TURISMO

Un sarcófago oculto durante siglos apareció en esta localidad cántabra

En el pintoresco barrio del Acebal, en Vargas (Puente Viesgo, Cantabria), se alza una joya histórica y arquitectónica que ha sido declarada como "singular" por el Ayuntamiento local: el Palacio del Marqués del Castañar
Palacio del Marques del Castañar. / Galizano
Palacio del Marques del Castañar. / Galizano

Este majestuoso edificio, que combina historia familiar, nobleza y leyendas, es testigo de siglos de acontecimientos vinculados a la familia Bustillo y a la sociedad de su época.

Orígenes de una casa noble

El Palacio fue reedificado en 1774 por Don Fernando de Bustillo Herrera y Gómez de Arce, primer Marqués del Castañar y Caballero de Santiago, sobre las ruinas de una antigua torre medieval que pertenecía a la familia Bustillo. La torre original había sido testigo de las glorias y caídas de la Edad Media, y su demolición permitió a Don Fernando dar forma a la imponente casona que conocemos hoy en día.

Sin embargo, la vida de Don Fernando, quien también fue intendente general de la Marina y tuvo una destacada carrera militar en el Virreinato del Perú, fue corta. Apenas cinco años después de la finalización del palacio, falleció en Madrid en 1779. Sin descendencia, su título pasó a su hermano Joseph de Bustillo Herrera y Gómez de Arce, quien se convirtió en el segundo Marqués del Castañar.

La arquitectura del Palacio

El Palacio del Marqués del Castañar es una construcción monumental en sillería que destaca por su robustez y elegancia clásica. Su fachada principal presenta dos arcadas en la planta baja, coronadas por dos balcones volados de hierro sostenidos por peanas de piedra en el piso superior. En el centro de la fachada, un reloj de sol grabado con la inscripción "Año de 1774" recuerda el año de su restauración.

Un elemento emblemático de la edificación es el escudo de armas de los Bustillo, que se encuentra tanto en la fachada como en el lateral del hastial. Este escudo combina la corona de Marqués, la cruz de Santiago y un ancla que simboliza los vínculos de Don Fernando con la Marina.

Durante una remodelación en los años 90, la bodega del palacio reveló un hallazgo inquietante: un sarcófago de piedra que contenía los restos de un infante. En la Edad Media, era común enterrar en las casas a los niños fallecidos antes del bautismo, ya que no podían ser enterrados en tierra consagrada. Este descubrimiento añade una dimensión de misterio y antigüedad al lugar.

La propiedad, cercada por un muro de piedra con cubos circulares, ha tenido un destino más humilde en las últimas décadas. Actualmente, se encuentra algo descuidada y se utiliza en parte para la estabulación de ganado.

Don Fernando Bustillo: Intendente, caballero y constructor

La figura de Don Fernando de Bustillo Herrera y Gómez de Arce está estrechamente ligada a la historia del palacio. Nacido en una familia de nobleza hidalga, fue incluido en los padrones de hidalguía de 1746, donde se le menciona como un joven de 20 años con el cargo de primer oficial de Contaduría General de la Marina.

Su carrera militar lo llevó a ocupar el puesto de maestre principal de galeones, residiendo en Lima, Perú. Fue en este contexto donde Don Fernando fortaleció su prestigio, lo que más tarde le valió el título de Marqués del Castañar y el ingreso en la Orden de Santiago, una de las más importantes de la época.

Pese a su relevancia histórica y su evidente dedicación al linaje familiar, Don Fernando no dejó descendencia. Su muerte, ocurrida en Madrid en 1779, marcó el fin de una etapa y el inicio del legado que continuaría su hermano Joseph.

Vestigios de nobleza y pasado medieval

El Palacio del Marqués del Castañar no solo conserva elementos arquitectónicos de gran valor, sino también vestigios de un pasado más remoto. Las ruinas de la torre medieval que precedió al palacio, junto con hallazgos como el sarcófago de piedra, narran una historia que se remonta a la Edad Media.

La bodega, las piedras desgastadas por el tiempo y el escudo de armas son testigos silenciosos de una época en la que los linajes familiares eran el pilar de la sociedad. Cada detalle, desde las peanas de los balcones hasta el reloj de sol, cuenta una historia de nobleza, esfuerzo y permanencia.

El palacio en la actualidad

Hoy en día, el Palacio del Marqués del Castañar se mantiene como un importante símbolo del patrimonio histórico de Cantabria, aunque su estado de conservación deja mucho que desear. A pesar de esto, sigue siendo un lugar de interés tanto por su valor arquitectónico como por las historias que guarda entre sus muros.

Con su proximidad a otros puntos de interés en la zona, como la Ermita de San Fernando y el Palacio de Larrígana en Villabáñez, el palacio forma parte de un rico legado cultural que conecta el presente con el pasado de Cantabria.

El Palacio del Marqués del Castañar no es solo una construcción; es un relato vivo de linajes, logros y misterios que se perpetúan en la memoria colectiva de los habitantes de Vargas y Puente Viesgo. Un lugar donde la historia y el patrimonio encuentran un punto de encuentro.

Comentarios