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El Diario de Cantabria

«Para mí, nunca es tarde»

Soko desborda ilusión en su presentación oficial con el Racing  | «Estoy seguro de que puedo hacer grandes cosas aquí», afirma el camerunés | Admite que lleva mucho sin jugar pero dice estar dispuesto ya para lo que rozada precise

Patrick Soko, pisando por vez primera el césped de Los Campos de Sport. / Hardy
Patrick Soko, pisando por vez primera el césped de Los Campos de Sport. / Hardy
«Para mí, nunca es tarde»

Patrick Soko está como un niño con zapatos nuevos, como un aficionado del Racing comiendo en la misma mesa que José Ceballos o un fan de Star Wars ante el estreno de ‘La amenaza fantasma’. Casi ni se lo puede creer. El tipo nació en Camerún y de allí saltó a la liga de la República Dominicana para sumarse después a la de México. Su trayectoria es rara, en el seno de equipos un tanto escondidos, dentro de ligas que no suele sondear el mercado español y viendo Europa muy de lejos. Sin embargo, un buen día, le llamaron del Racing. Y era el Racing de verdad, el que aparecía por televisión jugando contra Real Madrid o Barcelona cuando él era pequeño y soñaba con lo que parecía imposible. Hoy lo ve un poco más cerca. Se le ha presentado una gran oportunidad y no sólo quiere aprovecharla, sino también disfrutarla como el que más.

La cara de alegría y felicidad no le abandona a Soko. No lo ha hecho desde que aterrizara en Santander el pasado miércoles a primera hora de la mañana. «Quiero agradecer a dios y al club por el esfuerzo que hicieron para que yo pudiera llegar aquí», aseguró el día después de su aterrizaje en el Racing, cuando ya pudo vivir una jornada más convencional, con el sueño aún cambiado pero tras haber completado el entrenamiento con los compañeros. El día anterior, simplemente había calentado para tener un primer acercamiento a ellos y para quitarse el ‘mono’ acumulado durante un mes viendo al que va a ser su equipo desde la distancia, con el santo grial al alcance de la mano pero sin poder cogerlo. Ahora ya sí. Y asegura que está preparado para aportar desde el primer día.

Admitió el jugador africano, en su presentación oficial, que lleva «mucho tiempo sin competir» e incluso sin entrenar con compañeros. Su último partido, de hecho, lo disputó cuando en España se acababa de decretar el estado de alarma y habían mandado confinar a todo hijo de vecino. Y hace mucho tiempo de eso. Él asegura que su estado físico es bueno porque durante todo este tiempo ha estado «entrenando con un preparador físico», más aún desde que sabía que iba a fichar por el Racing. Y él dice sentirse «bien» y con ganas de entrar en la rueda cuanto antes. Si es el domingo en Lezama, mejor que mejor, pero será difícil. Lo aconsejable es no correr tampoco demasiado.

Tiene claro el extremo derecho del Racing que «no es lo mismo entrenar con un preparador que con un equipo», pero también adelanta que él se pone en seguida en forma y que, de hecho, estos días ya se está «acostumbrando poco a poco al equipo». Eso es lo primero. Tiene que conocer las rutinas, las costumbres y, sobre todo, a sus compañeros de vestuario, tanto en el terreno de juego como fuera. Y sus primeras impresiones parece que son buenas. Cualquier conclusión cuando apenas lleva unas horas en territorio cántabro corre el peligro de resultar precipitada, pero él no quiere bajarse del autobús de la ilusión en el que está montado: «Tengo fe en que todo va a salir bien para nosotros y que vamos a conseguir el objetivo principal, que es ascender». Cuando un niño se acuesta un cinco de enero, ni se le pasa por la cabeza que los Reyes Magos vayan a pasar de largo.

Al lado de Soko se colocó Pedro Menéndez, el hombre que se juega mucho con fichajes como el del camerunés. Si le sale mal, muchos le acusarán de ir de listo, de cerrar fichajes exóticos que nadie conoce y que, no hay que engañarse, suelen salir mal. Sin embargo, si le sale bien, todo serán loas y alabanzas y será el más listo de la clase. No existe el término medio y él lo sabe. Y se la ha jugado sabiendo que está disfrutando en el Racing de la oportunidad que llevaba tanto tiempo buscando. Cuando por fin le ofrecieron ser el secretario técnico de un club como el santanderino, le invadió la misma ilusión que ayer transmitía el extremo camerunés. De hecho, el asturiano destacó, precisamente, esas ganas que tiene el último jugador en llegar que, además, serán acompañadas de «mucha profundidad» y de su capacidad para «defenderse bien en las tres posiciones de arriba». «Está en una edad para dar todavía lo mejor de sí y le deseamos muchísima suerte porque estamos seguros de que va a crecer mucho aquí con el equipo», añadió.

Fue el propio Soko el que confirmó que es «un jugador al que le gusta mucho la profundidad» y que, además, puede «jugar en las tres bandas, en las de volante por cualquiera de los dos lados y también como media punta». Sin embargo, para este último puesto ya hay jugadores de sobra y lo que no hay es un extremo derecho puro y duro como es él. «Yo vengo aquí para dar lo mejor de mí porque quiero crecer y quiero hacerlo con el Racing porque sé que juntos podemos hacer muchas cosas buenas», subrayó.

Es bien consciente el nuevo jugador verdiblanco de que tiene mucho terreno que recuperar respecto a sus compañeros, que suman dos meses de trabajo muchos de ellos. Así están puestas las cartas sobre la mesa pero él es de reacción rápida: «Es cierto que llego tarde, pero para mí nunca es tarde. Estoy listo». No hay quien le pare. Por eso lanzó su primer anuncio a su entrenador: «Cuando el equipo me necesite, yo estoy listo y preparado para lo que venga». Es decir, que si tiene que jugar en Lezama, lo podrá hacer. Lo que haga falta.

«Todo depende de mí». La espera ha sido larga. De hecho, hoy mismo se cumple un mes desde que el Racing anunciara su fichaje. Ha sido un mes de impotencia porque «no veía la hora de llegar aquí». Tenía el sueño en la palma de la mano pero no podía cerrarla para atraparlo. Y a uno siempre le surgen los miedos de que aparezca algo que lo eche todo por tierra. Se hundió en el mar de burocracia con el que debió cumplir a pesar de tener un contrato de trabajo firmado con una empresa solvente y la espera se hizo eterna. «Hubo un problema de papeles pero gracias al club estoy aquí», resumió. Y ahora, una vez que ya es un habitual de La Albericia, las riendas han pasado a estar en sus manos. «Aquí ya todo depende de mí», aseguró. Lo que quiera conseguir, se lo deberá ganar. De primeras, él ha caído en un equipo «de primera y con mucha afición» al que querrá entregar su mejor versión sobre el césped.

«Para mí, estar aquí en el Racing es una oportunidad muy grande porque se trata de un club muy grande», reconoció. «Cualquier niño de mi país o del mundo, todos quieren estar aquí», añadió. A él le llegó la oportunidad ahora, después de haber hecho las américas y haber convencido a algún ojeador que le pegó el chivatazo a Pedro Menéndez. Y está dispuesto a no desaprovechar la oportunidad: «Estoy aquí para ser el mejor en mis posición y ayudar al equipo a ganar los partidos para conseguir el objetivo principal, que es ascender. Por eso estoy aquí, porque creo que puedo hacer muchas cosas con el Racing». El Racing, por su parte, estará encantado de que las haga. Eso significará que su incorporación, a pesar de ser arriesgada, fue un acierto.

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