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El Diario de Cantabria

«El equipo va a jugar mejor que hasta ahora», vaticina Maynau

El jugador catalán, que afirma sentirse «más cómodo» como lateral que como carrilero, asegura estar «mucho mejor» de forma

Joan Maynau, durante el entrenamiento de ayer. / Hardy
Joan Maynau, durante el entrenamiento de ayer. / Hardy
«El equipo va a jugar mejor que hasta ahora», vaticina Maynau

Joan Maynau es uno de esos jugadores que está aprovechando estos veinte días sin competición para ponerse a la misma altura que los compañeros que están en plena forma y, sobre todo, que pudieron completar la pretemporada sin sobresaltos. Él sí los tuvo. Se lesionó, se recuperó, se volvió a lesionar y no pudo ejercitarse de manera mínimamente continuada hasta que la competición ya había empezado. Eso le hizo empezar con retraso y a remolque, apareciendo en los partidos fuera de forma y, de esta manera, aportando menos de lo que puede aportar. Por eso el parón le ha venido bien. A buen seguro que, como sucederá con Cedric, Nana o Balboa, desde el momento en el que se retome el curso se verá una mejor versión de él mismo.

Asume el futbolista catalán que esta pretemporada en pleno mes de noviembre de la que están disfrutando les va a venir «muy bien a muchos», incluido a él mismo. Él fue de los primeros fichajes que cerró el Racing el pasado verano pero apenas pudo ejercitarse con sus compañeros con cierta normalidad hasta hace bien poco. Es por eso por lo que se está tomando estas semanas «como si fuese pretemporada» para recuperar el tiempo perdido y comenzar a entrar de verdad en los planes de Rozada y no sólo para completar los últimos minutos.

Recuerda Maynau que cayó en desgracia sin apenas tiempo de sentirse jugador del Racing. Llegó a Santander «tras estar seis meses prácticamente parado», ya que su equipo, el Llagostera, «no se metió en playoff» y, por tanto, en marzo se bajó el telón para él. «Cuando, tras el confinamiento más severo, dejaron salir, empecé a entrenar por mi cuenta. Sobre todo, en las tres últimas semanas, pero nunca se hace con una intensidad tan alta a como si lo estuvieras haciendo en grupo», recuerda. Quizá eso lo pagó porque se quiso subir a un autobús que ya estaba en marcha y cayó lesionado. Estuvo unas semanas al margen de todo y, cuando intentó volver, en seguida recayó de la misma lesión. «La transición entre el gimnasio y el campo no fue la perfecta, pero luego me recuperé y ahora ya estoy cogiendo el ritmo aprovechando estos días de entrenamiento y de pretemporada», explica.

Como no pudo jugar ningún amistoso de preparación, fue como un fichaje de última hora a quien el aficionado no ha podido ver. Por eso había ganas de verle en acción, pero su debut no se produjo hasta el partido de Lezama contra el Bilbao Athletic, cuando entró para disputar los últimos veinte minutos y dar descanso así a Álvaro Bustos. Y lo cierto es que no fue el debut soñado porque transmitió la sensación de quedarse desfondado tras la primera carrera que se pegó. Pudo parecer que estaba más lejos de lo que pudiera pensarse de su estado físico ideal, pero fue víctima de algo que les ha pasado a muchos antes que a él. Afirma que cuando a alguien, como a él aquel día, le toca saltar a escena «sin haber calentado mucho por la situación o por las circunstancias del partido, sales ahogado en los primeros minutos». «Echas dos esprints seguidos porque además estás con muchas ganas y te ahogas», explica. Y es lo que le sucedió aunque también recalca que, «con el paso de los minutos, poco a poco vas entrando en el partido y te adaptas».

Mejor se le vio en su siguiente aparición, que fue siete días después contra el Alavés B. Aquel día fue de menos a más, mostrándose un tanto desubicado de partida pero terminando por ser protagonista y por ser, incluso, parte importante en el gol que anotó Jon Ander y que mató la contienda. Cree que el verdadero Maynau se verá a partir de ahora porque está «cogiendo ritmo» y asegura sentirse «mucho mejor, aligerando piernas y cogiendo más pulmón». Es un futbolista que llegó con la vitola de lateral con recorrido, con llegada y sin despistarse tampoco atrás. Falta verle de inicio algún día para evaluar si los buenos comentarios que trae consigo son ciertos o no.

Su debut se dio en una defensa con tres centrales pero esta semana está probando como lateral en una retaguardia más convencional de cuatro hombres. Como dicen todos, él está a disposición de lo que «el míster quiera» porque tampoco puede ser de otra manera. Eso sí, admite que ejercer de carrilero es novedoso para él. Confiesa que está «más cómodo» de lateral pero también que su trabajo es adaptarse a lo que manden las circunstancias. En concreto, explica que ejerciendo de lateral cree que puede «aportar muchas cosas tanto al ataque como a la defensa». Además, recuerda que ese papel le permite «no subir en una o dos acciones si te encuentras cansado, descansar y luego, más fresco, volver a atacar y defender». Y tiene suerte porque da la sensación de que la idea que tiene Rozada en la cabeza para su Racing definitivo va más por ahí que por la defensa de cinco.

Se define Maynau como un jugador de corte ofensivo pero sin perder nunca la perspectiva. Está «atento para atacar cuando se pueda e ir al ataque y cuando el balón venga a la banda pero, si está en la contraria, también hay que estar más cerrado». Lo importante es mantener la posición y, en ese sentido, valora que estas semanas están teniendo tiempo «para trabajar mejor» porque, además, como recuerda, «la plantilla está completa, lo que se nota porque los entrenamientos son de buen nivel y de mucha calidad». Es por ello por lo que está seguro de que el equipo pondrá en práctica a partir de ahora «un mejor juego que hasta ahora».

Gracias a que este año se pueden ver prácticamente todos los partidos por ‘Footters’, Maynau está aprovechando para ver un buen número de partidos de la categoría. Sobre todo, reconoce que está viendo los del Llagostera, que es donde se pasó las tres últimas campañas, y de ese grupo tercero en el que se hizo un nombre como futbolista. Obviamente, también está viendo encuentros de quienes son sus primeros rivales directos y percibe que habrá «cinco o seis equipos luchando por quedar entre los tres primeros puestos». Así, tiene claro que «cada partido va a ser complicado», empezando por el siguiente que tendrán a la vuelta de la esquina, que será en San Lorenzo contra el Laredo.

Lo cierto es que este año está siendo el primero fuera de su tierra y en un equipo de fuera de ese grupo tercero. Y dice que está a gusto porque ya le habían «hablado bien de Santander, de que era una buena ciudad». Lo corrobora después de unos meses aquí. Asegura que ya se la conoce bien. También le habían advertido de que «llovía bastante» y, aunque bromea diciendo que también lo puede corroborar, lo cierto es que no está teniendo mala suerte en ese sentido. Al menos, en las últimas semanas.

«El equipo va a jugar mejor que hasta ahora», vaticina Maynau
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