Dos imágenes que lo dicen todo

Aznar sale del coche-bomba con firmeza; Sánchez huye entre insultos: la foto del día

Una imagen vale más que mil palabras, y dos, aún más. A la izquierda, José María Aznar, con el rostro firme tras sobrevivir a un atentado de ETA con 40 kilos de amosal. A la derecha, Pedro Sánchez, escoltado por un paraguas, abandonando a los vecinos de Paiporta tras recibir gritos e insultos. Dos presidentes, dos momentos clave, dos formas opuestas de encarar la adversidad.
Izquierda: José María Aznar, minutos después de sufrir un atentado de ETA con 40 kilos de amosal, Madrid, 1995.
Derecha: Pedro Sánchez, protegido por un paraguas tras ser increpado por los vecinos de Paiporta durante la visita por la DANA, abril de 2025.
Izquierda: José María Aznar, minutos después de sufrir un atentado de ETA con 40 kilos de amosal, Madrid, 1995. Derecha: Pedro Sánchez, protegido por un paraguas tras ser increpado por los vecinos de Paiporta durante la visita por la DANA, abril de 2025.

Dos presidentes, dos momentos decisivos, dos formas de encarar la adversidad. José María Aznar, con el rostro sereno tras sobrevivir a un atentado de ETA con 40 kilos de amosal. Pedro Sánchez, resguardado bajo un paraguas y escoltado por su seguridad al primer grito de unos vecinos indignados. La historia no siempre se escribe con palabras; a veces, basta una imagen para retratar el carácter. La imagen que los compara ha incendiado las redes sociales, donde miles de usuarios destacan la diferencia entre el coraje y el victimismo. La historia no siempre se escribe con palabras; a veces, basta una fotografía para retratar el carácter.

Aznar: serenidad entre los escombros

Era el 19 de abril de 1995 cuando ETA intentó asesinar al entonces líder de la oposición, José María Aznar, haciendo estallar un coche-bomba al paso de su vehículo. La explosión, provocada con más de 40 kilos de amosal, dejó un reguero de destrucción en la calle José Silva, en Madrid. Aznar salió ileso gracias al blindaje del coche. ¿Su reacción? Serenidad.

Sin aspavientos, llamó a su mujer, luego a su partido, y pidió que le cancelaran las reuniones de primera hora: "Voy a llegar un poco tarde", dijo con una calma que impresionó a propios y extraños. Aquel día, ETA mató a una vecina e hirió a quince personas, pero Aznar demostró el temple de un líder. Ni lágrimas, ni espectáculo. Solo entereza.

Sánchez: barro, paraguas y huida

Treinta años después, la escena es otra. Esta vez en Paiporta, tras los estragos de la DANA. Pedro Sánchez llegaba junto a los Reyes a visitar a los damnificados, cuando comenzaron los abucheos. "Pedro Sánchez, hijo de p*", "Nos habéis abandonado", "¡Asesinos!"**, gritaban algunos vecinos mientras les lanzaban barro.

La reacción del presidente fue inmediata: su seguridad abrió un paraguas negro y lo evacuó de la zona. Mientras tanto, el Rey Felipe VI, sin protección, permanecía entre los ciudadanos, escuchando sus quejas, recibiendo su dolor, compartiendo su barro. A su lado, la Reina Letizia y el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón.

Dos presidentes, dos estilos

Una foto enseña más de lo que mil discursos intentan esconder. En una, un presidente enfrentándose a la muerte con entereza; en otra, un presidente huyendo de las palabras. A un lado, el plomo de ETA; al otro, el lodo de la calle. Aznar no se dobló ante la metralla. Sánchez se disolvió entre paraguas y gritos.

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