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El Diario de Cantabria

El Racing se la juega

El equipo cántabro recibe en los Campos de Sport al Real Unión | Ganar le reengancharía a la lucha por el playoff de ascenso | Perder le obligaría ponerse el objetivo de no descender  | Solabarrieta sabe que está en el alero

Al Racing sólo le vale la victoria para salir de la preocupante situación en la que se ha metido. / Hardy
Al Racing sólo le vale la victoria para salir de la preocupante situación en la que se ha metido. / Hardy
El Racing se la juega

No resulta descabellado pensar que hoy se la juega Aritz Solabarrieta. De no conseguir la victoria, es difícil pensar que vaya a continuar en el banquillo racinguista. Quizá le salvara que el sábado, apenas 72 horas después, habrá un nuevo partido, pero ya estaría sentenciado. El Racing es una máquina de consumir entrenadores y, aunque a buen seguro que hay quien quiere quitarse de en medio al técnico de Ondarroa cuanto antes tras sufrir las dos tracas que ha quemado el equipo con él al frente, lo mejor es que tenga vida como verdiblanco. Porque hoy no sólo se la juega él, sino que se la juega el equipo y, en el fondo, se pone en juego el proyecto.

Quien visita Santander a las siete de la tarde es el Real Unión, otro fundador de la Liga como también lo son el propio Racing y el Arenas. En uno de los diez subgrupos que tiene este año la Segunda B, hay tres padres fundadores. Hoy se reunirán dos y el conjunto cántabro tiene que ganar para reengancharse a la competición. Todo lo que no sea sumar tres puntos ahondará aún más en su tremenda crisis y, lo que es peor, le dejará para el arrastre, desterrado y con el único destino de jugar por objetivos menores pero altamente peligrosos. Da la sensación de que esta tarde se juega su futuro y que deberá ganarse seguir jugando por el apartamento en Torrevieja o bien por un ejemplar del juego del programa.

El partido de hoy es el último tren del Racing. Antes de que pite el árbitro y tras la debacle de los dos últimos partidos, lo normal es ser pesimista. La clasificación da auténtico terror pero si el equipo de Solabarrieta es capaz de ganar hoy, se meterá de nuevo en la pelea. Se pondrá cuarto a sólo dos puntos del tercero y a cuatro del líder con toda la segunda vuelta por disputar. Habría pasado su peor momento y habría salido vivo del mismo. Ni tan mal. Sin embargo, si no es capaz de ganar, se le caería el cielo encima. Los puestos que permiten pelear por ascender se alejarían a cinco puntos y a siete se irían los dos primeros clasificados. Desde ese momento, el objetivo del equipo verdiblanco ya sería librar uno de los cuarto últimos puestos que le obligarían a jugar por no descender dos categorías de golpe. Sería todo un drama.

Da la sensación de que quien primero lo pagaría sería el propio Solabarrieta. Una nueva derrota y, más aún, repitiendo la imagen de los dos últimos partidos, sería su despedida prácticamente con total seguridad. Por lo tanto, se la juega el Racing pero también se la juega su entrenador. Y no sólo eso, sino que incluso se la podría estar jugando el director deportivo, un José María Amorrortu cuya figura está muy ligada a la del técnico de Ondarroa. Fue una apuesta personalísima de él. Tanto, que la elección se antojó arriesgada desde un principio precisamente porque esa cercanía entre ambos ponía en juego la pervivencia de todo el proyecto, ya que, si como viene sucediendo hasta ahora, la apuesta resultaba un fracaso, el propio Amorrortu iba a quedar salpicado y desacreditado. Quizá debería plantearse si mereció la pena poner en riesgo todo lo que se ha querido levantar por jugar a la ruleta rusa.

Parece claro lo que se juega el equipo verdiblanco hoy. Es como si fuera el todo o la nada pero todavía peor, ya que perder no le manda para casa para comenzar a pensar en otra cosa, sino que le obligaría a seguir jugando por objetivos para los que no estaba preparado. Resultaría penoso para muchos racinguistas ver a su equipo jugar por no caer, directamente, a la quinta categoría del fútbol español. No se puede caer tan bajo y por eso hay que reaccionar ya mismo.

El Racing no puede ser tan malo como ha parecido. Si lo es, habrá que pedir cita en Urgencias en vez de ir al campo. La mejoría ha de llegar desde hoy, es momento de que empiece a notarse la mano del nuevo entrenador y que haya al menos algún aspecto que invite a pensar que el drástico movimiento realizado tras el partido de Getxo ha servido para algo. Hasta ahora, ha sido un despropósito, el equipo ha empeorado en vez de mejorar y necesita cortar esa terrorífica trayectoria que le puede llevar al abismo.

Solabarrieta dio forma a un Racing vulnerable y endeble en Zubieta y a otro más fornido pero más limitado aún el pasado domingo en Los Campos de Sport. Para cortar la sangría sufrida ante el filial de la Real Sociedad, pobló la defensa sumando un central y poniendo delante de ellos y bien juntos a dos medio centros de corte defensivo como son Villapalos e Iñigo. Así fue como el equipo se quedó bloqueado, sin ideas y sin saber muy bien qué hacer con el balón. Para hoy, es de esperar que el entrenador de Ondarroa encuentre un cierto equilibrio porque sólo a partir de ahí podrá echar a andar toda la maquinaria.

Se vislumbran cambios en el once inicial y puede que hasta de sistema. Otra vez. Los jugadores verdiblancos no se han podido asentar aún desde que llegaron porque les cambian el libreto constantemente. Lo que ya debería haber dejado claro la experiencia de estos meses atrás es que, por ejemplo, no le funciona al Racing jugar con dos delanteros. Ni presiona mejor, ni tiene más presencia en el área, ni genera más peligro, ni culmina más jugadas. Más no tiene por qué ser más. A veces es menos. De hecho, el equipo ha llegado más y mejor cuando ha jugado sólo con uno pero con una segunda línea más creativa donde exigen tener peso figuras como Cejudo y Pablo Torre. En medio de un plantel que ha demostrado estar tan limitado de talento, bueno sería encontrar la manera de que coincidieran estos dos futbolistas.

Entre ellos, también reclamó más protagonismo el pasado domingo Martín Solar, que demostró ser una pieza que puede ser importante a la hora de iniciar el juego. Porque este Racing tan falto de confianza que transmite la sensación de tener las piernas agarrotadas necesita jugadores que no se escondan, que la pidan y que miren hacia delante. El equipo precisa personalidad y carácter y a estas alturas ya parece claro que ninguno de los fichajes del pasado verano lo aporta. Quizá, sólo Álvaro Bustos, que por lo menos necesitaría que le colocaran en su sitio para enseñar lo mejor de sí.

un buen rival. El conjunto cántabro se la va a jugar contra un Real Unión que ni mucho menos es un equipo fácil. El equipo guipuzcoano aspira a dar la campanada y luchar por alguno de los tres puestos que le permitan soñar por el ascenso o, por lo menos, garantizarse una plaza en la Segunda B Pro o, mejor dicho, Primera División RFEF, que es el genial nombre que tendrá la categoría de bronce el próximo curso. Y no le va mal. De hecho, se va a presentar en Santander sumido en una dinámica opuesta a la del Racing. Mientras que la última victoria del equipo santanderino fue el 28 de noviembre, la última derrota del guipuzcoano fue ese mismo día. Uno va para arriba y otro va para abajo.

El equipo de Irún, que llegará con Quique Rivero a los mandos, viene de firmar un empate en Lezama y ya sabe lo que es marcharse con todo el botín de una plaza difícil como Zubieta. Es un buen proyecto de la categoría que es bien consciente de que está ante una gran oportunidad para asaltar Los Campos de Sport. Su principal objetivo será salir bien para volver a generar dudas en el bando local, hacer el partido largo y, a poder ser, marcar antes para que a los locales les entre el tembleque. Su entrenador habrá hecho los deberes y sabrá que el equipo de Solabarrieta se va a hundir como un azucarillo en cuanto reciba un golpe. Es consciente de que puede ser una bestia pendiente de despertar que en cualquier momento puede romper a jugar. Jugadores debería tener para ello, pero hasta ahora sigue durmiendo.

El Racing quiere ganar desde la posesión, viviendo en campo contrario y siendo protagonista. Es algo que buscaba también con su anterior entrenador por mucho que sólo lo consiguiera algunos pocos minutos contra el Alavés B, durante buena parte del partido ante el Barakaldo y en el segundo tiempo de Getxo. Una cosa es querer y otra poder porque, al menos con los jugadores que más vienen jugando, está claro que la cosa no carbura. Como tampoco carbura una defensa que en su día fue fiable pero que ahora parece un chollo. Habrá que ver si Solabarrieta recupera su intención inicial de jugar con líneas adelantadas o si vuelve a echar el culo atrás como el pasado domingo. En primer lugar, ha de tener en cuenta que no todos los rivales tienen el talento de la Real Sociedad B. Por otro, también ha de haber llegado a la conclusión de que para adelantar a su retaguardia también necesita velocidad. Y, a día de hoy, el único que parece en disposición de darle eso es Mantilla, que es uno de los jugadores menos utilizados hasta la fecha.

El técnico podrá contar con todos sus futbolistas, por lo que hoy hará tres descartes. Incluso Pablo Andrade tiene opciones de jugar de inicio una vez que jugara ya unos pocos minutos el pasado domingo. Ante una situación como la que sufre el Racing y viniendo de donde viene, no hay que descartar nada ni a nadie. Porque, ante todo, lo que debería primar en días como hoy es la presencia de jugadores con personalidad, que no rehúyan el balón y que se ofrezcan y que la pidan. Es un día para valientes.

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