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El Diario de Cantabria

Castro aplaza también su descenso por la pandemia

Estaba previsto para el 7 de marzo pero buscará una nueva fecha ante la imposibilidad de contar con traineras vascas y gallegas

‘La Marinera’ tendrá que esperar para volver a competir en sus aguas.
‘La Marinera’ tendrá que esperar para volver a competir en sus aguas.
Castro aplaza también su descenso por la pandemia

Los clubes de remo confían en que el próximo verano sea mejor que el anterior y al menos la temporada de traineras se pueda disputar y disfrutar con mayor naturalidad que el pasado año, pero lo que es innegable es que la pandemia sigue condicionando la actividad y el día a día de los clubes. Si ya de por sí la segunda ola hizo que tardaran varias semanas en poder reunirse todos los integrantes de los equipos en el pabellón y entrenar de manera conjunta, también tardaron en salir al agua, por lo que la preparación no está siendo la convencional. Y no lo está siendo porque lo normal sería que, a 23 de febrero, cada uno de los equipos ya hubiera tenido la posibilidad de competir en más de uno y de dos descensos, pero ni lo han hecho ni tienen perspectiva de hacerlo.

En Cantabria ya se tenía que haber disputado uno. Pedreña tenía programado el suyo para el último día de enero, pero tuvo que aplazarlo. Lo mismo sucedió con el que estaba programado en Portugalete una semana antes, al que ya habían anunciado su presencia algunos clubes cántabros. El siguiente que se iba a disputar en nuestras aguas era el de Castro, previsto para el próximo siete de marzo. Sin embargo, el club rojillo anunció ayer que se veía en la obligación de aplazarlo.

«Desde la entidad, una vez notificado a la Federación Cántabra de Remo y a la Liga ARC, se ha tomado esta decisión en base a la evolución de la pandemia de la Covid -19 que mantiene en una situación de cierre perimetral no sólo a Cantabria, sino también al País Vasco, circunstancia que imposibilitaba la participación de un gran número de embarcaciones en nuestra prueba», explicó la SDR Castreña en un comunicado. La participación sólo se iba a limitar a embarcaciones cántabras y entienden que, de esta manera, no iba a resultar satisfactorio ni iba a merecer la pena todo el trabajo de organización que hay que hacer para llevar a cabo la prueba.

La Bandera SDR Castreña, que es como se llama una prueba que pretendía celebrar su vigésimo cuarta edición, suele contar con una presencia de embarcaciones vascas e incluso gallegas notable. Es una prueba invernal diferente a los demás porque no se trata de un descenso propiamente dicho, sino que se da forma a un recorrido triangular que permite a los aficionados seguir el desarrollo de la regata durante un buen puñado de metros y, en el caso de las traineras masculinas, se las ve pasar dos veces porque hay que dar otras tantas vueltas al circuito. Se suele genera un buen y bonito ambiente de remo pero, a día de hoy, ha quedado aplazado, que no suspendido, a la espera de poder encontrar una nueva fecha.

De hecho, la entidad presidida por Eduardo Lazcano advierte de que no cierra las puertas «a una posible celebración de la prueba para más adelante, cuando las medidas restrictivas desciendan y existan las garantías suficientes para que se desarrolle con el mayor número de participantes». En el caso de que encuentren el momento idóneo, lo anunciaran a los clubes «con suficiente anterioridad» para que puedan formalizar su inscripción y realizar su programación.

Visto así, es posible que llegue un momento, cuando se abran fronteras y se puedan celebrar competiciones, en el que todos quieran celebrar sus descensos en días semejantes. El pasado día trece de este mes debía haberse disputado el que suele ser más multitudinario de todos, que es el de Orio. Sin embargo, hace un mes ya quedó retrasado para el 21 de marzo. Y, actuando con una buena dosis de realismo, anunciaron que sólo estaría abierto a las embarcaciones de Gipuzkoa. Confirmaron, además, que si ese día la pandemia aún no permitía su disputa, se suspendería definitivamente.

Sin bateles. Lo cierto es que, como en todos los ámbitos de la vida, el inicio del año está quedando muy condicionado por la pandemia. De hecho, el pasado fin de semana se tenían que haber disputado las dos primeras regatas de la liga cántabra de bateles, pero no ha podido ser. Y desde la Federación todavía no saben cuándo se podrá dar el pistoletazo de salida. Todo dependerá de que se vayan relajando las medidas restrictivas impuestas para mantener el coronavirus bajo control.
A día de hoy, están prohibidas las competiciones de ámbito autonómico para menores de edad. Y son los más pequeños los que más partido sacan a las regatas del bote pequeño. Por eso entienden que no merece la pena celebrar las jornadas, tal y como estaban programadas, sólo para las categorías senior, que serían las únicas que podrían competir. Para los técnicos de las categorías inferiores está siendo un curso complicado porque lo han tenido que retrasar todo. Hasta hace bien poco, no han podido salir al agua cuando muchos necesitan aún aprender a remar. En ese sentido, que se retrase el inicio de las competiciones de bateles puede resultar positivo, pero eso deberían conllevar también el retraso del Campeonato de España, que es el gran objetivo que todos se ponen en el horizonte, algo que posiblemente no vaya a pasar.

Castro aplaza también su descenso por la pandemia
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