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El Diario de Cantabria

«Esperaba remar mejor»

  • Pedro Gabancho, entrenador de Camargo, lamenta que aún no han podido hacer una buena regata de principio a fin  
  • Aún así, y a pesar de las limitaciones y los condicionantes del equipo, cree que están salvando bien la temporada
Pedro Gabancho, segundo empezando por la derecha, con gesto de esfuerzo en plena regata al frente de la ‘Virgen del Carmen’ de la que es entrenador. / alerta
Pedro Gabancho, segundo empezando por la derecha, con gesto de esfuerzo en plena regata al frente de la ‘Virgen del Carmen’ de la que es entrenador. / alerta
«Esperaba remar mejor»

Las traineras de la ARC están caminando esta semana sobre la línea que marca el ecuador de la temporada. Han disputado ya seis regatas y quedan otras seis. La diferencia es que las primeras se han celebrado en cinco semanas y las segundas se van a celebrar en apenas tres. Queda la mitad pero esto se va a terminar en seguida. Quizá por eso, quien todavía no ha conseguido encontrarse verdaderamente cómodo y a gusto sobre su embarcación va a tener difícil hacerlo ya. El confinamiento ha acelerado los tiempos y Pedro Gabancho es de los que teme terminar el curso sin darse un buen atracón porque, hasta el día de hoy, reconoce que la ‘Virgen del Carmen’ no ha completado una buena regata de principio a fin ni ha remado como le gustaría que remara. Le quedan todavía media docena de oportunidades, pero sólo medio mes antes de que se baje el telón.

«Es cierto que esperaba remar un poco mejor», confiesa el entrenador castreño. En buena parte, lo achaca a ese repentino parón que supuso el confinamiento y a la posterior desescalada que no les dejó volver al agua hasta bien entrado el mes de junio, cuando sólo quedaba un mes para comenzar la temporada. Asegura que el encierro les cogió en un momento clave de la pretemporada porque venían de encontrarse con la remada que buscaban «en el descenso de Colindres, apenas una semana antes del estado de alarma». «Llegó cuando mejor estábamos físicamente, lo que nos rompió un poco la progresión y la remada», lamenta el preparador de la ‘Virgen del Carmen’.

Lo mismo que ha sufrido Camargo lo ha sufrido también el resto pero, obviamente, él se centra en su propia historia. No conoce los entresijos de los demás. Durante el confinamiento, todos los entrenadores reconocieron que les iba a tocar «volver a empezar de cero» y así fue. En su caso, también con «otro equipo diferente» porque mucha gente se le quedó por el camino. La plantilla fue perdiendo efectivos hasta quedarse muy justa, sin apenas posibilidad de rotar mucho a los hombres y con la necesidad de cambiar a gente constantemente de banda para cuadrar pesos y medidas.

«A pesar de que la gente no ha podido entrenar lo necesario, ha apechugado y se ha apañado y creo que lo hemos hecho bien. Nos quedó un equipo con poquita experiencia pero ligero y peleón, por lo que vamos supliendo cosillas», relata el remero y entrenador castreño. Lo que le está tocando es hacer «encaje de bolillos» para poder dar forma a los entrenamientos e incluso a las alineaciones de las regatas, ya que tiene remeros que trabajan a turnos, otros que sólo pueden entrenar por las mañanas y otros a los que, directamente, sólo ven cuando toca competir. Al menos, cuando pueden ir, ya que, por ejemplo, para este fin de semana en Santander habrá tres que podrán competir el sábado pero no el domingo. Así se escribe la realidad de un equipo cántabro y sus limitaciones. «Es la dinámica de todo el verano y, en el fondo, lo que tiene contar con una plantilla amateur y de la que no puedes disponer al cien por cien»», explica.

Lo bueno es que a todo se acostumbra uno y le saben sacar su punto positivo. Por ejemplo, los que van por la mañana al club cuelgan sus fotos en el grupo del equipo para enseñar lo duro que entrenan y para, en cierto modo, picar a los demás.  Eso ayuda a que, a pesar de todas las dificultades que se han ido encontrando por el camino, el ambiente en el seno del grupo siga siendo «muy bueno». «Ahí vamos a tope», se felicita Gabancho. «Y gracias a eso, que si no es por eso... Ha sido un año difícil por las bajas que fuimos sufriendo, ya que, de primeras, teníamos un equipo para disputar la liga a principios de temporada», se atreve a decir el preparador castreño.

Ha habido que adaptarse a la nueva realidad, que, en su caso, al menos pasa por estar salvando la temporada sin sufrir. La ‘Virgen del Carmen’ está instalada en la segunda tanda sin peligro real de caer a la primera y a la espera de poder crecer en las seis regatas que quedan. Porque mira atrás Gabancho e insiste en que le gustaría «haber remado un poco mejor». «No hemos conseguido hacerlo como me habría gustado», confiesa. Y ve «difícil» poder hacerlo en lo poco que queda de verano aunque ya anuncia que lo van a «intentar». «Hemos ido creciendo pero, sobre todo, ha sido un crecimiento a nivel físico, ya que apenas da tiempo a trabajar el componente técnico», añade. Es complicado porque la experiencia le dice que, «para coger la remada, hacen falta entrenamientos largos y eso no lo puedes hacer ahora». «Vamos justitos de gente y no puedes aturdir a los que tenemos con grandes kilometradas y mucho volumen», explica.

sesiones concentradas. Las especiales circunstancias que ha habido que lidiar  en la presente temporada han exigido unas sesiones de agua más concentradas y, así, «la remada va saliendo, pero sólo a ratos». «Todavía no hemos hecho una buena regata», lamenta. Reconoce que es algo que no le había pasado nunca pero, claro, tampoco había sufrido nunca un confinamiento ni como entrenador ni como remero. A ello hay que sumar todas esas piezas que se fueron quedando por el camino y que le desmoronaron el puzzle. Las bajas se cebaron con estribor y reconoce que está teniendo que recurrir a soluciones de urgencia poco habituales, como cambiar de banda constantemente a David Pérez («me está salvando») o haber comenzado con Ramón López en estribor para enviarlo a babor en las últimas fechas.

A pesar de las dificultades descritas, Camargo dio la impresión de ir evolucionando conforme sumaba regatas en las primeras jornadas ligueras. Tras estrenar la temporada con un octavo puesto, luego enlazó dos sextos para despedir julio con su peor resultado hasta la fecha, que fue un noveno en el campo de regatas con seis largos y cinco ciabogas de Pasajes, un escenario que en teoría les debía ir bien por ser en ría y por tener muchas maniobras, ya que destaca el técnico castreño que es lo que mejor hacen porque les salen «muy rápidas». Paradójicamente, Gabancho afirma que hicieron «muy buena regata». «Se remó bastante decente», confiesa. Lo que sucedió fue que les tocó una calle uno que les lastró, a lo que hubo que sumar después un cambio de tiempo.

Lo preocupante fue que el pasado sábado amenazaron con dibujar una tendencia a la baja empezando agosto con un octavo puesto en Getaria. El domingo tocó remar en Getxo y, tras un buen primer largo, de pronto se pudo ver a la ‘Virgen del Carmen’ por detrás de Astillero y de Zumaia en el segundo y con la seria amenaza de Orio B por detrás. Tuvieron a bordo un problema con un remo en el que no quiere profundizar Gabancho para no ponerlo como excusa porque, por encima de todo, prefiere quedarse con la buena reacción que tuvo la tripulación. «Cogimos un poco de ola y entramos rápido a la segunda ciaboga, en la que superamos a Zumaia y nos echamos encima de Astillero», rememora. Al final, terminarían ganando la tanda los de verde para volver a ver las cosas con otros ojos. «Todo ello, sin terminar de remar bien a pesar de no tener ansiedad porque nadie nos obliga a ganar ni a entrar en playoff», apunta el entrenador de la ‘Virgen del Carmen’. En ese sentido, se le percibe ciertamente satisfecho de estar en un club como Camargo.

La competición se retomará este fin de semana en Santander, a donde ha ido a entrenar la trainera verde esta semana. «Nunca he remado en ese campo de regatas», se sincera Gabancho. «Si está bien balizado, no creo que haya problema, pero lo que sí hay es mucha corriente porque siempre la hay cuando hay una desembocadura», apunta. Con todo, su intención, quizá más allá del resultado, es conseguir por fin acabar una regata habiéndose dado el gustazo de remar como querían. Y es que, entiende que el confinamiento podía haber condicionado menos la preparación si tuviera «un equipo veterano que lleve años en el remo», pero no es su caso. De hecho, recuerda, a modo de ejemplo, que sus dos marcas (Diego Castro en estribor y Javier Peña en babor) tienen 20 y 21 años, respectivamente y «nunca se habían visto» donde se están viendo. «Llevan muy poco remo encima», recuerda. Con todo, es esa gente joven el principal tesoro que tiene un proyecto que nunca ha tenido prisa.

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