El enigma medieval que esconde Suances: así es la fortificación más extraña de Cantabria
En el corazón del municipio de Suances, concretamente en la localidad de Hinojedo, se encuentra uno de los yacimientos más enigmáticos y relevantes del patrimonio arqueológico medieval de Cantabria: la mota de Trespalacios. Se trata de una estructura defensiva única en la región, relacionada con las llamadas fortificaciones tipo motte and bailey tan comunes en otros puntos de Europa como Reino Unido, Francia o Alemania. Su estado de conservación, pese a las presiones urbanísticas de las últimas décadas, sigue revelando valiosa información sobre los sistemas de defensa altomedievales.
Una fortificación de anillos concéntricos
La mota de Trespalacios presenta una estructura compuesta por tres anillos concéntricos, delimitados por fosos en forma de U excavados en el terreno. La zona central, un montículo de unos 22 metros de diámetro y 1,6 metros de altura, alberga los restos de lo que pudo ser una torre o edificación defensiva de aproximadamente 16 x 18 metros, con muros de entre 2 y 3 metros de grosor. En su núcleo se encuentra una estructura circular de 6,70 metros de diámetro, cuya función exacta aún se debate: podría tratarse del derrumbe de una estructura superior o de la cimentación de la torre principal, posiblemente construida en madera sobre una base de piedra y cal.
El foso exterior conecta directamente con la Cueva de Trespalacios, también conocida como "Los Zorros", un elemento natural que habría servido de aliviadero o sistema de drenaje para mantener controlado el nivel de agua en caso de inundación defensiva del recinto.
Contexto histórico y función estratégica
A diferencia de otras mottes europeas asociadas a núcleos poblacionales, en Trespalacios no se han documentado asentamientos adyacentes. En lugar de una función de defensa de un poblado, la hipótesis más aceptada es que la mota actuó como punto de control de una vía histórica, posiblemente la “vía antiqua” mencionada en el Cartulario de Santillana del año 998.
Tampoco su ubicación responde a una lógica estratégica convencional, como elevaciones montañosas o posiciones de dominio visual absoluto. En este sentido, su proximidad al antiguo castillo de La Masera (actualmente desaparecido) refuerza la idea de una función complementaria dentro de un sistema de control territorial más amplio.
Investigaciones arqueológicas y situación actual
Las primeras investigaciones arqueológicas en la zona se remontan a la década de 1980, con las prospecciones geofísicas de Begoña Martínez Barreda (1987). Décadas más tarde, la empresa Wide World Geographic, S.L. actualizó estos trabajos, detectando bajo el subsuelo estructuras internas y muros en los anillos. En 2006, un informe promovido por la Consejería de Cultura y la empresa constructora Grupo Pinta permitió evaluar el impacto de una urbanización contigua, que transformó de manera irreversible el entorno inmediato del yacimiento.
La construcción del aparcamiento sobre la cueva de Trespalacios y la realización de obras sin seguimiento arqueológico en 2018, incluso tras denuncias vecinales y la intervención del SEPRONA, evidencian la debilidad de los mecanismos de protección del patrimonio frente a intereses urbanísticos. Este caso se suma a otros episodios en Cantabria donde el desarrollo inmobiliario ha comprometido yacimientos de alto valor histórico.
Hallazgos materiales
Los restos arqueológicos recuperados incluyen principalmente fragmentos cerámicos lisos y decorados. La mayoría de estas piezas fueron elaboradas mediante torneta o torno alto, con desgrasantes de mica y cocción cuidadosa, lo que sitúa su datación en un amplio margen entre los siglos VIII y XI, según estudios como los de Solaun (2005).
La mota de Trespalacios representa un caso excepcional dentro del panorama del patrimonio altomedieval cántabro. Su singularidad radica no solo en su tipología, sino en la información que puede aportar sobre la organización territorial, los sistemas defensivos y los caminos históricos de la Edad Media en la cornisa cantábrica.

