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El Diario de Cantabria

REMO

Una liga de locos

Donostiarra pone fin al monólogo de Orio en la liga femenina
Donostiarra pone fin al monólogo de Orio en la liga femenina
Una liga de locos

Habitualmente, en las primeras jornadas suceden cosas extrañas. Es cuando se abre de verdad el abanico, cuando se cosechan resultados extraños y se reparten las banderas. Después, el paso del tiempo lo hace todo un poco más previsible y la competición se estabiliza. Cada uno encuentra su sitio y se ciñe a su rol en la competición. Visto lo visto, es algo que este año va a tardar en llegar porque el arranque de la máxima categoría de traineras ha comenzado siendo una auténtica locura: el líder aún no ha ganado ninguna bandera, el que está quinto en la general ha sido el más rápido en dos de las cuatro jornadas disputadas y Lekittarra tutea a Orio, que partió ayer como segundo clasificado y sólo pudo ser octavo en Zierbena. Quien ganó el primer sábado de competición, fue último al día siguiente. Quien ganó el segundo sábado de competición, fue quinto al día siguiente a veinte segundos del ganador. Nadie va a poder dormir tranquilo este verano.

Lo de la ‘Ama Guadalupekoa’ está siendo digno de estudio, de contratar a un buen psicoanalista y dedicarle muchas horas al diván. Una locura. Fue la trainera más veloz en la primera jornada liguera y lo volvió a ser ayer partiendo desde la primera tanda, donde tuvo que dar forma a una contrarreloj individual sin referencia alguna, ya que Ares viajó muy por detrás y más aún lo hicieron Ondarroa y Kaiku, que escribieron un final que para nada estaba anunciado. Venía Hondarribia de ser la más lenta en la segunda regata que se celebró en La Coruña y de ser novena en Donostia. Da la impresión de que en dos días se le han escapado todas las opciones de ganar la liga pero no debería darlo todo por perdido porque parece haber quedado claro que hay que estar abierto a todo tipo de sorpresas. Sabe que tiene motor, pero lo que le falta es estar a la altura.

Lo malo para los verdiblancos es que la ‘Sotera’ parece estar inmune a todo esta epidemia de rarezas que se ha adueñado de este tramo inicial de la temporada. Es, de largo, la embarcación más regular de todas y por eso se ha asentado en la primera posición de la tabla con la comodidad que conceden los cuatro puntos que le lleva a Donostiarra. No ha sido aún el más rápido ningún día ni ha atrapado ninguna bandera, pero ha sido tres veces segundo y una tercero. Ayer, llevando a bordo a los cántabros Miguel Ángel Ruiz Camus, Fernando Ruiz y Adrián González, dominó la tanda de honor pero, sobre todo, sucumbió ante los notables segundos largos de Hondarribia, que en todo momento mantuvo una distancia prudencial gracias a los tiempos que había dejado escritos en la primera tanda. A los patroneados por Ioseba Amunarriz les tocó pasarse tres cuartos de hora esperando a que terminara la regata porque se sabían con opciones de victoria una vez que terminaron el trabajo. Sobre todo, después de ver cómo ninguno de los botes del segundo acto, entre los que estaban Zierbena y Urdaibai, que mantuvieron un duelo para guardar, se quedaron a cuatro y seis segundos, respectivamente, del tiempo final que había marcado la ‘Ama Guadalupekoa’ en meta.

Quien estuvo a punto de dejarse una buena colección de puntos, más incluso de los que terminó perdiendo tras su octavo puesto, fue Orio. Le tocó bogar por una calle uno que se hacía cuesta arriba en los largos de ida pero que resultaba muy aprovechable en los de vuelta. Y a ello se aferraron los oriotarras cuando se veían fuera de juego en esa tanda de honor en la que incluso Lekittarra, que se estrenó en el privilegio de estar entre los que cerraron la regata, se les fue por delante en el tercer largo. «Exhibición en la última, chavales», arengaba Gorka Aranberri para recordar a los remeros que su momento llegaría cuando tocara empopar de nuevo. A algo se tenían que aferrar. Y es cierto que firmaron una cierta reacción en los metros finales de la prueba, pero resultó insuficiente para haber salvado de mejor manera la jornada.

Quien verdaderamente exprimió las ventajas de esa calle más cercana a tierra fue Kaiku, que desde las primeras paladas fue perdiendo comba con sus compañeros de tanda. Los de Sestao necesitaban rectificar su tendencia para no quedar borrados de la competición antes de tiempo y lo consiguieron en un largo final en el que marcaron el mismo tiempo que Santurtzi, que fue sólo cuatro segundos peor que el del campeón. El equipo entrenado por el cántabro Carlos Rodríguez completó ese parcial final trece segundos más rápido que Zarautz. Éste es su gran rival pero remó en la segunda tanda gracias a su buena actuación del día anterior. Cuando giró por última vez, tenía ocho segundos de renta sobre los sestaotarras pero, teniendo en cuenta lo que había sucedido en el segundo largo, temía que no fuera a ser suficiente. Y no lo fue. De hecho, la ‘Bizkaitarra’ completó ese largo final diez segundos más rápido que Ondarroa, a quien superó por vez primera en toda la jornada  a poco más de 150 metros para el final. Fue una reacción a tiempo del bote de Sestao que, cuando menos, le permite no quedar totalmente descolgado en este inicio de campaña de locos.

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