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Aquí se enviaban cartas hace 300 años... Hoy sirven los menús más increíbles de Cantabria

Un viaje gastronómico por la historia, la tradición y la vanguardia en uno de los pueblos más bellos de Cantabria

Un entrecot, con una cremosa salsa de queso, una de las estrellas del restaurante. / La Cartería
Un entrecot, con una cremosa salsa de queso, una de las estrellas del restaurante. / La Cartería

Sobre las piedras centenarias del Camino Real, donde en su día transitaban romanos, comerciantes y peregrinos, hoy se erige una de las sorpresas gastronómicas más singulares de Cantabria. En pleno corazón del Conjunto Histórico-Artístico de Cartes, entre casonas blasonadas, molinos y la imponente silueta del Torreón, la antigua oficina de correos del siglo XVII revive como un templo culinario que lleva por nombre La Cartería.

Aquí, entre muros que hace más de tres siglos albergaban cartas, sellos y telegramas, se cocina hoy la esencia de la región con un discurso contemporáneo que huye de artificios, pero no de sofisticación. Bajo la dirección del chef Enrique Pérez Malagón, galardonado como Mejor Cocinero de Cantabria en 2013, y de Noelia Sánchez, responsable de la sala, La Cartería se ha consolidado como una parada imprescindible para quienes buscan un menú donde el pasado y el presente se den la mano.

Un refugio histórico convertido en experiencia gastronómica

Nada más cruzar el umbral de La Cartería, el visitante percibe que está ante un espacio donde la historia no es solo telón de fondo, sino parte fundamental del relato. La rehabilitación del edificio ha respetado su alma rústica: piedra, vigas de madera y una decoración cálida que invita al recogimiento, como si de un refugio de época se tratase. En la fachada, aún se conserva el rótulo original que recuerda a los viajeros que aquí, tiempo atrás, se enviaban y recibían noticias del mundo.

Pero hoy, la noticia es otra: la cocina cántabra de temporada, refinada, audaz y honesta, capaz de emocionar al comensal más exigente. La “confort food” llevada a la alta cocina. Una apuesta por el producto local, de cercanía, en la que cada plato es un homenaje a Cantabria.

Tres formas de saborear la historia

En La Cartería, la experiencia gastronómica puede recorrerse de varias maneras, según el apetito y la curiosidad del viajero. La carta recoge esos platos de siempre, ejecutados con una técnica impecable y un respeto absoluto por la tradición: los buñuelos de cocido montañés, el arroz lebaniego o la costilla de vaca Tudanca son algunos de esos bocados que resumen Cantabria en cada tenedor.

Pero es en los menús degustación donde Enrique Pérez despliega todo su talento narrativo. Dos propuestas —menú Tradición, con cinco pases, y menú Gastronómico, con diez— invitan a un viaje sensorial por los sabores del entorno, con elaboraciones que combinan historia, producto y vanguardia. Cocina de raíz que no teme mirar al futuro.

Un pueblo con alma, una cocina con memoria

Ubicado estratégicamente entre algunos de los mayores atractivos turísticos de la región —del Museo de Altamira al Parque de Cabárceno, pasando por Santander o el Parque Natural Saja-Besaya—, Cartes es algo más que un lugar de paso. Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, su trazado medieval y su riqueza patrimonial convierten a la villa en un destino por derecho propio. Y La Cartería, en la joya gastronómica que redondea la visita.

En este rincón donde antaño se franqueaban cartas, hoy se sellan recuerdos inolvidables. Comer en La Cartería no es solo degustar producto de temporada de excelencia; es sentarse a la mesa con la historia, dejarse llevar por los aromas de Cantabria y entender que, como decía Virginia Woolf, "uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha cenado bien".

Y aquí, en este antiguo puesto de correos convertido en altar del buen gusto, de pensar, amar y dormir... no hay duda de que saldrás bien servido.

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