restaurantes de cantabria

No es un estrella Michelin… pero muchos dicen que se come mejor

Desde manitas de cerdo hasta mollejas de lechazo, todo sabe a cocina hecha con alma y producto de verdad
Uno de los platos del restaurante. / C.G.
Uno de los platos del restaurante. / C.G.

En pleno corazón del barrio San José, una de las zonas más animadas de Torrelavega, nace un nuevo concepto gastronómico que fusiona la tradición con la creatividad: La Casuca del Gorbea. Este restaurante es la evolución natural de un establecimiento muy querido en la ciudad, ahora con una dirección renovada a cargo del chef Álex Gutiérrez, acompañado por Juan José Tellería y Gonzalo Muñecas, todos ellos con una sólida trayectoria en el sector, forjada en el reconocido restaurante Gorbea de Comillas.

La nueva etapa de La Casuca del Gorbea conserva la esencia de la cocina tradicional, pero la proyecta hacia el presente con técnicas depuradas, ingredientes de calidad y una carta dinámica. “Nuestra propuesta es sencilla, basada en una cocina de siempre, actualizada con cariño”, explica Álex. Y es precisamente ese equilibrio entre sabores de antaño y cocina contemporánea lo que define cada plato.

Especialidades que enamoran

La casquería ocupa un lugar destacado en su oferta culinaria, convertida aquí en una auténtica seña de identidad. Los amantes de la cocina de interior encontrarán platos como los callos a la vizcaína, las mollejas de lechazo salteadas con setas y paleta ibérica o las manitas de cerdo deshuesadas, preparados con mimo y técnica.

El bacalao, auténtico protagonista de la casa, se presenta en distintas versiones que han conquistado ya a muchos paladares: al pil-pil, confitado con callos y torreznos, ajoarriero con huevo a baja temperatura o en salsa verde con langostinos. Platos potentes, con profundidad de sabor y presentaciones cuidadas.

En el apartado cárnico, destacan cortes nobles y maduraciones seleccionadas: entrecot de vaca Angus a la brasa, chuletón de vaca Angus, paletilla de lechazo asado a baja temperatura, carrillera estofada con parmentier o el sabroso magret de pato con salsa de naranja.

También hay sitio para el producto del mar: chipirones, tataki de atún rojo, bacalao y pulpo frito en panko con parmentier y mahonesa de pimentón de la Vera.

Una carta viva y bien pensada

Además de sus especialidades, La Casuca del Gorbea ofrece una selección de entrantes y platos para compartir con elaboraciones que sorprenden por su equilibrio entre tradición e innovación. Entre ellos, destacan la cecina de Wayu con pimientos de Padrón, el foie caramelizado con piña y biscotes de sobao pasiego, el chuletón de tomate con pimientos asados y ventresca, o el crujiente de rabo de toro con puré de calabaza.

Sus arroces son otro de los grandes atractivos, disponibles en formato para compartir: marinero, de rabo de vaca o versiones del día según mercado.

Menús degustación

El restaurante ofrece dos menús especiales que permiten vivir su cocina en versión completa:

  • Menú Casuca (20 €)
    Ideal para comidas entre semana. Incluye dos entrantes a compartir, pescado del día, carne, postre y bebida (vino, cava o cerveza artesanal Salve).

  • Menú Gorbea (30 €)
    Más elaborado, incluye platos como lomito de presa ibérica de bellota, queso de cabra al horno, crepe de morcilla con confitura de pimientos, chipirones a la plancha, costilla asada a baja temperatura y postre, acompañado también de vino, cava o cerveza.

Ambos menús están disponibles solo para mesas completas.

Una bodega a la altura

La carta de vinos es uno de los puntos fuertes del restaurante, con una amplísima selección de referencias nacionales e internacionales cuidadosamente escogidas para maridar con cada plato. Tintos de Rioja, Ribera del Duero, Bierzo o Toro; blancos de Rueda, Rías Baixas, Rioja o Cantabria; espumosos como Gramona o Taittinger; y una gama muy completa que abarca desde vinos jóvenes hasta grandes reservas.

Un ambiente acogedor y moderno

La Casuca del Gorbea se presenta con un aire renovado, un comedor cómodo, cálido, sin pretensiones, donde el protagonismo recae en la cocina y el trato cercano. La sumiller y jefa de sala Erika Vásquez aporta su experiencia para garantizar un servicio atento, profesional y a la vez desenfadado, que hace sentir al comensal como en casa.

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