05.10.2022 |
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«Que sigamos donde estamos»

El Racing cumplió ayer con la tradicional ofrenda floral a la Bien Aparecida | Alfredo Pérez se mostró optimista con el equipo: «Estamos dando la imagen que queremos»

La expedición desplazada ayer al Santuario de la Bien Aparecida antes de cumplir con la ofrenda floral. / RRC
La expedición desplazada ayer al Santuario de la Bien Aparecida antes de cumplir con la ofrenda floral. / RRC
«Que sigamos donde estamos»

Las tradiciones se respetan. Ya había quien estaba nervioso porque el Racing todavía no había cumplido con la ofrenda floral de cada año a la Bien Aparecida pero por fin se cumplió ayer con el rito, cuando el equipo ha jugado ya seis partidos. Quizá sólo ha ganado uno y ha perdido cuatro porque no acudió antes a la cita con la patrona. A lo mejor. Es lo que pensarán los creyentes más acérrimos, aquellos que aprovechan para pedir una ayuda divina porque cualquier ayuda es poca para el conjunto cántabro cuando camina por Segunda División. En las tres últimas ocasiones en las que acudió a Marrón a pedir un empujón para salvar la categoría de plata no le escuchó nadie porque no sirvió para nada. O quizá el equipo lo hizo tan mal que el empujón desde arriba sólo sirvió para no estar descendido en febrero. Es difícil saberlo.

Lo cierto es que creer es lo de menos cuando se celebra un evento como el de ayer a última hora de la mañana en el santuario de la Bien Aparecida. Sobre todo, va de respetar una tradición, algo que es importante cuando una asociación, un club de fútbol o lo que sea presume de centenario. Son actos que dejan poso y, aunque el Racing a menudo lo suele hacer en agosto, ahora lo ha hecho casi en octubre. Desde el club aseguran que fue porque entendían que lo mejor era esperar a que se cerrara el mercado y estuvieran todos los futbolistas. Puede ser, pero el mercado se cerró hace 22 días. Quizá tuvo más que ver con que el presidente estaba de vacaciones.

Poco importa, aún así, la fecha. «He venido seis veces y ha sido siempre en distintos momentos», zanjó ayer Alfredo Pérez. «A la virgen hay que venir cuando hay que venir», añadió. Y punto. Sus palabras fueron, se puede decir, el colofón a un evento que cumplió con el protocolo habitual, con la entrega de la corona de flores y unas palabras del párroco, que presume siempre de racinguista y dedica cada año unas palabras emotivas a jugadores y técnicos para que, sobre todo, sean conscientes de dónde están, lo que representan y lo que tienen detrás.

de menos a más. En el fondo, a la Bien Aparecida se va a pedir. ¿Y qué pidió Alfredo Pérez? «Que sigamos como estamos», respondió rápidamente. Esto quiere decir que pidió, por encima de todo, que el equipo vuelva allí dentro de doce meses manteniendo su sitio en la categoría profesional. El presidente verdiblanco confía en que pueda ser posible porque, desde la distancia, está percibiendo una evolución que confía que pueda llevar a buen puerto al equipo.

«Estamos todavía empezando la temporada y vamos de menos a más», confirmó el máximo dirigente del Racing. Resaltó el hecho de tener ya el equipo «formado» y, a partir de ahí, considera que sólo queda crecer porque tiene la sensación de que ya ha encontrado el camino: «Estamos dando la imagen que queremos. Lo están notando los aficionados y lo están notando también los patrocinadores, por lo que creo que es la línea a seguir». Es una línea que considera «ascendente» y que tiene pinta de que puede llevar al conjunto cántabro al éxito y, en definitiva, «al resultado que todos queremos, que es tener un final de temporada tranquilo y satisfactorio para todos».

Alfredo Pérez quiso dar importancia a haber cumplido con la visita a la patrona «con el equipo cerrado». Con todo, recordó que, por encima «de las personas, sobre todo viene el club». «Hoy (por ayer) aquí estamos patrocinadores, jugadores y aficionados para que el club por completo realice la ofrenda floral», explicó.

Al haber estado fuera, el presidente del Racing no había tenido la posibilidad de valorar cómo había quedado la plantilla después de cerrarse el mercado. Y, por sus palabras, se nota que está satisfecho: «Tenemos la mejor plantilla que podemos tener». En ese punto, repitió algo que ya había destacado el sacerdote durante su alocución, que se trata de un plantel «muy equilibrado con gente joven, con gente joven de la casa, y también con gente con experiencia en Segunda e incluso en algún equipo de Primera División». En su opinión, en esa mezcla puede estar el secreto del éxito.

Entiende el máximo dirigente verdiblanco que su entrenador, Guillermo Fernández Romo, tiene a su disposición a un grupo de futbolistas «muy compensado». Aún así, por encima de todo destacó que es «una plantilla con hambre, algo que está demostrando en el campo y que todos notamos y percibimos». De hecho, es algo que Mikel Martija reconoció haber salido a buscar al mercado desde el primer día. De ahí que sus primeros movimientos fueran de jóvenes jugadores que vienen de abajo arriba.

Hambre es también lo que sintieron todos los presentes en el estómago cuando cumplieron con el rito ante la Bien Aparecida. Eran más de las dos y, tras haber entrenado a puerta cerrada en Los Campos de Sport, alguno ya reclamaba un repostaje. Y, de esta manera, el club también cumplió con lo que se ha convertido también en una tradición, que es la comida de confraternización en Hoznayo. Allí coincidieron futbolistas, técnicos, directivos e incluso algunos de los patrocinadores más destacados para hacer piña y quizá para confabularse de cara al partido del domingo en Eibar, donde el equipo volverá a sentirse como en casa por todos los espectadores que se desplazarán. Ya sabe la Bien Aparecida por dónde puede empezar si se ha decidido a echar un cable a un equipo de fútbol como el Racing, que es el suyo después del Ampuero.

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