29.01.2023 |
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Barrios solares o bosques urbanos, los retos de las ciudades del futuro

Ander Gil defiende las ciudades como «principales agentes» en una lucha contra el cambio climático «justa e inclusiva»

Barrio solar en Friburgo, Alemania. En España, el primer barrio solar conocido es el instalado en Zaragoza con un coste de inversión de 200.000 euros, cuya instalación fotovoltaica será implantada en un edificio municipal de la ciudad.
Barrio solar en Friburgo, Alemania. En España, el primer barrio solar conocido es el instalado en Zaragoza con un coste de inversión de 200.000 euros, cuya instalación fotovoltaica será implantada en un edificio municipal de la ciudad.
Barrios solares o bosques urbanos, los retos de las ciudades del futuro

Barrios solares, bosques urbanos, biorrefinerías o una red de calor para toda la población son algunos de los proyectos de las siete ciudades españolas que Europa ha colocado a la vanguardia mundial contra el cambio climático. A los muchos desafíos que deberán afrontar hasta 2030 se suman otros dos retos: consenso político y conciencia ciudadana.

Son las cinco ciudades más pobladas de España- Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza- y otras dos que no están ni entre las diez primeras pero que se han distinguido por su compromiso medioambiental: Vitoria-Gazteiz y Valladolid. Las siete han sido elegidas entre las cien urbes europeas que tienen la misión de lograr la neutralidad climática en 2030 y contribuir, con su experiencia, a que el resto de las ciudades alcancen ese mismo objetivo 20 años después.

De los proyectos con los que pretenden lograrlo y de las principales dificultades a las que se enfrentan han hablado este lunes en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo representantes de los siete municipios, junto al presidente del Senado, Ander Gil.

Todos han coincidido en la necesidad de consenso más allá del color político para que las medidas sean eficaces y en la dificultad de vencer las resistencias de los ciudadanos porque, como ha subrayado el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, episodios como la prolongada ola de calor que está sufriendo España o la sequía que va a obligar a su ciudad a dejar de regar los jardines, aunque la atraviese uno de los ríos más caudalosos del país, evidencian que el cambio climático «no es ninguna broma y hay que intervenir».

Según Puente, quitarle carriles a los coches para avanzar en un transporte sostenible supone «un desgaste tremendo» y tampoco muchos ciudadanos entienden que un ayuntamiento gaste dinero en un jardín vertical para renaturalizar el centro. «Hay que hacerles ver que las medidas pequeñitas se suman a otras y esa es la manera de cambiar», ha dicho.

Entre los planes del Ayuntamiento está la construcción de una red de calor que dé servicio a toda la ciudad, alimentada con biomasa y el calor sobrante de una fabrica.

APUESTA HISTÓRICA

Si la apuesta verde de Valladolid es relativamente reciente, la de Vitoria es histórica y a juicio de su alcalde, Gorka Urtaran, un ejemplo de los buenos resultados que da el consenso. En el municipio han gobernado PP, PSOE y PNV, ha recordado, y «todos han hecho» que Vitoria sea la única ciudad europea verde del país, en la que las dos terceras partes de los desplazamientos se hacen a pie porque en su día se configuró «a escala humana».

Ahora entrar a formar parte de la misión europea representa, según Urtaran, la oportunidad de acceder a unos fondos que, por su cuantía, «no se han conocido nunca».

El proyecto Isla Cartuja 2025 para conseguir la neutralidad climática con energía solar es uno de los más ambiciosos de Sevilla, ha apuntado su teniente de alcalde José Luis Guevara García, quien ha subrayado la oportunidad económica y de empleo que además suponen estos fondos.

También en Zaragoza van a impulsar los barrios solares, que permitirán que las familias más vulnerables dispongan de energía gratuita, según su vicealcaldesa Sara Fernández, que ha repasado otros de los proyectos de la ciudad como la primera biorrefinería de Europa o el Bosque de los Zaragozanos, que harán realidad todo sus habitantes plantando cada uno un árbol, e involucrando así a toda la ciudadanía en la lucha contra el cambio climático.

Valencia ya lleva dos años trabajando en su Misión Climática, que arrancó, en plena pandemia, he recordado Carlos Galiana, teniente de alcalde, que cree que ha sido posible gracias al consenso y al acuerdo institucional y con el tejido empresarial, a través de una alianza con 150 entidades que actúan como embajadoras de la comunidad. Uno de los retos de estas ciudades es la eficiencia energética, un desafío especialmente ambicioso en Barcelona, donde el parque de vivienda tiene una media de 62,5 años y solo el 2 % cumple los criterios energéticos, con lo que aún quedan 800.000 por rehabilitar, según Bárbara Pôns, comisaria de la Agenda 2030 de la ciudad.

Y entre otras iniciativas Madrid ha apostado por un gran laboratorio urbano para diseñar la ciudad climática: Madrid Nuevo Norte. «Va a ser nuestro folio en Blanco», ha dicho el concejal Santiago Saura, delegado del área de internacionalización.

DIMENSIÓN SOCIAL

El presidente del Senado ha recordado que la ola de calor le ha costado la vida a 360 personas en España, donde el fuego ha arrasado más de 14.000 hectáreas, ejemplos de la urgencia de luchar contra el cambio climático. Ha advertido además de que Naciones Unidas recuerda que solo quedan once años para que los daños sean irreparables y ha subrayado que hay que invertir «allá donde se necesite y en quienes lo necesiten» porque los más vulnerables no pueden «pagar el coste del progreso».

«Costes y beneficios deber ser distribuidos equitativamente», ha defendido Ander Gil, que ha apostado por una lucha contra el cambio climático «justa e inclusiva desde el punto de vista social y territorial».

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