El Congreso entra en campaña
La campaña electoral de las generales arrancó este miércoles en el Congreso de los Diputados. El esperado debate recordó en las formas un mix entre "Cuestión de confianza" y "Debate sobre el Estado de la Nación". Pero el contenido de los discursos declamados por los distintos portavoces fue inequívocamente electoralista. Incluido el de Pedro Sánchez, que se hizo la víctima (viejo truco para eludir responsabilidades y motivar a los suyos), salió al contraataque y claveteó su intención de volver a ser candidato a la Moncloa.
Ahí queda eso: "La pregunta no es si vamos a continuar, sino ¿cómo no vamos a continuar?".
Fue la respuesta del todavía presidente del Gobierno al clamor que exige la disolución de la legislatura, pues el clima político ya es "irrespirable". La mayoría de los intervinientes utilizaron este adjetivo para describir el clima generado por las quince causas judiciales que afectan a los entornos del Gobierno y del PSOE.
Demasiadas hogueras para que, en tal día como hoy, Pedro Sánchez pueda saltarlas sin chamuscarse el trasero. Sin embargo, no se dio por aludido. Como si no fuera con él. Lo despachó diciendo que no conoció a su debido tiempo esos casos y que, de haberlo sabido a tiempo, no hubiera tolerado ninguna de estas prácticas.
El argumento se perdió en el ruido de los otros discursos, más orientados hacia el rescate de sus programas de partido, lo cual fue ostensible en el caso de la izquierda desahuciada (Podemos), la izquierda asociada al PSOE (Sumar marcó diferencias y se apropió de los avances sociales del Gobierno) y los nacionalismos periféricos (especie protegida por el sanchismo) que, no moverán un dedo para sentar a Feijóo en la Moncloa. Entre otras cosas porque prefieren "una corrupción de izquierdas a una corrupción de derechas" (Mirian Nogueras, portavoz de Junts, pidió un paso a un lado de Sánchez), aunque de cara al público pidan elecciones a sabiendas de que Sánchez no las convocará antes de escenificar el rechazo parlamentario a los PGE de 2027.
El resto del debate transcurrió sin novedades. Sánchez se las volvió a arreglar, ya en turno de réplica, para sacudirse su condición de interpelado y convertirse en un interpelante del líder del PP y aspirante a la Moncloa, Alberto Núñez Feijóo.
Otra vez el "y tú, más", otra vez la foto de Feijóo con un contrabandista, otra vez los malos son ustedes, "torquemadas" incorregibles, y otra vez la memoria propia de los inolvidables versos de León Felipe: "No es lo que me trae cansado este camino de ahora/ No cansa juna vuelta sola/ Canta el estar todo el día, día tras día, hora tras hora, dando vueltas a la noria".
Amén.