcionando», ha sentenciado.

Esta cita anual que entremezcla tradición, festividad y devoción atrae desde la madrugada a multitud de cántabros que, en su mayoría, culminan a pie la subida por las quince estaciones del Vía Crucis.

En la víspera, se celebra la conocida «Procesión de las Antorchas», una antigua costumbre piadosa que parte desde la ermita de San Marcos, ubicada a unos 200 metros del santuario de Marrón, y que por razones de seguridad sanitaria tampoco se ha podido celebrar.

La Virgen de la Bien Aparecida es patrona de Cantabria y de la Diócesis de Santander desde 1905 tras la declaración del Papa Pío X.

La imagen que se venera, de solo 21 centímetros, fue encontrada en 1605 por unos niños pastores en una ventana de la ermita de San Marcos. Este acontecimiento singular tuvo una gran repercusión en toda la región y desde entonces se organizan peregrinaciones a la montaña de Somahoz, naciendo así el santuario mariano. 

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