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Playas secretas, vistas de infarto y cero aglomeraciones: así es el paraíso en Cantabria

Desde rincones escondidos entre acantilados hasta extensos arenales para surfistas, el norte nunca fue tan tentador
Playa de Trengandín, en Noja. / EP
Playa de Trengandín, en Noja. / EP

Cantabria es una comunidad autónoma que sorprende tanto por la riqueza de su interior como por la diversidad y belleza de su litoral. A lo largo de su costa, que se extiende desde el estuario del Tina Mayor hasta los acantilados de Castro Urdiales, se suceden arenales espectaculares que combinan valores ecológicos, posibilidades deportivas y paisajes únicos. En este recorrido seleccionamos algunas de las mejores playas de Cantabria, representativas por su valor natural, histórico o turístico.

Playa de Oyambre (Valdáliga y San Vicente de la Barquera)

Ubicada en pleno Parque Natural de Oyambre, esta playa de aspecto salvaje destaca por sus dunas móviles, las marismas cercanas y la vista directa a los Picos de Europa. Es un entorno protegido, de alto valor ecológico, donde se puede disfrutar del mar Cantábrico sin construcciones ni aglomeraciones. Ideal para quienes buscan una conexión directa con la naturaleza.

Playa de Langre (Ribamontán al Mar)

Langre es una playa de carácter semi-salvaje, encajada entre imponentes acantilados verticales y accesible únicamente a pie. Su arena clara, su oleaje constante y la ausencia de edificaciones la convierten en uno de los arenales más puros y espectaculares del norte de España. También es una de las favoritas para surfistas que buscan buenas condiciones en un entorno tranquilo.

Playa de Ris (Noja)

Con más de 40.000 metros cuadrados de arena, Ris es una de las playas más extensas y activas de la costa cántabra. Su orientación norte favorece el surf durante todo el año y en verano es uno de los principales puntos turísticos de la región. Desde este punto parte el llamado "paseo de la costa", que recorre calas escondidas, pinares y miradores hacia Trengandín.

Playa de Trengandín (Noja)

Más tranquila que su vecina Ris, Trengandín se extiende a lo largo de más de tres kilómetros. De aguas poco profundas y flanqueada por formaciones rocosas, es perfecta para familias, exploradores marinos y quienes disfrutan del mar sin grandes oleajes. Las piscinas naturales que se forman durante la bajamar son uno de sus principales atractivos.

Playa de Berria (Santoña)

Situada entre el Monte Buciero y el estuario del río Asón, la playa de Berria ofrece un kilómetro y medio de arena fina y blanca con olas regulares. Es una playa perfecta tanto para el baño como para la práctica de deportes acuáticos. Su valor paisajístico es notable, combinando el perfil montañoso con la línea del mar.

Playa de Arnía (Liencres / Costa Quebrada)

Arnía forma parte del espectacular Parque Geológico de la Costa Quebrada, un entorno donde los estratos fósiles emergen del mar en formas dramáticas. Esta playa pequeña, aislada y con aspecto casi primitivo es uno de los rincones más especiales de toda la costa atlántica, ideal para fotógrafos, geólogos o quienes buscan un paisaje diferente.

Playa de Somo y Loredo (Ribamontán al Mar)

Estos dos grandes arenales están unidos por la arena y separados simbólicamente por la punta de La Ballena. Son playas largas, abiertas, muy frecuentadas por surfistas y con servicios bien desarrollados. En Loredo se celebra cada año una tradicional carrera de caballos sobre la playa, evento que combina deporte y patrimonio.

Playa de El Sardinero (Santander)

Emblemática, urbana y cuidada, El Sardinero es una de las playas con más historia de Cantabria. Desde el siglo XIX fue el centro del veraneo de la aristocracia, y hoy combina con éxito su herencia cultural con servicios turísticos modernos. Ideal para quienes desean disfrutar del mar sin salir de la ciudad.

Playa de Covachos (Santa Cruz de Bezana)

Escondida entre acantilados y accesible solo por una bajada empinada, Covachos es una playa nudista y de carácter muy salvaje. Su principal atractivo es la isla del Castro, que solo puede cruzarse a pie durante la bajamar. Aislada y tranquila, Covachos es perfecta para desconectar y contemplar la fuerza del paisaje.

Un litoral de experiencias

Las playas de Cantabria ofrecen mucho más que sol y baño. Desde los grandes arenales urbanos hasta las calas solitarias rodeadas de acantilados, la costa cántabra invita a una relación más pausada y consciente con el entorno. Ideal tanto para la práctica del surf como para el senderismo, la fotografía o el simple descanso, este litoral se confirma como uno de los grandes destinos naturales del norte peninsular.

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