07.08.2022 |
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NUMANCIA 1-2 RACING

Reencuentro con la victoria

El Racing ganó 1-2 al Numancia tras un partido con pocas áreas | Aldasoro adelantó al equipo cántabro y el gol de la victoria lo anotó Marco Camus a falta de un minuto para el noventa

El delantero del Numancia Moha Sanhaji (2-d) trata de jugar un balón ante Alfon González (2-i), del Racing de Santander, durante el partido amistoso disputado este miércoles en Soria. Efe/Wifredo García
El delantero del Numancia Moha Sanhaji (2-d) trata de jugar un balón ante Alfon González (2-i), del Racing de Santander, durante el partido amistoso disputado este miércoles en Soria. Efe/Wifredo García
Reencuentro con la victoria

Los resultados no son importantes en pretemporada, pero un poco sí. Sirven para alimentar la moral de la tropa, para que no empiece a haber demasiadas dudas en el seno del equipo, para confirmar que la maquinaria puede funcionar bien. Ayer el Racing por fin ganó. Casi no lo hace porque esperó al 89 para consumar la victoria, para cuando todo parecía ya abocado a un empate que nadie podría haber calificado de injusto. Porque no brilló el Racing, pero quizá sí tuvo más ocasiones. Finalmente, fue Marco Camus quien desequilibró la balanza con un gol marca de la casa, con potencia, colocación y serenidad en un lugar donde hay a quien le quema todo. El santanderino suma así un punto a favor que le vendrá bien porque da la impresión de que se ha puesto caro jugar en banda izquierda. De hecho, él fue ayer el cuarto que lo hizo por ahí.

Jugó el Racing contra un rival de inferior categoría que, además, va a comenzar la temporada más tarde que él. Eso se tenía que notar. Es lo mínimo que se puede pedir, pero apenas lo consiguió. Dio la impresión en un primer momento que iba a monopolizar el juego y a conseguir que su rival apenas avanzara metros, pero poco a poco se fue igualando la contienda en el medio campo. Nadie se sintió dominador. Tampoco el Racing. Y nadie lanzó entre palos hasta mucho después del pitido inicial, para cuando llegaron los goles. Es cierto que un encuentro de pretemporada no suele ser divertido, pero el de ayer en Los Pajaritos se hizo pesado durante muchos minutos y un tanto pastoso. El conjunto cántabro logró sentirse seguro atrás pero le faltó chispa para construir.

El de ayer fue el penúltimo encuentro de pretemporada y a buen seguro que la alineación estuvo condicionada por el que será el último, que será el de pasado mañana contra el Oviedo. Será un ensayo general y el equipo que aparezca ese día es probable que se parezca mucho al que comience contra el Villarreal B. En el lateral derecho comenzó Unai Medina, que se conoce bien Los Pajaritos tras los años que defendió los intereses del Numancia. Y el lateral vasco se convirtió en la mejor herramienta ofensiva de los suyos en el primer tiempo. Logró volcar todo el juego de su equipo a la banda derecha ya estuviera delante de él Alfon, que fue quien empezó, o Arturo, que arrancó en la zurda pero llegó al descanso en la diestra.

El partido anunció una actividad que después no fue capaz de satisfacer. A los tres minutos, ya estuvo cerca de cantar un primer gol tras una rápida transición a la que puso nombre un incisivo Alfon, que centró buscando a Matheus. Éste se quedó con las ganas porque Ferromán despejó a córner de manera tan peligrosa que la pelota se marchó rozando el palo. No fueron pocos los que temieron que la jugada fuera a acabar en gol. Diez minutos después se repitió la acción. El extremo de nuevo buscó al delantero pero éste volvió a quedarse salivando siendo el central quien salió ganador una vez más.

El delantero brasileño apenas dispuso de balones precisos para evaluar su capacidad pelotera pero sí demostró ser un guerrero capaz de incordiar y de pegarse con cualquiera. A falta de que lleguen la finura y las buenas sensaciones, bueno es, al menos, dejarse notar así. Se mostró trabajador y activo en la presión, que pretendió ser adelantada si el portero rival tocaba en corto, algo que decidió no hacer a la primera. De esta manera, el conjunto cántabro se colocó en un bloque medio con Juergen, que comenzó en la media punta por delante de Íñigo y Aldasoro, que apenas se dejó ver,  colocado a su par.

El partido avanzó a un ritmo lento, sin apenas áreas y con el Numancia acercándose de vez en cuando a la del Racing sin conseguir que eso fuera sinónimo de peligro. Ezkieta, de hecho, apenas pudo mostrar su capacidad bajo palos. No sufrió el Racing con la pareja formada por Pol Moreno y Bobadilla, que se conocen de memoria y que estuvieron bien plantados en el centro del área. Lo que faltaba era profundidad, capacidad de enlazar juego y de dotar ideas al balón más allá de la línea de medios.

Tras el descanso, Fausto Tienza sustituyó a Íñigo, Dani Fernández  a Unai Medina, Cedric a Matheus e Iñigo Vicente a Arturo. Esto quiere decir que el de Derio coincidió en el campo con Juergen, que, de partida, se mantuvo en la media para que el vizcaíno se colocara en la banda izquierda. El jugador colombiano terminaría siendo decisivo para romper la igualada inicial. Ese 0-1 llegó a balón parado porque nació de un córner sacado hacia atrás, donde recibió el media punta completamente solo en zona de tres cuartos. Lo que hizo éste fue centrar de primeras. Pero no fue un centro convencional, sino que fue un centro que subió hasta el Moncayo y bajó con nieve al segundo palo. Se comió la pelota el portero y remató de cabeza Aldasoro para poner por delante a los suyos.

El gol fue quizá consecuencia de un mayor dominio verdiblanco tras el paso por vestuarios. El Numancia, que va más retrasado en su preparación porque su temporada oficial comienza una semana más tarde, cambió a todo su equipo tras el descanso y los nuevos no tuvieron de partida la capacidad de mirar a los ojos a los jugadores del Racing. Éste sí empezó a hacerse dueño de verdad del encuentro por mucho que eso no se tradujera en una sucesión de ocasiones o de acercamientos.

Tres cambios realizó Fernández Romo a los veinte minutos. Rubén entró por Bobadilla, Marco Camus por Alfon y se fue Satrústegui para que Saúl García jugara sus primeros minutos en su segunda etapa como jugador del Racing. No lo hizo en un buen momento porque, apenas un puñado de segundos después, empató el Numancia. Tras su primer remate, obra de Amorrortu, abortado por Ezkieta a córner, Dani Sánchez marcó al disfrutar de la complacencia de la retaguardia cántabra, que no reaccionó al saque de esquina para que el jugador numantino rematara en el segundo palo y con el pie para dentro. Tocaba reaccionar.

El empate cambió el partido. Lo volvió a equilibrar. Hizo daño Carrillo entre líneas mientras que empezó a lucir mejor la presión verdiblanca al intentar el Numancia combinar más desde campo propio. A la media hora, entraron Juan por Pol Moreno y Peque por Juergen. Eso hizo que Íñigo Vicente se situara en la media punta, Camus en la izquierda y Peque en la derecha. Buena colección de puñales llegó a reunir el conjunto cántabro.

Fue a falta de diez minutos cuando el Racing más cerca estuvo de sacar partido al afilado de sus cuchillos. Fue Cedric en dos ocasiones y con sendos remates desde dentro del área quien la tuvo en sus botas, pero no acertó a marcar el segundo. Quien también la tuvo, aunque por el otro lado, fue Ebri, que arrancó por banda derecha, llegó a las inmediaciones del área y se sacó un duro zurdazo que hizo estirarse a Ezkieta por mucho que no le hiciera falta despejar un balón que se fue por la línea de fondo. El encuentro parecía encaminado a un apático empate pero Marco Camus estaba con ganas. A falta de cinco ya perdonó un balón muerto en el interior del área pero en el 89 aprovechó un regalo de un central para controlar el balón, acomodárselo y ponerlo con dureza y colocación hasta convertirlo en una misión imposible para el guardameta.

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