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El Diario de Cantabria

RACING - PORTUGALETE

Otra vez en el agujero

El Racing inicia esta tarde su sexta de las últimas ocho temporadas en Segunda B | Debuta contra el Portugalete en el Sardinero, que volverá a tener un número significativo de aficionados siete meses después

Los jugadores del Racing confían en comenzar el nuevo curso con buen pie. / Hardy
Los jugadores del Racing confían en comenzar el nuevo curso con buen pie. / Hardy
Otra vez en el agujero

No termina de librarse el Racing de la Segunda B. Hoy comenzará su sexta temporada en la categoría de bronce en los últimos ocho años. En los otros dos que quedan para completar la década maldita firmó dos descensos: uno de Primera a Segunda y otro de Segunda a Segunda B. La cuesta abajo no puede ser más pronunciada. Lo normal para el equipo verdiblanco fue siempre pasar rápidamente por la tercera división del fútbol español, una categoría que, en principio, no le debería corresponder por historia y masa social. Sin embargo, está cada vez más condenadamente pegado a ella. Esa noble tradición de subir en el primer año nada más caer al pozo se terminó en el 2014. Tras volver a caer en el 2015, tardó cuatro temporadas en volver al fútbol profesional. Y ahora ha vuelto a caer. A ver cuánto dura la aventura en esta ocasión.

Y esa aventura comienza esta misma tarde contra el Portugalete. Un Racing - Portugalete despierta a cualquiera, es todo un baño de realidad para que a todo el mundo le quede claro en qué barro va a tocar pelear. Al menos la caída será suave porque el partido se disputará en El Sardinero. Y habrá gente. No será como de costumbre, pero vivimos meses en los que cualquier cosa que se acerque a la normalidad es recibida con júbilo. Y lo normal sería que esta tarde ganara el equipo verdiblanco, pero son tiempos extraños. Nadie se puede confiar.

Menos aún, después de lo sucedido en los dos últimos partidos de pretemporada, disputados los dos últimos fines de semana contra dos rivales de la misma categoría y también en casa. Los precedentes están ahí y son preocupantes porque los hombres de Rozada firmaron un empate contra el Alavés B y una derrota contra el Amorebieta. La lucecita se puso en rojo porque nadie se esperaba terminar la pretemporada con tan mal sabor de boca. En el lado malo está la preocupación pero también hay un lado bueno, que es la imposibilidad de tomarse la temporada con un exceso de confianza o de relajación. Todos han podido comprobar que aquí nadie va a regalar nada. Menos aún, en el subgrupo en el que le ha tocado al Racing, que estará compuesto por vascos más el Laredo. No hay ningún equipo de relumbrón, no están el Deportivo, el Numancia, el Badajoz o el Burgos, pero sí otros diez equipos competitivos, de los que no regalan un balón y menos aún un punto. Va a haber que sudar de lo lindo cada fin de semana y más aún en un año con un formato de competición diferente en el que cada partido va a contar como el que más.

El Racing está con otros diez equipos y deberá quedar entre los tres primeros tras la liga que disputen a ida y vuelta. Si lo consigue, se medirá con los tres primeros clasificados del otro subgrupo del grupo segundo, que lo forman maños, navarros y riojanos. En principio, es más sencillo que aquel en el que está metido el conjunto cántabro y lo peor de todo, algo que es inexplicable que haya quedado así sin que nadie haya dado un golpe encima de la mesa, es que los puntos se van a arrastrar.  A pesar de la aparente diferencia de nivel que hay entre el subgrupo A y el B, todos los puntos de la primera fase se arrastrarán a la segunda y no sólo, como sucede en este tipo de formatos, los conseguidos ante quienes también se clasifiquen. Parece una barbaridad, pero todos han dicho amén.

Esta fórmula hará que sea vital cada punto, ya que nadie sabe qué puede suceder en el otro subgrupo. Si hay alguien que domine, puede pasar a la segunda fase con un botín inalcanzable. Por eso no hay que dejarse nada. Y mucho menos en casa. Y menos todavía ante un recién ascendido como el Portugalete, que suena a poca cosa pero que va a llegar a Los Campos de Sport, como lo harán la mayoría, sin nada que perder y mucho que ganar. Es una sensación que se potencia todavía más al tratarse de la primera jornada. Y eso tiene sus peligros.

Afronta el Racing el encuentro tras el mal sabor de boca que le terminó dejando la pretemporada mientras que su rival llegará lanzado y en una dinámica positiva que incluso le ha cogido por sorpresa. No conoce la derrota. Ha disputado cinco amistosos y ha ganado cuatro y ha empatado uno. Está que se sale aunque, al igual que el bando verdiblanco, es bien consciente de que todo eso sirve de poco. Lo serio empieza hoy. Y el aficionado cántabro es consciente de que todo tiene un poco de trampa. Es cierto que su pretemporada ha sido más larga de lo habitual y que, precisamente, tenía como objetivo comenzar como un tiro, pero en verdad han sido pocos los que han completado las ocho semanas de trabajo. La mayoría ha llegado tarde. Y, sobre todo, lo han hecho una serie de futbolistas que están llamados a ser pilares de este proyecto. Así, Cedric y Nana apenas llevan doce días en Santander, Balboa cruzó el charco el pasado fin de semana, Matic empezó el lunes a entrenar y Soko no lo va a hacer con el grupo hasta después del partido de hoy. Además, Villapalos llegó hace apenas un mes y Maynau no ha completado ni una semana de trabajo normal con todos. Así es complicado. Ha habido mucho tiempo y el mercado se cerró dos semanas antes de empezar, pero siempre se acaba haciendo todo a última hora. Y no sólo el Racing. Es lo que hay. Las temporadas siempre se empiezan con cojera pero se acaba cogiendo el ritmo. Lo que sucede es que esta vez hay que cogerlo cuanto antes.

buen inicio. Comenzar bien siempre es fundamental y más aún esta temporada en la que los tiempos van a ser más rápidos. Se trata, además, de un proyecto nuevo que necesita consolidarse y sentirse bien consigo mismo a base de resultados que le permitan crecer a gusto y desarrollarse. Aunque luego se pueda recuperar (o no), un mal inicio siempre genera dudas e inquietudes en un equipo que luego se quedan ahí y vuelven a ponerse en primer plano en cuanto vienen mal dadas en un momento puntual. Por eso hay que arrancar bien. El Racing de hoy no va a ser el Racing de dentro de un mes pero, mientras éste llega, hay que ir sumando. Casi se puede decir que como sea.

Además de los jugadores recién llegados o faltos de forma o de ritmo de competición, Javi Rozada no podrá contar de partida con uno de los jugadores más destacados del primer tramo de pretemporada o, al menos, hasta que se lesionó. Se trata de Marco Camus, que lleva algo más de dos semanas en el dique seco y que había tenido momentos notables en los amistosos que había disputado. Y no sólo era un jugador importante por lo bien que parecía estar, sino porque era uno de los dos únicos extremos con los que ha contado la plantilla durante todo este largo proceso de puesta a punto. El otro es Álvaro Bustos, que ha ido poco a poco a más y también llegará algún día Soko, pero hoy no estará. De este modo, pocas opciones tiene el preparador racinguista para jugar hoy por bandas. En los dos últimos partidos ha arrancado Cejudo por la derecha y, aunque, sobre todo ante el Alavés B, por fin asomó el jugador que fue el curso pasado, algo que ha costado ver durante el verano, ya no está para jugar por banda. Quizá por eso, Rozada haya decidido cargarse directamente los extremos y está pensando en jugar con cinco atrás, con carrileros y con dos delanteros.

Es algo que ha entrenado esta semana. Es difícil saber si porque quiere que su equipo juegue así o para preparar la manera de atacar a los equipos que formen de esta manera. De hecho, tanto el Alavés B como el Amorebieta jugaron con ese dibujo en Los Campos de Sport y el Racing se atascó. Falta por ver qué hará el Portugalete hoy. De lo que nadie puede dudar es de que va a ser un equipo competitivo que, además, llega con el aliciente de tener una buena colección de cántabros.

Al igual que el Racing, que tampoco podrá contar con Maynau, el Portugalete afrontará también el encuentro con ausencias. No podrá formar parte del equipo Musy por contrato (su club debería pagar 10.000 euros si quisiera alinearle) y tampoco con Ayala, que fue su último fichaje y que llegó con un partido de sanción arrastrado desde el pasado curso. Además, el capitán Jon Moya, quien formara pareja en el centro de la zaga con Iñaki Olaortua en el ascenso del 2016, será duda y, de confirmarse, sería una baja sensible.

En el Racing habrá dudas en la portería y, a partir del sistema que use Rozada, también las podría haber en varios puestos. Lo que está claro es que el recién llegado Matic va a estar en el once porque llegó bien rodado e incluso con partidos oficiales a sus espaldas y las sensaciones que ha dado desde el primer día no han podido ser mejores. También sería raro que no jugaran de inicio Villapalos y Nana mientras que otro de los recién llegados, Cedric, aún no está para noventa minutos y el técnico podría esperar al segundo tiempo para tirar de él. O no. Se verá. Son muchas las dudas que hay que solventar en el esperado estreno liguero.

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