Del abismo a la gloria

El rey de Segunda ya mira a Primera: «Esto no acaba aquí»

El técnico verdiblanco celebra el título de campeón de Segunda División tras culminar una de las temporadas más brillantes de la historia reciente del club y avisa de que el proyecto apenas ha dado su primer gran paso.

 

Campeones y de Primera: el Racing cierra el curso con una goleada de fiesta

El Racing levanta el trofeo de campeón de Segunda División ante un Sardinero rendido a sus héroes. Una imagen destinada a permanecer para siempre en la memoria del racinguismo: el día en que el club regresó a Primera y coronó una temporada histórica levantando el título ante su gente. 💚🏆🤍
El Racing levanta el trofeo de campeón de Segunda División ante un Sardinero rendido a sus héroes. Una imagen destinada a permanecer para siempre en la memoria del racinguismo: el día en que el club regresó a Primera y coronó una temporada histórica levantando el título ante su gente. 💚🏆🤍

El Racing cerró una temporada para la historia de la mejor manera posible: ganando, goleando y levantando el título de campeón de Segunda División ante un Sardinero entregado. El conjunto de José Alberto superó al Cádiz (4-1) en una tarde que combinó fútbol, emoción y reconocimiento a un grupo que ha devuelto al club a la élite catorce años después.

La obligación clasificatoria había desaparecido una semana antes. El ascenso ya estaba asegurado. Sin embargo, quedaba un último objetivo por conquistar: terminar en lo más alto. Y el Racing no falló. Lo hizo además siendo fiel a sí mismo, atacando, dominando y ofreciendo una nueva exhibición ofensiva que confirmó por qué ha sido el mejor equipo de la categoría durante gran parte del campeonato.

Los Campos de Sport presentaron una imagen extraordinaria desde mucho antes del inicio. Más de 22.000 aficionados llenaron las gradas para despedir una temporada inolvidable y acompañar a sus jugadores en el último capítulo de una obra que ya forma parte de la historia reciente del club.

Un campeón que salió a ganar

Lejos de relajarse por los deberes hechos, el Racing mostró desde el primer minuto la misma ambición que le ha acompañado durante todo el curso. El equipo de José Alberto asumió el protagonismo, buscó la portería rival con insistencia y pronto encontró premio ante un Cádiz incapaz de contener el vendaval verdiblanco.

Los goles fueron cayendo y El Sardinero disfrutó de una tarde sin sobresaltos. Una de esas jornadas en las que el resultado parecía secundario porque la felicidad ya estaba asegurada, pero que terminó convirtiéndose también en una demostración de autoridad.

El Racing no sólo ganó. Confirmó con hechos lo que la clasificación llevaba meses anunciando: que ha sido uno de los equipos más sólidos, más valientes y más regulares del campeonato.

Noventa goles y una temporada de récord

La victoria permitió cerrar el curso con cifras extraordinarias. Ochenta y dos puntos, liderazgo durante buena parte de la competición, mejor equipo como local y noventa goles a favor. Números que explican por sí solos la dimensión del éxito conseguido.

En la sala de prensa, una vez finalizado el encuentro, José Alberto destacó precisamente esa regularidad como una de las grandes claves del ascenso y del título.

«Hemos mostrado una regularidad asombrosa. Cuando no hemos estado primeros hemos estado segundos. Sólo estuvimos dos jornadas en la cuarta posición. Creo que el partido de hoy pone el broche final a una magnífica temporada».

El técnico asturiano quiso además poner en valor la ambición de un grupo que no bajó los brazos ni siquiera después de certificar matemáticamente el regreso a Primera División.

«Ya teníamos el objetivo cumplido, pero este grupo tiene mucha hambre y mucha ambición. Lo hemos visto en Málaga y también hoy. Queríamos ser campeones y conseguirlo delante de nuestra afición era algo muy importante para nosotros».

La despedida de una plantilla irrepetible

El encuentro también dejó algunos momentos cargados de simbolismo. La afición dedicó ovaciones especiales a futbolistas que podrían haber disputado sus últimos minutos como racinguistas.

Entre ellos destacó la despedida a Peio Canales, uno de los nombres propios de la temporada. José Alberto no ocultó en rueda de prensa la admiración que siente por el joven futbolista.

«Peio es un jugador de un nivel mundial. Va a conseguir todo lo que quiera en este mundo. Lo hemos visto crecer durante este año y ha sido un privilegio disfrutarlo».

También tuvo palabras de reconocimiento para Ekain, castigado por las lesiones durante buena parte del curso, pero siempre comprometido con el equipo.

La copa ya espera en las vitrinas

Tras el pitido final llegó el momento más esperado. Con los deberes completados y el campeonato asegurado, los futbolistas recibieron sobre el césped el trofeo que acredita al Racing como campeón de LaLiga Hypermotion.

La ceremonia estuvo acompañada por una ovación ensordecedora. Los jugadores fueron llamados uno a uno antes de recoger sus medallas y reunirse sobre el podio instalado en el centro del terreno de juego.

Después llegó la imagen que quedará para siempre en la memoria del racinguismo: la plantilla levantando el trofeo bajo una lluvia de aplausos mientras las gradas celebraban el regreso de uno de los clubes históricos del fútbol español.

Era mucho más que una copa. Era la recompensa a años de sufrimiento, reconstrucción y resistencia. Era el símbolo visible de una temporada extraordinaria.

«Esto no acaba aquí»

Mientras El Sardinero celebraba, José Alberto enviaba un mensaje que resume el espíritu con el que el Racing afrontará su regreso a la élite.

«Me quedo con el proceso. Con el crecimiento del proyecto año tras año. Pero esto no acaba aquí. Continúa en la máxima categoría, que es donde este club merece estar por su historia y por su afición».

Las palabras del entrenador reflejan perfectamente la situación actual del club. El ascenso ya es una realidad. El título también. Pero nadie en Santander quiere conformarse.

La temporada 2025-26 quedará grabada para siempre en la historia del Racing. La del regreso a Primera División. La del campeonato. La del equipo que volvió a hacer soñar a toda una región.

Y mientras los jugadores levantaban el trofeo bajo el cielo de El Sardinero, una sensación recorría cada rincón del estadio: después de catorce años de espera, el Racing ha vuelto exactamente al lugar donde pertenece.

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