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La Guardia Civil señala la rotura de la vía en Adamuz y pone el foco en posibles negligencias

El informe, basado en imágenes inéditas, descarta fallos humanos y apunta a un problema estructural

Imágenes de uno de los vagones del tren Iryo en el momento del accidente.
Imágenes de uno de los vagones del tren Iryo en el momento del accidente.

La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz, que dejó 46 víctimas mortales, da un giro clave. La Guardia Civil ha concluido que el descarrilamiento se produjo por la rotura de un carril, descartando por completo un fallo humano o un sabotaje.

Según el informe remitido a la jueza instructora, el siniestro ocurrió cuando el tren Iryo circulaba a más de 200 km/h y atravesó el punto exacto donde se produjo la fractura. «No se evidencia ninguna anomalía en los trenes antes del momento del impacto», subrayan los investigadores.

Una causa clara… pero con muchas sombras

Aunque la causa inmediata parece identificada, la investigación abre múltiples incógnitas sobre el estado de la infraestructura y el papel de los responsables de mantenimiento.

De hecho, distintas informaciones ya apuntaban a problemas previos en ese mismo tramo, como recoge el primer informe que señalaba que el carril falló antes del paso del tren.

Además, el caso se ha visto rodeado de contradicciones y versiones cambiantes desde el primer momento, tal y como refleja la investigación sobre errores y revisiones en la vía.

Las negligencias que ponen en cuestión a Adif

Más allá de la rotura del carril, la Guardia Civil ha identificado varios fallos graves en los sistemas de prevención. Entre ellos, destaca que el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró anomalías durante horas sin generar alertas.

«Habrá que determinar si existía capacidad técnica para detectar estas anomalías», advierten los agentes.

También se investiga la ejecución de las soldaduras en el tramo afectado, que podrían haberse realizado de forma incorrecta o sin la supervisión adecuada. La falta de inspectores durante los trabajos es otro de los puntos críticos.

Estas dudas se suman a la polémica sobre las revisiones técnicas, especialmente tras conocerse que no existen registros verificables de las auscultaciones realizadas por empresas subcontratadas como Redalsa.

El conjunto de irregularidades ha llevado incluso a abrir nuevas líneas de investigación, como recoge la Fiscalía Europea al investigar posibles irregularidades en fondos.

Un accidente que pudo evitarse

El informe deja una conclusión implícita: la tragedia podría haberse evitado. La combinación de fallos en el mantenimiento, ausencia de controles y posibles errores en la supervisión dibujan un escenario preocupante.

Además, la investigación apunta a una cadena de decisiones que no funcionó correctamente. Desde la detección de anomalías hasta la validación final de la seguridad de la vía.

En este contexto, también se han detectado incoherencias en la información oficial difundida tras el accidente, como refleja el análisis de los informes técnicos difundidos por Transportes.

La investigación sigue abierta

A pesar de la contundencia del informe, la Guardia Civil recuerda que sus conclusiones son provisionales. «Podrían aparecer nuevos hallazgos que modifiquen las hipótesis», advierten.

Mientras tanto, el foco sigue puesto en Adif y en la gestión de la infraestructura ferroviaria. Un caso que no solo busca esclarecer responsabilidades, sino también evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.

Porque más allá de la causa técnica, la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿falló el sistema… o fallaron quienes debían garantizar su seguridad?

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