¿Qué está pasando?

Una huelga inoportuna empaña el inicio de curso en Cantabria y castiga a las familias

El Gobierno de Cantabria estrena el nuevo curso con mejoras tangibles, mientras los sindicatos llaman a la protesta en la primera jornada lectiva. | El curso escolar arranca hoy en Cantabria. El Gobierno regional defiende sus reformas mientras sindicatos lanzan una huelga sin respaldo mayoritario.

Archivo - Varios alumnos acuden al colegio. Archivo
Archivo - Varios alumnos acuden al colegio. Archivo

Este lunes 8 de septiembre arranca oficialmente el curso escolar en Cantabria para las etapas de Infantil y Primaria. Un inicio que debería estar protagonizado por el reencuentro, la ilusión de las primeras mochilas y la confianza en el futuro. Pero el protagonismo lo han querido ocupar los de siempre: los sindicatos, que han convocado una huelga para hoy y mañana, dejando en el aire el arranque de miles de alumnos y generando incertidumbre en cientos de centros.

La huelga, impulsada por la Junta de Personal Docente, responde a una supuesta falta de acuerdo en materia salarial con la Consejería de Educación. Sin embargo, las negociaciones han estado abiertas y el Ejecutivo regional ha implementado medidas reales, palpables, que reflejan una mejora efectiva del sistema educativo público en Cantabria.

Esta misma tarde está prevista una manifestación en Santander que partirá del Río de la Pila a las 18:00 horas, como acto central de la protesta. Además, hay paros convocados para otras etapas educativas a lo largo del mes de septiembre y octubre.

Promesas cumplidas frente a huelgas ideológicas

Mientras los convocantes exigen dimisiones, el Gobierno de Cantabria ha hecho los deberes. Con el consejero Sergio Silva (PP) al frente, la Consejería de Educación ha desplegado para este curso medidas de calado que responden a demandas sociales reales, no a intereses sindicales:

  • Reducción de la ratio a 20 alumnos por aula en 3º de Primaria.
  • Dos nuevos centros educativos, uno tecnológico en Anero y otro de Educación Especial en Colindres.
  • Prohibición general del uso de teléfonos móviles en clase, salvo por motivos educativos justificados.
  • Refuerzo de la orientación para alumnos con necesidades especiales.
  • Ampliación de la oferta de Formación Profesional con 600 plazas más y nuevas especialidades.
  • Creación de un protocolo pionero para prevenir el acoso laboral y sexual en centros educativos.

«Los hechos hablan. Están ahí. Y lo que no se puede permitir es que se use a los niños como rehenes de estrategias sindicales», señalan desde el entorno de la Consejería.

Las consecuencias reales: familias en vilo y alumnos sin clase

El daño no lo sufre el Gobierno, ni los sindicatos. Lo sufre una madre en Cabezón que ha tenido que pedir el día libre porque no sabe si su hijo entrará a clase. Lo sufre un abuelo en Colindres, que lleva semanas organizando la vuelta al colegio de sus nietos. Lo sufre un director de colegio en Noja que tiene que cuadrar horarios entre huelguistas y profesores comprometidos.

«Estamos cansados de que todo se politice. Queremos estabilidad para nuestros hijos», comenta una madre esta mañana en un centro de Torrelavega. Y no es la única. Muchos padres critican que se utilice el primer día de clase para lanzar una batalla sindical que podría haberse evitado con voluntad real de negociar.

Según datos de la Consejería, Cantabria cuenta este curso con 87.700 alumnos, unos 3.000 menos que el año pasado, y con cerca de 11.000 docentes entre la red pública y los centros concertados. El operativo educativo contempla 520 rutas escolares (casi 16.000 usuarios) y 132 comedores, con más de 6.000 becados.

¿Quién defiende de verdad la educación pública?

En este contexto, cabe preguntarse: ¿qué defienden los convocantes de la huelga? ¿Reivindican mejoras concretas, o simplemente quieren visibilidad política en el primer día lectivo del curso? Lo que está claro es que el Gobierno de Cantabria ha respondido con medidas: centros nuevos, innovación, ratios más bajas, formación profesional adaptada al mercado laboral y protección frente al acoso.

«Lo público debe ser sinónimo de eficiencia, no de bloqueo», insisten desde el Ejecutivo. Y es que mientras algunos se quedan en la pancarta, otros están poniendo los cimientos de una educación más moderna y más justa para todos.

La presidenta María José Sáenz de Buruaga ha reiterado su apoyo al consejero Silva, señalando que «la educación no se defiende con huelgas preventivas, sino con gestión responsable y resultados».

Menos ideología, más soluciones

El nuevo curso comienza en Cantabria con avances innegables, reconocidos incluso fuera de la región. Pero en lugar de celebrarlos, ciertos sectores optan por el ruido. El lector que trabaja, que paga impuestos y que confía en la educación como pilar de futuro, merece algo mejor.Hoy, miles de niños deberían estar abriendo libros, no viendo carteles sindicales. Porque la educación no se construye con huelgas, sino con compromiso.

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