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El Diario de Cantabria

«Remar en casa, con tus colores y tu gente, no te lo da otro club»

La remera castreña Lorena García prepara ya la temporada de traineras formando parte de Arraun Lagunak, con quien aspira a todo

Lorena García, entrenando con el ergómetro en su casa durante estas semanas de confinamiento.
Lorena García, entrenando con el ergómetro en su casa durante estas semanas de confinamiento.
«Remar en casa, con tus colores y tu gente, no te lo da otro club»

Lorena García es una castreña de sólo 21 años que ya se mueve por Castro como una veterana del remo. Sus primeras experiencias sobre una trainera fueron a bordo de la única que ha logrado en Cantabria una cierta continuidad pero sin resultar nunca competitiva, que es la de Colindres. Después, formó parte de ese experimento castreño de hace un par de años y, tras el mal sabor de boca con el que terminó aquella aventura apenas unas horas antes de remar la clasificatoria de La Concha, fichó por Kaiku y después por Arraun Lagunak. El pasado año, fue titular indiscutible en la embarcación donostiarra. No se quedó en tierra ni un día. Y confía en poder repetir este verano, ser más rápidas y luchar por todo. Hasta que eso pase, ha formado parte de la plantilla castreña que tenía previsto competir en bateles y trainerillas y que sólo lo pudo hacer con el bote pequeño. Visto el panorama, el color rojo ya ha quedado aparcado porque el futuro más inmediato que tiene es a bordo de la trainera. Y, por ahora, no hay trainera castreña.

Asume que esto último ha de ser el fruto de «un proyecto que lleva mucho tiempo y que hay que trabajar desde la base». Y, en ese sentido, se felicita porque en el presente curso ya se ha dado un paso y hay trece cadetes dándole al remo. «Cuando pasen a juveniles, ya podrán competir en trainera, por lo que se podría decir que quizá en dos años vemos compitiendo a ‘La Marinera’ femenina», se lanza a vaticinar la remera castreña. Es una forma de soñar despierta aunque, cuando eso se produzca, ella tendrá encima de la mesa una disyuntiva difícil de solucionar. ¿Dejaría el estatus que tiene ya en la máxima categoría para remar en una embarcación que está empezando?

«Remar en casa, con tus colores, tu gente y tu pueblo no te lo da ningún otro club mientras que, por otro lado, remar a un alto nivel no lo puedes hacer tampoco en cualquier club», responde. Como se ve, no se moja. No hay por qué hacerse esclava de palabras propias en relación a un futuro por suceder: «Aunque el proyecto de Castro vendrá tarde o temprano, aún falta un tiempo. Y ese tiempo juega un poco a mi favor porque nunca se sabe dónde estaré dentro de un par de años y si podré seguir remando. El tiempo lo dirá y se irá viendo». Lo que sí tiene muy asimilado es que el remo no deja de ser un ‘hobbie’ del que nunca va a poder vivir y, por lo tanto, tiene muy claro que prefiere «remar con amigas y disfrutar que ganarlo todo pero estar mal». «Da igual lo que ganes y hasta dónde llegas porque, si no estás bien, no lo vas a disfrutar», explica. La experiencia ya le ha ratificado que el remo es «un deporte sacrificado» y por eso «no merece la pena estar en un equipo ganándolo todo si no estás disfrutando». «Prefiero mil veces estar con mis amigas e ir a por todas, independientemente de hasta dónde llegues, pero, sobre todo, disfrutando y sacando un buen rato», añade. Por ahí puede haber una pista sobre su futuro.

Lo que sucede es que ella está a gusto en Arraun Lagunak. Y eso que no es fácil, ya que, como recuerda, el desplazamiento a Donostia supone hora y media en coche o más de dos horas en autobús, lo que ya resulta pesado. A eso hay que sumar que todo el verano se lo pasa allí, por lo que está «fuera de casa» con todo lo que ello supone para una joven castreña de 21 años. «El pasado verano fue la primera vez que pasé tanto tiempo fuera de casa y, aunque hay malos momentos porque no estás con tu familia ni con tu círculo de amigos, es una experiencia enriquecedora», resume.

Su mejor momento. Ahora sólo piensa en que se pueda remar porque, además, dice sentirse «muy bien físicamente». «Es el año que más fuerte me encuentro», añade. Y eso se debe, en su opinión, a la preparación física que están siguiendo. Lo que genera ser consciente de su buen momento y estar encerrada en casa es cierta «rabia por no poder competir y demostrarlo». Sólo espera que sí pueda hacerlo cuando llegue el momento de las traineras.

En el fondo, lo que quiere es no perderse las muchas satisfacciones que da disputar una regata. «Es entonces cuando ves que todo ese sacrificio y que toda esa dedicación ha merecido la pena», recalca. Y siempre se valora aún más cuando se celebra con las compañeras, ya que tiene claro que es «un logro de equipo». «Tú sola no vas a ningún lado», recuerda. A eso hay que sumar a todos esos «seres queridos y esa gente que va a verte», lo que ayuda a ser «consciente de todo ese tiempo invertido que lleva el remo para, al final, diez minutos de regata».

Su sueño sería llegar alto, al punto en el que está ahora con Arraun Lagunak, a bordo de ‘La Marinera’. A día de hoy, tiene una sola experiencia de completar una temporada con la trainera roja. Fue un año «difícil lleno de altibajos», pero destaca que aquello pertenece ya a otra época porque los actuales dirigentes del club están «mucho más pendientes de los remeros e intentan atender todas sus necesidades». «Por ejemplo -añade-, han comprado material, han mejorado las instalaciones y, además, hay detalles que, aunque parezcan una tontería, están ahí y se agradecen, como es la de darte fruta después de las regatas».

A que ‘La Marinera’ femenina estuviera en el agua ayudaría un verdadero resurgir del remo cántabro de mujeres en Cantabria, pero no lo hay. Se dio un amago, que fue aquella Bandera Sotileza de hace tres años en la que hubo cuatro traineras féminas. «Fue un momento histórico para el remo cántabro», destaca Lorena. «Tenía esperanzas y pensaba que podía ser un punto de inflexión, pero no se ha dado el caso», lamenta. Cree que también pudo ser porque en aquella ocasión hubo muchas cadetes completando bancadas y éstas se han ido perdiendo por el camino, «ya que, de un año a otro, pasan mil cosas y el remo es un deporte muy comprometido».

Aquel verano comenzó con aquella Sotileza y acabó entre lágrimas de impotencia en la bahía de La Concha. «Fue un año duro y difícil porque la verdad es que nuestra única motivación era remar la clasificatoria», recuerda. Y no pudieron a pesar de que prepararon con mimo la cita, subieron la trainera al remolque y se desplazaron hasta la capital guipuzcoana como si fueran niñas de seis años y estuvieran a punto de pasar los Reyes Magos. «Y no remamos porque no nos dejasen... Dejémoslo ahí», se limita a decir. No quiere recordar malas experiencias porque fue el capricho de dos remeras las que impidieron a última hora completar el bote. «Teníamos todas las ganas de vivir esa experiencia y fue muy triste. Pocas cosas peores le pueden pasar a una remera», sostiene.

Lorena García piensa ya en clave de Arraun Lagunak porque el tiempo pasa y el parón no deja tiempo de seguir disfrutando con Castro. De hecho, este fin de semana tocaría disputar el Campeonato de España de bateles, pero eso ya pasó. «Nosotros estamos igual de unidas, con las mismas ganas y los mismos objetivos. Estamos motivadas a tope», resume. No quiere pensar que se pueda anular la temporada porque sólo piensan «en remar la liga y La Concha porque no poder hacerlo frustraría bastante». «Me mantengo optimista porque, al fin y al cabo, es la forma de motivamos porque entrenar en tu casa es duro sin salir al agua ni ver a tus compañeras», añade.

Ojalá algún día pudiera afrontar un verano así vestida de rojo. Confía en ello pero deja claro que, para ello, es imprescindible tener un grupo de remeras «comprometidas» además de tener «medios, infraestructuras y un objetivo común». Ellas afirman que están «dispuestas a cumplir» y, en su opinión, «sería muy bonito para el club» que ella misma  pudiera formar parte del proyecto que, además, podría «venir muy bien a las chicas que vienen de cadetes porque tienen ganas de remar en trainera» y, además, reconoce que su presencia en el equipo «podría ser un aliciente para ellas» porque, a pesar de su juventud, tiene ya «una cierta veteranía» y, sobre todo, una trayectoria a tener en cuenta.

«Remar en casa, con tus colores y tu gente, no te lo da otro club»
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