Jesús ha resucitado. Hoy el mundo celebra, la resurrección de Cristo
Nada ni nadie ha cambiado tanto la historia de la humanidad como la Resurrección de Cristo. Hoy, 20 de abril de 2025, más de 2.400 millones de cristianos en todo el planeta —católicos, ortodoxos y protestantes— celebran al unísono el acontecimiento que da sentido a su fe: Jesús ha resucitado.
Este año la celebración de la Pascua es doblemente histórica. Por primera vez en más de una década, todas las grandes ramas del cristianismo coinciden en la fecha del Domingo de Resurrección. Una singular alineación de los calendarios gregoriano y juliano que no volverá a repetirse hasta 2034.
El corazón de la fe cristiana
Desde el interior de la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén —donde según la tradición fue enterrado y resucitó Jesús— hasta las más humildes capillas rurales del mundo, el grito se repite con fuerza: Cristo ha resucitado. Verdaderamente ha resucitado.
Este acontecimiento no es solo un hecho religioso, sino cultural, espiritual y civilizatorio. Según el Pew Research Center y World Population Review, el cristianismo representa hoy más del 30 % de la población mundial, con cerca de 1.400 millones de católicos. La Pascua es, con diferencia, la celebración religiosa más multitudinaria del planeta.
Una alegría compartida… bajo amenaza
Mientras miles de millones celebran, al menos 365 millones de cristianos viven su fe bajo persecución o discriminación en más de 70 países. La Resurrección, sin embargo, sigue proclamándose con valentía incluso en medio de las sombras. “Dios no permitirá que el mal tenga la última palabra”, dijo el Papa Francisco en su homilía de la Vigilia Pascual.
El eco del Concilio de Nicea
La Pascua de 2025 coincide además con los 1.700 años del primer Concilio de Nicea, donde se definió el Credo y se establecieron las bases comunes de la fe cristiana. En ese encuentro se acordó también buscar una fecha común para celebrar la Pascua. Hoy, siglos después, ese deseo se materializa por unos días, dando un ejemplo de unidad en medio de un mundo fracturado.
Un mensaje que no caduca
La Resurrección no es solo un recuerdo, es una promesa viva: la vida vence a la muerte, el amor al odio, la luz a la oscuridad. Esa es la razón por la que hoy, desde Jerusalén hasta Manila, de Roma a Buenos Aires, de Moscú a Kinshasa, millones de voces proclaman la misma verdad.