El "gran" respaldo social a CCOO y UGT: más banderas que trabajadores
Los sindicatos, que recibieron 32 millones en subvenciones del Gobierno, apenas logran convocar a unos pocos centenares de personas en Madrid y Barcelona
Los sindicatos más retratados como siervos del Gobierno sanchista, CCOO y UGT, se han echado a las calles para protestar contra el Partido Popular por su primer no al decreto ómnibus que el Gobierno quiso aprobar mezclando todo tipo de medidas. Pedro Sánchez ha troceado el decreto tras plegarse de nuevo a Carles Puigdemont, y ese nuevo decreto sí que ha sido apoyado por los de Alberto Núñez Feijóo. Aun así, CCOO y UGT decidieron mantener su protesta, y el ridículo ha sido histórico.
200 personas en Madrid: el fracaso de una manifestación anunciada
Sólo unas 200 personas han acudido a la manifestación convocada en Madrid, la que se preveía más multitudinaria. Una cifra completamente irrisoria. Bajo el lema "Con los derechos de la gente no se juega", los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, se han movilizado en la Plaza Jacinto Benavente, junto a las líderes madrileñas de ambos sindicatos, Paloma López y Susana Huertas.
El lugar elegido ya reflejaba que los propios sindicatos no confiaban en una gran afluencia de gente. En lugar de optar por un espacio amplio como Cibeles o Sol, prefirieron una plaza menor, y ni siquiera lograron llenarla.
Una protesta para blanquear a Sánchez
CCOO y UGT dicen que se manifiestan para denunciar el uso "oportunista" de la protección social que las formaciones políticas están haciendo y que casi hizo caer el primer decreto ómnibus. Sin embargo, lo cierto es que no critican al Gobierno por presentar un decreto convertido en una miscelánea de medidas, sino que apuntan al PP por no apoyarlo.
En un manifiesto conjunto, ambas organizaciones sindicales han justificado la movilización por la necesidad de que el Parlamento esté "al servicio de la gente" y no de "estrategias de vuelo corto". Pero nadie parece creérselo.
Pinchazo también en Barcelona: 300 personas y muchas banderas
La manifestación en Barcelona tampoco ha sido mejor. Apenas 300 personas, según datos de la Guardia Urbana, se han concentrado en la Plaza de la Universidad, en un evento que contaba con el apoyo de diversas organizaciones a favor de derechos sociales.
A pesar de la baja asistencia, el número de banderas sindicales casi superaba al de manifestantes. Entre los asistentes estaban el presidente de ERC, Oriol Junqueras, el portavoz de los Comuns en el Parlament, David Cid, y el primer secretario de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello.
El PP critica la protesta: "Deberían manifestarse en Ferraz"
La vicesecretaria de Movilización y Reto Digital del PP, Noelia Núñez, ha recomendado a los sindicatos movilizarse en la calle Ferraz, sede del PSOE, o en el Palacio de La Moncloa porque "Sánchez es quien ha utilizado como rehenes a los pensionistas, usuarios del transporte y a los afectados por la DANA".
"Hoy los sindicatos salen a movilizarse a las calles y lo hacen, no contra el Gobierno de España, sino contra la oposición. En la España de Pedro Sánchez parece normal que los sindicatos se manifiesten contra la oposición en lugar de exigir responsabilidades al Ejecutivo. Sonaría a chiste, pero esto es la realidad de la España de Sánchez", ha afirmado.
Asimismo, Núñez ha señalado que los sindicatos "se han despertado de su largo sueño de siete años justo cuando el PP está cerca de llegar al Gobierno", y ha cuestionado si van a "desempolvar las pancartas" sobre la alarmante tasa de pobreza infantil o el problema de vivienda.
"Nos gustaría saber si van a defender a los trabajadores de la universidad pública o si guardarán silencio sobre los escándalos de másteres y oposiciones dirigidas a personas cercanas a la Moncloa", ha manifestado.
Conclusión: una protesta vacía que solo evidencia la debilidad de los sindicatos
El fracaso de asistencia en Madrid y Barcelona refleja que los sindicatos han perdido toda credibilidad. A pesar de recibir 32 millones de euros en subvenciones, la ciudadanía no los respalda. La manifestación que pretendía presionar a la oposición ha terminado siendo un espectáculo vacío, con más líderes sindicales que manifestantes y con un mensaje que nadie cree.
Mientras tanto, el Gobierno sigue comprando su silencio con dinero público, y los sindicatos, en lugar de defender a los trabajadores, actúan como el brazo propagandístico de Pedro Sánchez.