19.09.2021 |
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Pasaporte covid: El salvoconducto que acarrea muchas dudas

ersonal de una cafetería de Santa Cruz de Tenerife, comprueba el certificado Covid de una clienta. A partir de este lunes, todos los clientes que deseen consumir en el interior de un negocio de hostelería, deberán presentar dicho certificado.EFE/Ramón de la Rocha
Personal de una cafetería de Santa Cruz de Tenerife, comprueba el certificado Covid de una clienta. A partir de este lunes, todos los clientes que deseen consumir en el interior de un negocio de hostelería, deberán presentar dicho certificado.EFE/Ramón de la Rocha
Pasaporte covid: El salvoconducto que acarrea muchas dudas

Tras dudar, el gobierno cántabro ha decidido implantar un pase sanitario para acceder a los establecimientos de hostelería... Revila ya lo detalló, ayer jueves 29 de julio, que los vacunados podrían entrar a los establecimientos, una medida que deja muchas dudas.

Este dispositivo, que certifica que una persona ha sido vacunada, diagnosticada como negativa o recuperada recientemente, se está probando a la salida de ciertos vuelos a Córcega. Cantabria sigue los pasos de otros países, como Dinamarca, Israel y Corea del Sur. La Unión Europea también tiene previsto introducir su propio pasaporte sanitario a mediados de junio, compatible con el desarrollado en España.

Este proyecto plantea muchos interrogantes, tanto desde el punto de vista de su viabilidad a escala europea como de su eficacia desde el punto de vista sanitario. He aquí seis preguntas.

1. ¿Qué es un pasaporte sanitario?

Tradicionalmente, un pasaporte es un documento expedido por la administración de un Estado que acredita la identidad y la nacionalidad de una persona. En el contexto de la pandemia, podría ser uno o varios documentos que acrediten que una persona no es (o es menos) susceptible de estar contaminada o de contaminar a otros.

En concreto, podría tratarse de una "matriz de datos" similar a un código de barras o QR, que se integraría en la función "cuaderno" de la aplicación del SCS (pero que podría imprimirse para quienes no dispongan de smartphones), verificada por los funcionarios de aduanas o los encargados de los controles.

En marzo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había propuesto varios criterios, que han sido retomados por las autoridades sanitarias:

  • Una vacunación
  • Si la vacunación no es posible, una prueba reciente negativa con Covid-19
  • La presencia de anticuerpos en una persona ya infectada por el virus.

Este enfoque no es nuevo: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una "cartilla amarilla", un certificado de vacunación exigido para entrar en varios países africanos. "Este tipo de certificado se ha utilizado en el pasado -por ejemplo, con la fiebre amarilla- y no es descabellado utilizarlo en el futuro para otras enfermedades contagiosas, incluido el Covid-19".

En la carrera por el sésamo para recuperar la libertad de circulación, algunas organizaciones, especialmente preocupadas, se han adelantado a los Estados e instituciones internacionales. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), por ejemplo, lanzó en noviembre el "Travel Pass", que equivale a un pasaporte sanitario y reúne todos los documentos necesarios según el destino. Una iniciativa competidora, "AOK Pass", ha sido probada por Air France desde marzo, para las pruebas PCR de menos de 72 horas, necesarias para viajar a las Antillas.

2. ¿Cuál es la posición de España ante este plan?

Carolina Darias: "La vacunación no es obligatoria"

"Se han aprobado criterios de distribución de fondos para las comunidades autónomas".  "No formaba parte del orden del día la necesidad de certificados para los interiores y no se ha abordado". "Nos preocupa el COVID persistente, es necesario precisar qué es y darle la debida atención por parte del Sistema Nacional de Salud". "Sobre el certificado UE COVID, los usos son los reglamentarios a nivel europeo. el ampao legal es el que tiene. Las comunidades pueden llevar las medidas que estimen oportunas pero no para este certificado. Muchas comunidades autónomas están empezando a abrir este camino y nosotros vamos a vacunar a todo el mundo"

"En nuestro país la vacunación no es obligatoria. No estamos teniendo problemas de vacunación en la población. Las personas acuden mayoritariamente, pueden haber algún caso concreto y entonces habría que acordarse medidas concretas para esa situación. La obligación no es necesaria. La gente quiere vacunarse ya y cuanto antes"

En una segunda fase, en la temporada de verano y circular intensamente las variantes de Covid-19, el gobierno español se ha mostrado dispuesto a trabajar en el tema. "Por el momento, estamos viendo esto desde lejos. Necesitamos respuestas: ¿la vacuna evitará la contaminación? ¿Cuánto durará la inmunidad? Y luego, por supuesto, el debate tiene que ir de la mano de la posibilidad de acceso a la vacuna para todos. Pero la idea se impondrá", dice el gobierno español.

3. ¿Qué países apoyan esta pseudo solución?

Grecia fue el primer país de Europa que votó a favor de este sistema. A la espera de que se introduzca a nivel internacional, el país está negociando acuerdos bilaterales con otros países no pertenecientes a la UE: los israelíes pueden viajar libremente a Grecia si están vacunados... "Aunque no vayamos a hacer que la vacunación sea obligatoria o una condición previa para viajar, los que estén vacunados deberían poder viajar libremente", escribió el Primer Ministro griego Kyriakos Mitsotakis a la Sra. von der Leyen a mediados de enero.

Otros países del sur de Europa cuyas economías dependen en gran medida de los ingresos del turismo, como España, Malta y Portugal, también han apoyado la iniciativa. Además de estos países, Bélgica y Hungría han dado señales favorables, pero también Polonia, Dinamarca, Suecia y Estonia están experimentando con diferentes sistemas. Por ejemplo, Copenhague y Estocolmo han anunciado la introducción de certificados electrónicos para los viajes de sus ciudadanos al extranjero.

España, por su parte, ha mantenido la cautela, negociando con sus socios europeos para acordar las normas técnicas de certificación de la vacunación, pero acordando al mismo tiempo un sistema que no haga obligatoria la vacunación. Si "entonces se trataba de un certificado de vacunas, ahora es un certificado de salud.

4. ¿Es posible legalmente un pasaporte sanitario?

El certificado de vacunación podría considerarse un obstáculo a la libre circulación de personas en la UE. "Pero en el contexto de una crisis sanitaria, facilitaría de hecho la circulación de las personas vacunadas, inmunizadas o con resultado negativo en las pruebas (en consonancia, pues, con el objetivo del artículo 26 del TFUE [Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea], que es garantizar la libertad de circulación), y permitiría mejorar o preservar la salud humana (artículo 168.1 del TFUE)", argumenta Vincent Couronne, autor de una tesis sobre las competencias de los Estados miembros de la Unión Europea y miembro del colectivo de investigadores jurídicos Les Surligneurs. Por otra parte, la Comisión no puede imponer nada en este ámbito, por lo que la petición procede del Consejo Europeo", añade.

El otro escollo, que la propia Comisión reconoce, radica en la dificultad de acceso a la vacuna, lo que genera un efecto de exclusión y, por tanto, de desigualdad entre los ciudadanos. A la espera de que la vacuna se generalice, una solución temporal, como propone Bruselas, es basar la libertad de circulación en otros elementos, como pruebas negativas o la presencia de anticuerpos, que mitigan inmediatamente el carácter discriminatorio, añade su colega Jean-Paul Markus, profesor de derecho público.

5. ¿Será eficaz un pasaporte sanitario?

El pasaporte sanitario se basa en el supuesto de que las personas vacunadas ya no serían infecciosas si entraran en contacto con el SRAS-CoV-2, y pretende certificarlo. Sin embargo, en el momento de escribir estas líneas, no hay certeza de que las vacunas comercializadas actualmente hagan que el 100% de los vacunados sean seguros para los demás.

De hecho, los ensayos clínicos realizados por los laboratorios sobre su vacuna no fueron diseñados expresamente para saber si estas vacunas bloqueaban la transmisión del SARS-CoV-2 en caso de que las personas vacunadas se encontraran con él. En los últimos meses se han ido acumulando pruebas científicas que sugieren que las vacunas reducen en gran medida la infectividad de los portadores del virus, pero no del todo. En noviembre de 2020, el ensayo clínico de fase 3 de la vacuna estadounidense Moderna ya mostró una reducción de dos tercios de las infecciones asintomáticas tras la primera dosis de la vacuna. El ensayo realizado por AstraZeneca y Oxford sobre su vacuna dio como resultado un descenso del 49,3% de estas infecciones asintomáticas.

Varios equipos israelíes están trabajando en esta cuestión, y uno de ellos ha demostrado también una reducción muy acusada (-75%) de la carga viral en personas que han sido vacunadas durante al menos dos semanas, lo que sugiere que su contagio ha disminuido claramente. Una menor carga viral indica que el virus se ha replicado menos en la nariz mientras infectaba a su huésped y, por tanto, que éste expulsa menos cantidad de él al aire, reduciendo así el riesgo de infectar a quienes se cruzan en su camino.

6. ¿Cuáles son los riesgos de este sistema?

La cuestión del secreto médico sale a relucir cuando se habla de un sistema de este tipo: "Aunque actualmente existe un fichero específico [llamado VAC-SI], las finalidades definidas por el texto reglamentario que regula no prevén en absoluto su utilización para limitar la circulación de las personas", señala Yoann Nabat, doctorando en derecho privado y ciencias penales de la Universidad de Burdeos.

En teoría, sería posible volver a la vieja historia clínica individual. Pero esto nos expondría a la falta de seguridad y a la aparición de falsificaciones, como ya ocurre con las pruebas de PCR... o incluso a un auténtico mercado negro de certificados, sobre todo en el mundo de los europeos con gran movilidad, como los expatriados o los trabajadores desplazados. Una de las posibles soluciones podría ser un sistema de colores (rojo o verde, por ejemplo) indicados en el terminal de los responsables de los controles, en lugar de la propia información.

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