Asociacion amigos de Louga

Desde Cantabria a Senegal: “Queremos que los niños puedan crecer en su tierra con dignidad y oportunidades”

La historia de Miriam López y Amigos de Louga, la asociación cántabra que cambia vidas en Senegal
Miriam López, durante el reparto de material escolar en un aula de Senegal junto a varios niños becados por la asociación Amigos de Louga.
Miriam López, durante el reparto de material escolar en un aula de Senegal junto a varios niños becados por la asociación Amigos de Louga.

Hay personas que hablan de solidaridad y otras que la convierten en una forma de vida. Miriam López pertenece claramente al segundo grupo. Enfermera de profesión, viajera incansable y presidenta de la asociación cántabra Amigos de Louga, lleva más de una década trabajando para mejorar la vida de niños y familias vulnerables en Senegal, concretamente en la región de Louga, una de las zonas más humildes del país africano.

Lo cuenta sin dramatismos y sin buscar protagonismo. De hecho, insiste constantemente en que detrás del proyecto hay muchas personas colaborando desde Cantabria. Pero basta escucharla unos minutos para entender que su implicación va mucho más allá de una labor puntual de cooperación. Senegal forma ya parte de su vida.


Niños de la guardería de Amigos de Louga durante uno de los desayunos diarios que la asociación cántabra financia en Senegal.
Niños de la guardería de Amigos de Louga durante uno de los desayunos diarios que la asociación cántabra financia en Senegal.

Todo comenzó hace años, cuando una amiga médica que había realizado prácticas en Senegal le habló de la situación de muchos niños que sobrevivían prácticamente abandonados en la calle. A través de varios contactos senegaleses residentes en Cantabria, ambas decidieron viajar al país africano para conocer de primera mano aquella realidad.

No había asociación. No había financiación. Ni siquiera un plan demasiado definido.

Solo ganas de ayudar.

“Nos pagamos el viaje nosotras mismas. No teníamos dinero ni experiencia en cooperación. Fuimos simplemente porque queríamos hacer algo útil”, recuerda Miriam.

Aquel primer viaje le cambió la vida.

La imagen de niños pequeños pidiendo comida por las calles de Senegal todavía permanece grabada en su memoria. “Habíamos visto pobreza antes, claro, pero aquello era otra cosa. Allí entendimos lo que significa realmente vivir con muy poco”.

Después de aquel primer contacto llegaron más viajes, más personas implicadas y también las primeras dificultades. El proyecto inicial sufrió un duro golpe cuando descubrieron que una persona encargada de gestionar parte de la ayuda no estaba actuando con honestidad.

Lejos de abandonar, decidieron empezar de nuevo.


Miriam López junto a uno de los jóvenes becados por Amigos de Louga, durante la entrega de material escolar financiado por la asociación cántabra en Senegal.
Miriam López junto a uno de los jóvenes becados por Amigos de Louga, durante la entrega de material escolar financiado por la asociación cántabra en Senegal.

Fue entonces cuando Miriam y sus compañeras encontraron un pequeño pueblo del interior donde apenas viven unas seiscientas personas y donde casi la mitad de la población son niños. Allí vieron claro que podían construir algo real.

“Era un sitio humilde, muy sencillo, pero sentimos que allí sí podíamos trabajar de verdad y ayudar directamente a la gente”, explica.

Con el paso de los años, aquel proyecto improvisado terminó convirtiéndose oficialmente en la asociación Amigos de Louga, registrada legalmente en Cantabria en 2017.

Desde entonces, el trabajo no ha dejado de crecer.

Hoy, uno de los pilares fundamentales del proyecto es la guardería que gestionan en el pueblo. Cada mañana, alrededor de cien niños reciben allí desayuno antes de ir al colegio.

Puede parecer un gesto sencillo visto desde Europa, pero en aquella zona muchos menores comenzaban el día sin haber comido nada.

“Lo primero que quisimos hacer fue sacar a los niños de la calle y darles de desayunar. Para muchos de ellos sigue siendo la comida más importante del día”, cuenta Miriam.


Miriam López y varios colaboradores de Amigos de Louga junto a algunos de los jóvenes becados por la asociación en Senegal. Actualmente, el proyecto apoya los estudios de 19 estudiantes y de una joven universitaria en Dakar.
Miriam López y varios colaboradores de Amigos de Louga junto a algunos de los jóvenes becados por la asociación en Senegal. Actualmente, el proyecto apoya los estudios de 19 estudiantes y de una joven universitaria en Dakar.

En la guardería no solo reciben alimentos. También realizan actividades educativas, juegos infantiles y clases básicas de francés, el idioma oficial del país.

“Intentamos que aprendan jugando, que tengan un lugar seguro donde crecer y sentirse niños”, explica.

La educación es precisamente otra de las grandes obsesiones de Miriam López. Está convencida de que estudiar es la única manera de romper el círculo de pobreza que condena a muchos jóvenes senegaleses a abandonar prematuramente la escuela.

Actualmente, la asociación beca a diecinueve estudiantes que cursan Bachillerato y también financia los estudios universitarios de una joven que ha comenzado Enfermería.

“Cuando una chica consigue llegar a la universidad allí, para nosotros ya es un triunfo enorme”, afirma emocionada.

Las ayudas incluyen matrículas, transporte, material escolar y apoyo económico para que los estudiantes puedan continuar formándose.

Porque uno de los grandes problemas en Senegal es precisamente ese: la falta de recursos para seguir estudiando después de la Educación Primaria.

“Mucha gente abandona porque necesita trabajar o porque no puede pagar el transporte hasta el instituto. Nosotros intentamos evitar eso”.


Un voluntario de Amigos de Louga comparte el desayuno con los niños de la guardería, donde la asociación alimenta cada mañana a un centenar de menores en Senegal.
Un voluntario de Amigos de Louga comparte el desayuno con los niños de la guardería, donde la asociación alimenta cada mañana a un centenar de menores en Senegal.

Miriam insiste varias veces durante la conversación en una idea muy clara: no quieren que los jóvenes tengan que abandonar Senegal para buscarse la vida en Europa.

“Yo siempre les digo que estudien para poder quedarse en su país y tener allí un futuro digno. Mucha gente cree que venir aquí es la solución, pero la realidad suele ser muy dura”.

La presidenta de Amigos de Louga conoce bien esa realidad. Durante estos años ha hablado con muchos jóvenes senegaleses emigrados y también ha visto cómo algunos terminan atrapados en situaciones precarias.

“Muchos llegan aquí sin papeles, explotados por mafias, viviendo hacinados o haciendo trabajos muy duros. Nosotros no queremos eso para ellos. Queremos que tengan oportunidades allí”.

Además del ámbito educativo, la asociación también desarrolla proyectos sanitarios y laborales.

En el pueblo cuentan con una pequeña enfermería gestionada por una profesional contratada por la propia asociación. Su presencia es fundamental porque el centro médico más cercano se encuentra a más de treinta kilómetros.

“Allí no es tan sencillo como aquí coger el coche e ir al hospital. Muchas veces no hay transporte o no pueden desplazarse”, explica Miriam.

La enfermera atiende pequeños problemas de salud, controla enfermedades crónicas y asiste partos y urgencias básicas.

“Puede parecer poco, pero para ellos significa muchísimo”.


La presidenta de la asociación, Miriam López, junto a uno de los colaboradores cántabros, organiza la entrega de prendas y material donado a familias vulnerables de la comunidad, dentro de los proyectos solidarios impulsados desde Cantabria.
La presidenta de la asociación, Miriam López, junto a uno de los colaboradores cántabros, organiza la entrega de prendas y material donado a familias vulnerables de la comunidad, dentro de los proyectos solidarios impulsados desde Cantabria.

La asociación también ha impulsado un huerto comunitario y un gallinero con unas veinte gallinas. El objetivo es fomentar el autoconsumo y ayudar a generar pequeños ingresos mediante la venta de excedentes en mercados locales.

“Queríamos hacer proyectos que también generaran empleo y autonomía”, señala.

Actualmente trabajan allí varias personas contratadas gracias al proyecto: una profesora, la enfermera, una trabajadora de apoyo en la guardería y otra persona encargada del huerto y el gallinero.

Pero si hay algo que Miriam repite constantemente es que nada de esto sería posible sin la solidaridad de muchísima gente de Cantabria.

La asociación organiza mercadillos solidarios, recogidas de ropa y eventos benéficos para financiar sus proyectos. También realizan envíos periódicos de ropa, calzado, material escolar y juguetes mediante contenedores que parten desde España hacia Senegal.

“Hay personas que nos llaman para donar una bolsa de ropa, juguetes o incluso para financiar los estudios de un niño. Esa solidaridad emociona muchísimo”.


Miriam López y varios colaboradores de Amigos de Louga junto a responsables locales del proyecto, durante una visita al gallinero comunitario impulsado por la asociación en Senegal. En la imagen aparece también el cartel de “Reinosa”, un guiño a la localidad cántabra donde la asociación organiza mercadillos solidarios y numerosas iniciativas para recaudar fondos destinados a proyectos educativos, alimentarios y sanitarios en Louga.
Miriam López y varios colaboradores de Amigos de Louga junto a responsables locales del proyecto, durante una visita al gallinero comunitario impulsado por la asociación en Senegal. En la imagen aparece también el cartel de “Reinosa”, un guiño a la localidad cántabra donde la asociación organiza mercadillos solidarios y numerosas iniciativas para recaudar fondos destinados a proyectos educativos, alimentarios y sanitarios en Louga.

En Reinosa, por ejemplo, realizan mercadillos mensuales de segunda mano que se han convertido en una importante fuente de ayuda económica para la asociación.

“Todo suma. Y detrás de cada pequeña aportación hay una vida que mejora”.

Después de tantos años viajando a Senegal, Miriam reconoce que la experiencia le ha cambiado profundamente.

“Allí aprendí a relativizar muchísimas cosas. Aquí vivimos pensando constantemente en lo que nos falta. Allí ves personas que apenas tienen nada y aun así sonríen, comparten y viven con alegría”.

De hecho, no oculta el profundo vínculo emocional que ha desarrollado con el país africano.

“Yo allí soy feliz. Me siento libre. Voy sencilla, ayudo en lo que puedo y me siento útil”.

Tanto es así que incluso se plantea pasar largas temporadas en Senegal en el futuro.

“Me gustaría tener una casa allí algún día”, reconoce entre risas.


Vecinos y voluntarios participan en el reparto solidario de ropa y ayuda básica organizado por Amigos de Louga Cantabria en Senegal, una labor que llega cada año a decenas de familias vulnerables.
Vecinos y voluntarios participan en el reparto solidario de ropa y ayuda básica organizado por Amigos de Louga Cantabria en Senegal, una labor que llega cada año a decenas de familias vulnerables.

Pese a la dureza de muchas situaciones que ha vivido, Miriam asegura que jamás ha tenido miedo en Senegal.

“La gente es increíblemente respetuosa y cercana. Nunca hemos tenido un problema con la población local”.

Durante la conversación también habla del papel fundamental de las mujeres senegalesas dentro de la estructura familiar y de la enorme importancia que tiene la educación para transformar el futuro del país.

“A veces aquí pensamos que ayudar consiste solo en enviar dinero. Pero ayudar también es escuchar, compartir tiempo y dar herramientas para que puedan salir adelante”.

Esa filosofía es precisamente la que sostiene el trabajo de Amigos de Louga desde hace más de una década.

Sin grandes estructuras. Sin campañas millonarias. Sin buscar protagonismo.

Solo con constancia, cercanía y mucho compromiso.

“Mientras podamos ayudar, seguiremos viajando allí”, asegura Miriam.

Y cuando habla de los niños del pueblo, de los desayunos diarios o de las jóvenes que han conseguido llegar a la universidad gracias a las becas, su voz transmite algo difícil de fingir: la certeza de que incluso los gestos más pequeños pueden cambiar vidas.

Voluntarios de Amigos de Louga Cantabria, en Senegal, durante una jornada solidaria de clasificación y reparto de ropa para familias vulnerables en distintas comunidades de África occidental.
Voluntarios de Amigos de Louga Cantabria, en Senegal, durante una jornada solidaria de clasificación y reparto de ropa para familias vulnerables en distintas comunidades de África occidental.

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