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El Diario de Cantabria

Los últimos de la fila

Los remeros de la ARC, donde están todas las traineras cántabras, no cobrarán premios por la disputa de las regatas esta temporada  os presupuestos de cada jornada, que costará 7.620 euros, no contempla partida alguna para ellos

‘La Marinera’, la ‘San José’, la ‘Pedreñera’  y la ‘Virgen del Carmen’, compitiendo en la bahía. / ALERTA
‘La Marinera’, la ‘San José’, la ‘Pedreñera’ y la ‘Virgen del Carmen’, compitiendo en la bahía. / ALERTA
Los últimos de la fila

Sin remeros, no habría remo. Parece una obviedad, pero suele ser necesario recordarlo de vez en cuando para que no caiga en el olvido. Es cierto que hay muchas otras personas que son necesarias y fundamentales para organizar las competiciones y las regatas, pero si no hay nadie que tira del palo, no hay circo. A menudo se suele hablar de la necesidad de cuidar al remero precisamente por esta razón, porque es alguien que comienza a entrenar en octubre o noviembre para apenas competir durante dos meses y medio en verano y tras dejar atrás prácticamente siete meses de desierto. Y esos cuidados comienzan a estar puestos en cuestión. Es cierto que en la ACT aún se cobran salarios mensuales de manera generalizada en compensación por el trabajo y la dedicación, pero en pisos más bajos ya son la excepción. Lo habitual en la ARC es que los bogadores tengan la única recompensa de los premios que se reparten en función de la clasificación de cada regata, pero este año no va a haber nada de esto. No hay premios. Habrá que remar por amor al arte.

La pandemia sanitaria ha cogido con el pie cambiado a todo el mundo y ha habido que amoldarse a la situación. Así lo ha entendido la ARC, que ha propuesto a los clubes un modelo de competición austero que preveía que los clubes no podrían hacer frente a la organización de las regatas a las que se había comprometido porque sus ayuntamientos les iban a dejar tirados. En Cantabria no se conoce ninguno que hubiera dado ese paso atrás. Por ahora, no lo había hecho ni el de Camargo, ni el de Astillero, ni el de Marina de Cudeyo, ni el de Santoña, ni el de Colindres, ni el de Castro. Sin embargo, temen que se vayan a quedar sin organizar sus regatas, que ya tenían presupuestadas sus premios. A cambio, se eligieron en principio tres únicas sedes para disputar nueve únicas jornadas. Eran las de Pasaia y Getaria en Guipúzcoa y la de Castro en Cantabria. Tras la reunión del pasado viernes con los clubes y las propuestas que la asociación haya recibido a lo largo de esta semana (ayer se cerró el plazo para enviarlas), a buen seguro que el calendario llegue a doce pruebas y que se incluya alguna nueva sede, pero, salvo sorpresa, seguirá sin haber premios.

Para llevar a cabo su modelo de competición, la ARC ha reelaborado los presupuestos de cada jornada de regatas y ha establecido que las que se disputan en línea cuestan 7.620 euros. Es el presupuesto que ha elaborado la propia asociación, que ha tomado la decisión de no incluir una partida a repartir entre los remeros. Es como si ellos no existieran. Serán los que darán el espectáculo pero tendrán que remar por amor al arte y, en muchos casos, sin un claro objetivo deportivo y sin la posibilidad de darse un baño de masas por parte de la afición, ya que, en teoría, la presencia de seguidores en los muelles se limitará y, además, pocos serán los que tengan la posibilidad de competir en casa y delante de su gente.

Los remeros no cobrarán pero otras personas que participan en las regatas sí lo harán. Cobrarán los balizadores, labor que se lleva 2.500 euros por jornada de remo. Los jueces y árbitros tienen presupuestados 2.020 euros por regata, cantidad que asumirá la propia ARC porque ya está contemplada en sus presupuestos iniciales.  El speaker, el encargado de animar la regata por el micrófono y trasladar los tiempos a los aficionados, se lleva trescientos euros mientras que los encargados de montar toda la logística, a los que, curiosamente, la ARC llama ‘voluntarios’ en sus presupuestos, tendrán setecientos euros en recompensa por su labor.

Otros gastos que conlleva la organización de una regata son los 600 euros que hay que pagar a la Cruz Roja, los trescientos en los que se ha presupuestado la distribución de gel, mascarillas y guantes, doscientos en botellines de agua, otro tanto para gasoil, quinientos para las limpiezas de los baños y de los vestuarios, que deberá realizarse varias veces al día al tener en cuenta que se organizarán tres regatas en un mismo día, y los trescientos que cuesta la bandera, que es el único premio que se entregará al ganador.

ayuntamientos. La previsión inicial de la ARC, la aprobada en la última asamblea celebrada antes de Semana Santa, era dar forma a un calendario convencional en el que cada club se encargara de la organización de cada bandera, para lo que se establecían unos premios mínimos idénticos a los del curso pasado. Las regatas de la ARC 1 repartían 13.000 euros, que iban desde los 2.015 que se repartía la cuadrilla que ganaba la regata hasta los 650 que se embolsaba la que quedaba última. Mientras, en la ARC 2 se repartía en cada bandera 9.000 euros que oscilaban entre los 1.436 que se llevaba la trainera ganadora y los 513 que se llevaba la colista. Era un dinero que, fundamentalmente, sufragaba el ayuntamiento de turno. Con suerte, contaba con la colaboración de alguna empresa patrocinadora, como podría ser el caso de Dynasol con Pedreña.

Al apostar la ARC por competir en sedes fijas porque entiende que los clubes iban a tener complicaciones para cumplir con la promesa y la obligación de organizar su bandera y porque cree que, así, se limita el peligro de infección y contagio, se acabaron los presupuestos para premios. No hay nadie que los pague. Hay clubes que han propuesto que, por lo menos, quien no haya tenido problemas para la financiación de la prueba, pueda organizarla, pero la asociación no va a pasar por ahí. Sobre todo, porque no podría cumplir con su deseo de disputar jornadas de las tres ligas que organiza en un mismo campo de regatas cada jornada.

Este nuevo formato habrá que pagarlo porque ya no habrá ningún Ayuntamiento detrás. En teoría, se ha realizado un presupuesto de mínimos en los que no entraba la posibilidad de compensar a los remeros por su esfuerzo. Para cubrir los gastos y que el resto del personal que participa en una regata sí pueda cobrar, cada club deberá poner 2.000 euros. Para algunos, supondrá un problema añadido porque no los tenía presupuestados. Es verdad que iba a organizar una regata, pero con la colaboración municipal detrás. Esos 2.000 euros habrá que sumarlos al aval ya depositado para formalizar la inscripción de 2.500  y a los gastos extra que, posiblemente, haya que abonar en concepto de kilometraje. Viajar en autobús será peligroso y es probable que haya que usar el vehículo particular. Más aún, teniendo en cuenta que la recomendación de la ARC será no ducharse tras la regata, por lo que el peligro de meter a una quincena de remeros sudados en un autocar en el viaje de vuelta podría hacer saltar las alarmas en el ministerio de Sanidad.

La junta directiva de la asociación repitió en numerosas ocasiones durante la reunión mantenida la semana pasada por los clubes que su modelo de competición había recibido el visto bueno del Gobierno Vasco. Quería avanzar de la mano del mismo para no encontrarse con problemas al tener en cuenta que, durante un mismo día, una localidad como podría ser Getaria, Pasaia o Getxo, recibiera en un mismo día unos setecientos remeros acompañados de todas las personas que rodean a un club y algunos puñados de aficionados. Lo que sucede es que con el Gobierno de Cantabria no ha habido contacto aún. Y es curioso porque uno de los puertos por los que se pretende pasar la ARC es Castro. Y Castro es Cantabria. Es importante tener también el visto bueno del Ejecutivo de Miguel Ángel Revilla para no encontrarse con problemas futuros.

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