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El Diario de Cantabria

LITERATURA

Javier Sierra: «Ningún gobierno cuenta la verdad»

Escritor y periodista, Premio Planeta 2017 por ‘El fuego invisible’, único escritor español en el Top Ten de la lista de los más vendidos de Estados Unidos, elaborada por el New York Times. Recientemente ha estrenado su segunda temporada de ‘Otros Mundos’ en Movistar+, donde continúa investigando misterios. ALERTA contacta con él para que nos hable del gran enigma que rodea al Covid-19.

El escritor Javier Sierra en Roswell, ciudad del condado de Chaves en el estado estadounidense de Nuevo México, donde el 8 de julio de 1947 el ejercito de los Estados Unidos uniformó de la «captura» de los restos de un platillo volante, con la recuperación de varios cadáveres de alienígenas. Y que casualmente justo este año se cumplen 25 años de la publicación de su primer libro, ‘Roswell, secreto de Estado’ (Booket).  /  J. Sierra
El escritor Javier Sierra en Roswell, ciudad del condado de Chaves en el estado estadounidense de Nuevo México, donde el 8 de julio de 1947 el ejercito de los Estados Unidos uniformó de la «captura» de los restos de un platillo volante, con la recuperación de varios cadáveres de alienígenas. Y que casualmente justo este año se cumplen 25 años de la publicación de su primer libro, ‘Roswell, secreto de Estado’ (Booket). / J. Sierra
Javier Sierra: «Ningún gobierno cuenta la verdad»

PREGUNTA.- Cómo está viviendo la cuarentena? ¿A que dedica su tiempo en estos momentos? ¿Sigue la actualidad?

RESPUESTA.- Tengo una filosofía muy particular ante este tipo de situaciones. Soy de los que sabe que la supervivencia depende en buena medida de nuestra capacidad de adaptación, de lo flexibles que seamos ante los retos de cada día. Por eso, desde el primer momento, vi en esta crisis una oportunidad para estudiar, leer, ponerme al día de conocimientos que me faltaban –por ejemplo, en el uso de nuevas tecnologías—y, sobre todo, escribir. Por supuesto, sigo con interés todo lo que sucede más allá de mi ventana, aunque a la vez intento que no me condicione. Los ciudadanos estamos en medio de una guerra de información y desinformación de la que solo saldremos indemnes con formación. Esa es la vacuna que todos necesitamos ahora mismo…

P.- ¿Opina que hubo falta de decisión por parte del Gobierno y una sibilina consigna para trivializar el coronavirus antes del 8M?

R.- Lo que hubo fue una combinación letal de ignorancia y autoestima. Pero no lo vea solo desde la perspectiva local. No ha sido solo cosa de nuestro gobierno. Lo hemos visto en un Occidente que se ha creído más fuerte que la Naturaleza. Un «primer mundo» que lleva décadas infravalorando datos como el cambio climático, por ejemplo, permitiendo la obsolescencia programa de miles de productos para abocarnos a un consumo desmedido, o descuidando cosas tan básicas como la educación para la salud. ¿Por qué, por ejemplo, no se nos dice que entre los factores que se han cobrado más vidas en esta crisis está la mala salud de hierro de españoles e italianos, que han perdido de vista su dieta mediterránea, han subido en colesterol y obesidad, o siguen fumando como carreteros? Sigo viendo a las puertas de las UCIs a enfermeros y pacientes salir a fumar… Y lo hacen porque nos prefieren adictos a lo que sea, y no ciudadanos sanos y libres.

P.- ¿Cree que el Gobierno de España está lidiando con eficacia contra el COVID-19? 

R.- Lo intenta, como todos. No soy virólogo, ni experto en salud, ni político. No soy yo quien debe juzgar su actuación, ni tampoco quien quisiera estar en su piel.

P.- ¿Piensa que todo esto que está ocurriendo, es algo premeditado por algunos Gobiernos y, de alguna manera, quieran hacer que cierta población desaparezca y así liberarse de la sobre-población? 

R.- No. Eso no lo pienso. ¿Y sabe por qué? Porque esta no es la primera vez que ocurre. Uno de nuestros errores en esta crisis es que estamos viendo todo lo que nos pasa como una novedad, como algo inédito. Y no es verdad. En 1918-1919 el mundo fue asolado por la mal llamada ‘gripe española’. Uno de cada tres habitantes de la Tierra fue infectado por un virus que literalmente inundaba los pulmones de sus víctimas. Oficialmente murieron 50 millones de personas; otros cálculos suben la cifra a 100 millones. ¿Estudió usted en el colegio ese tema? ¿Acaso no lo merecía una situación en la que murieron más personas que en la primera y segunda Guerra Mundial juntas? ¿Y sabe por qué no lo estudió? Yo se lo diré: porque ya entonces anteponíamos los conflictos políticos a los sanitarios. Y fruto de ese olvido, ha llegado una nueva pandemia y nos ha sorprendido sin aprender la lección.

P.- Entonces, sí se ocultó deliberadamente aquello…

R.- No creo que fuera algo deliberado. Se hizo por torpeza. Por esa manía tan nuestra de priorizar lo urgente sobre lo importante. Si estudia aquel periodo descubrirá que, tras la pandemia de 1918, el mundo descubrió que era importante cuidar la salud. Se implementaron los sistemas públicos sanitarios en muchos países… Y cosas como el fútbol adquirieron un estatus que no tenían. En 1920, meses después del fin de aquella pesadilla, Alfonso XIII daba el título de «Real» al Madrid. La gente se volcó en aquel deporte minoritario hasta entonces con el deseo de escapar de lo que había sucedido y que era tabú en las conversaciones de la época. Ya ve. No todo fue tan malo, después de todo.

P.- ¿Cree que el Gobierno Chino ha mentido sobre muchos aspectos de la pandemia?

R.- Ningún gobierno –e insisto en esto, ninguno— cuenta la verdad cuando se trata de abordar un problema o una crisis. Es algo innato al poder. Lea a Maquiavelo y lo entenderá.

P.- Acaba de estrenar temporada en Movistar, ‘Otros Mundos’ una apasionante aventura de los misterios y secretos que le interesaban de joven, donde viaja otra vez hacia Roswell, Nuevo México, donde se desató todo tipo de teorías sobre los OVNIS. ¿Porqué cree que los Gobierno no hablan abiertamente de este tipo de casos? ¿Porqué hay tanto miedo?

R.- Lo que le he dicho se aplica también a aquel incidente de un presunto platillo volante caído en Estados Unidos en 1947. Que algo extraordinario se estrelló no cabe ninguna duda. Roswell fue el lugar en el que dos años antes se armaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Fue la base militar más secreta del mundo y sus hombres los más preparados. Aquella gente se enfrentó a la caída de algo que los conmocionó de tal modo que terminaron declarando ‘top secret’ todo lo concerniente a los «platillos volantes». Algunos historiadores han sugerido en tiempos recientes que aquel objeto pudo ser un avión experimental enviado por Stalin a Nuevo México, pero yo no lo creo. Si hubiera sido así, EE.UU. hubiera iniciado una guerra contra una URSS que aun no había desarrollado su armamento nuclear. Y, sobre todo, si esa fuera la explicación… hoy se sabría. No seguiría todo envuelto en brumas.

P.- ¿Fue algo extraterrestre?

R.- Es una hipótesis a tener en cuenta. Yo no lo sé.

P.- Hablando de extraterrestres, algunas hipótesis apuntan a que este virus viene de fuera de la Tierra. ¿Podría ser?  O esa otra que tiene como protagonista, a nada menos que a Bill Gates y al 5G, en la que se afirma que éste prepara una vacuna contra el virus, que consiste en un chip para monitorear nuestro movimientos.

R.- Le voy a decir algo que quizá le sorprenda: el ser humano lleva mucho tiempo actuando como un auténtico «paleto planetario». Casi toda nuestra ciencia se ha orientado hacia la Tierra, ignorando lo que nos llega cada día de ahí fuera. Y, sin embargo, diariamente caen sobre nuestro mundo más de 40.000 kilos de polvo de meteoritos y cometas. Algunos astrobiólogos creen que ese polvo contiene virus y bacterias que no son de aquí. No todas son nocivas. De hecho, hace millones de años esos gérmenes pudieron haber prendido la mecha de la vida en la Tierra. Pero, ¿sabe qué? A la astrobiología todavía le dedicamos muy pocos recursos. Seguimos siendo demasiado “geocéntricos” como para pensar que, a lo mejor, en vez de vacunar individuos lo que tendríamos que hacer es inmunizar a nuestra atmósfera frente a esos patógenos que nos llegan del espacio.

P.- ¿Entonces?

R.- Entonces, no deberíamos descartar la hipótesis de que ciertas mutaciones de virus se deban a interferencias biológicas ajenas al planeta. ¿Sabía que un gran meteorito cayó cerca de Wuhan en octubre de 2019, dos meses antes de declararse la pandemia? Ahí hay una pista muy poco explorada aún…

P.- A mi la cuarentena, me ha despertado de mi letargo rutinario, me ha avivado mi valentía y creatividad. Directores de cine o escritores con los que hablo, les está pasando algo parecido. ¿Cree que de toda esta tragedia, cómo en otros momentos de la historia, saldrán cosas bellas e inspiradoras?

R.- Estoy convencido de ello. Cada vez que el ser humano abandona la vorágine del día a día y se detiene a pensar, nos ofrece sus mejores obras. Piense que el Renacimiento estalló en Europa después de la Peste Negra de principios del siglo XIV. Tras años de muertes y dolor surgió la necesidad de vivir y de mejorar. Y eso volverá a pasar más pronto que tarde.

P.- ¿Como cree que se comportará la sociedad cuando todo esto acabe? ¿Habrá enfado, agorafobia, jubilo o cree que la gente se comportará cívicamente y saldremos a la calle como si tal cosa? ¿La sociedad cambiará como algunas las voces apuntan? 

R.- Creo que atravesaremos varias etapas. Después de un periodo de solidaridad y ejemplaridad como el que estamos viviendo ahora en muchos sectores de la sociedad, es probable que pasemos por otro de conflictos sociales. Tras lo colectivo volverá el individuo. Se exacerbarán los nacionalismos, como si las fronteras fueran a solucionarnos algo. Los virus no las ven. No las reconocen. Pero intentarán canalizar nuestro dolor y descontento hacia una visión estrecha de la realidad; una que puedan manipular a su antojo. Fíjese entonces en quien pesque en ese río revuelto para su propio beneficio. La preocupación por el paro o la economía traerá desórdenes. Dependerá de lo visionarios y creativos que sean nuestros líderes para superar esa fase. Será el momento de prestar atención a la nobleza de sus almas o a su ponzoña, y de elegir a los mejores. El mundo es ya global y requiere soluciones globales. Es más, yo diría que cósmicas. Por eso, cuando nos demos cuenta de ello y aprendamos de nuestros errores, confío en que estalle un nuevo Renacimiento.

P.- ¿Está trabajando en algo durante el confinamiento?

R.- Sí. Tenía sobre la mesa un par de proyectos que se han quedado a un lado, para dejar paso a un escrito muy novedoso que estoy pergeñando. Busca en los viejos mitos respuestas a los modernos problemas. Se sorprenderá cuando lo lea, ya verá. 

Javier Sierra: «Ningún gobierno cuenta la verdad»
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