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El Diario de Cantabria

Máxima expectación

Los técnicos deportivos ya están adaptados para una nueva situación que ven incierta, ya que creen que la gente «tiene miedo», pero todos desean volver a la rutina presencial en los gimnasios y escuelas deportivas

Sala de ciclismo indoor en un centro deportivo.
Sala de ciclismo indoor en un centro deportivo.
Máxima expectación

Los centros deportivos están expectantes ante su reapertura tras el confinamiento y todavía ven «el futuro muy incierto» ya que creen que la gente «tiene miedo», aunque reconocen que va a haber que «adaptarse a la nueva situación» tras la pandemia, que ha llevado a sus entrenadores a dar clases en casa.

Varios preparadores físicos en distintos centros deportivos cántabros han explicado a ‘Efe’ cómo ven su vuelta al trabajo, que el plan de desescalada de la pandemia del coronavirus fija para la Fase 2, a la que accederá el próximo lunes, 25 de mayo, Cantabria.

Todos desean volver a la rutina presencial en los gimnasios y en las escuelas deportivas, pero recuerdan que no han parado porque desde que comenzó el confinamiento trabajan con sus alumnos desde sus casas.

Brandon Viana, que es entrenador en una sala fitness de Santander, considera que «al tener que estar separado de la gente el negocio está en internet», por lo que está haciendo clases online a través de Instagram y en Youtube.

En cuanto a la vuelta, cree que «hasta julio o agosto» no se regresará a los gimnasios, ya que es «complicado mantener las distancias de seguridad en un centro deportivo a menos que evolucione a centro boutique o cosas más personalizadas».

Sin embargo, este preparador sí piensa que «con unas medidas de higiene un poco más laxas, como el uso obligatorio de mascarilla, guantes, toalla y alcohol, se podría abrir un centro deportivo» y reconoce la necesidad de adaptarse a «todo lo que imponga el gobierno» para la reapertura.

Viana está seguro de que «el sector del fitness va a sobrevivir y se va a adaptar al cambio», pero teme por las pequeñas empresas «que van a sufrir más al tener pocos clientes».

Este entrenador considera que «la clave de la supervivencia está en no perder los abonados que ya estaban inscritos» y se niega a ver «todo de una forma negativa». «Toda gran crisis trae cosas positivas. Se abren nuevas oportunidades de negocio», apostilla.

Sofía Palencia, bailarina, coreógrafa, profesora de danza y autónoma, recuerda que cuando cerraron los centros deportivos por el confinamiento dedicó el fin de semana «a investigar diferentes plataformas para dar clase», por lo que el primer martes de confinamiento ya estaba en Twitch y en Instagram, pero matiza que «ciertas cosas, como las correcciones, no se pueden enseñar online».

Reconoce que sus ‘innovadoras clases’ han tenido «muchísima repercusión», sobre todo las de ‘Twerk’, con picos de unas 150 personas en Instagram y unas 60 en Twitch, aunque ese número ha ido bajando a medida que empezó la desescalada.

Palencia, que ya da por perdido este curso, prevé que podrá empezar «a final de verano si todo va bien», pero la necesidad de mantener la distancia le hace plantearse medidas como «clases con cita previa y con un número reducido de personas, como cinco o seis».

Sin embargo, no se ha planteado aún las medidas de higiene porque prefiere esperar, aunque no se ve bailando con mascarilla, pues piensa que con «la caña» que supone el baile sería «un ahogo».

Por el momento, esta entrenadora apunta que la situación «le ha venido bien al conseguir bastantes alumnos virtuales», e incluso se plantea continuar impartiendo de manera online alguna clase tras la cuarentena, «como una youtuber».

José Ortiz, monitor deportivo y técnico en actividades físicas en dos gimnasios y un centro de danza, también ha decidido dar clases virtuales en Instagram «por iniciativa propia», ya que lo considera «una manera de seguir teniendo contacto con los alumnos, con los socios y con los amigos».

Aún así, coincide en que no es lo mismo impartir clase «en un aula acondicionada que en el salón de casa», pero asegura hay que garantizar el ejercicio físico para mantener la salud y que no bajen las defensas.

Además de las clases, José está realizando un curso online para el regreso a la actividad presencial, aunque de cara a ese momento considera que la reapertura será «poco a poco, con todo el protocolo que el Gobierno dé y garantizando el cien por cien de seguridad, tanto del trabajador como de los socios».

Este preparador se siente «muy positivo» de cara a la vuelta, pues cree que «en cuanto se normalice la nueva manera de hacer ejercicio y de estar en un aula de clase, la gente va a regresar a la rutina porque se lo va a pedir el cuerpo».

Sí es consciente de que «el temor siempre va a haberlo», pero se muestra convencido de que, con todas las medidas que se han fijado, «el socio va a estar completamente seguro».

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