García Ortiz al borde del abismo: borrados masivos, presiones y mentiras
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, ha sido procesado por el Tribunal Supremo por filtrar datos confidenciales del caso que salpica al novio de Ayuso.
La Justicia lo señala por borrar pruebas clave, presionar a fiscales subordinadas y maniobrar desde su despacho para “ganar el relato” mediático. Todo mientras sigue en el cargo como si nada hubiera pasado.
Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado, ha sido procesado por revelación de secretos tras ordenar la filtración de correos internos para perjudicar al entorno de Isabel Díaz Ayuso. Las pruebas lo sitúan en el centro de una operación opaca, basada en presiones internas, silencios cómplices y el borrado sistemático de sus dispositivos móviles.
Del despacho al banquillo: el fiscal que quiso "ganar el relato"
El juez del Tribunal Supremo ha enviado a juicio a García Ortiz tras constatar que el propio fiscal general ordenó publicar una nota de prensa filtrando comunicaciones confidenciales entre el fiscal del caso y el abogado de Alberto González Amador, pareja de Díaz Ayuso. El objetivo: crear un relato favorable al Gobierno. La fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, se negó a participar, y dejó constancia de las presiones recibidas.
El mensaje que lo delata: "Si dejamos pasar el momento, nos ganan"
En un mensaje de WhatsApp enviado el 14 de marzo de 2024, García Ortiz insistía en difundir la nota: "Es imperativo sacarla, Almudena. Si dejamos pasar el momento, nos van a ganar el relato". La fiscal Lastra se negó, Pilar Rodríguez accedió. Hoy, solo Rodríguez está imputada junto al fiscal general.
Borrado masivo y silencio en el Supremo: conducta impropia de su cargo
La instrucción judicial se ha visto obstaculizada por el borrado masivo de los dispositivos móviles del fiscal. Según el juez Hurtado, "nadie borra las pruebas de su inocencia". García Ortiz no solo se negó a responder preguntas del juez, sino que centró su defensa en deslegitimar la investigación tecnológica autorizada judicialmente.
El argumento que no cuela: ¿filtrar para contrarrestar una filtración?
La Abogacía del Estado trató de justificar la nota alegando que El Mundo ya había publicado otro correo. Pero el magistrado lo desmiente tajantemente: "No hay base legal ni moral para filtrar datos protegidos solo porque alguien más publique parte de la historia".
“El desarrollo de la instrucción ha puesto de relieve que el investigado ha hecho desaparecer de sus dispositivos móviles cuanta información pudiera haber en ellos”. – Auto del Supremo
Un fiscal general acorralado... pero aún en el cargo
Mientras todo esto sucede, García Ortiz sigue ocupando su puesto como máximo responsable del Ministerio Fiscal. Ninguna dimisión, ninguna disculpa. En la calle, crece la indignación por lo que ya muchos llaman "el Watergate español". ¿Hasta cuándo durará el blindaje?