El CNIO destituye a María Blasco y deberá responder ante el juez
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha tomado una decisión histórica: cesar a María Blasco como directora científica y a Juan Arroyo como gerente, poniendo fin a su gestión tras 14 y 22 años en el cargo, respectivamente. La destitución se ha producido en una reunión extraordinaria del patronato del CNIO celebrada este miércoles 29 de enero, donde los 15 miembros han votado por unanimidad a favor de la destitución.
Esta decisión se da en un contexto de fuertes críticas por la gestión de Blasco, quien ha sido objeto de múltiples denuncias por supuestas irregularidades económicas, viajes financiados con fondos públicos y el cobro de sobresueldos por un total de 319.000 euros desde 2016.
Según el comunicado oficial del patronato, el cese responde a la “necesidad de iniciar una nueva etapa” en el CNIO ante un clima de trabajo que “no es compatible con el prestigio y excelencia del centro”, reconocido como Centro de Excelencia Severo Ochoa por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
"El CNIO debe ser un referente de investigación biomédica, y la actual situación ha hecho insostenible la continuidad de su dirección", señala el comunicado oficial del organismo.
Los escándalos que precipitaron su salida
El detonante de la crisis en el CNIO fue una serie de investigaciones periodísticas que destaparon un posible uso indebido de fondos públicos. Entre las irregularidades denunciadas destacan:
- El pago de sobresueldos irregulares: Blasco habría recibido 319.000 euros extra desde 2016 en concepto de pagos no justificados.
- Viajes polémicos: Un informe reveló que en agosto de 2023 Blasco viajó al Ártico con su pareja e hijo, con un coste de 6.503 euros para el CNIO. También se reportaron desplazamientos a Mozambique y Washington en circunstancias similares.
- El escándalo de CNIO-Arte: La compra de obras de arte y la organización de eventos culturales con fondos del centro generaron indignación en la comunidad científica.
- Un déficit económico alarmante: Bajo su dirección, el CNIO arrastra un déficit de 4,5 millones de euros, lo que pone en riesgo la viabilidad del centro.
Desde que se destaparon estas prácticas, científicos del CNIO han denunciado públicamente el deterioro del ambiente laboral y han exigido transparencia en la gestión del centro.
"La destitución de Blasco llega ocho años tarde", han afirmado algunos investigadores del CNIO, celebrando la decisión del patronato.
Un futuro incierto: nombramiento interino y búsqueda de un nuevo director
Con la salida de Blasco y Arroyo, el patronato ha designado a Fernando Peláez, director del Programa de Biotecnología, como director científico interino hasta que se complete el proceso de selección de un nuevo responsable.
Se ha anunciado que el CNIO abrirá un concurso internacional para encontrar un director con un perfil acorde a los estándares científicos y éticos que requiere el centro.
"Queremos garantizar la estabilidad del CNIO y reforzar su papel como institución de referencia en la investigación oncológica", ha señalado Eva Ortega-Paíno, presidenta del patronato.
Implicaciones legales: una investigación en marcha
El escándalo no solo ha tenido consecuencias administrativas. El Juzgado de Instrucción nº 13 de Madrid ha abierto diligencias contra María Blasco por presuntos delitos de estafa y malversación, tras una denuncia presentada por el sindicato Manos Limpias.
El juez Hermenegildo Barrera Aguirre ha solicitado toda la documentación relativa a los pagos irregulares y a los viajes financiados con fondos del CNIO. De confirmarse los indicios, la exdirectora podría enfrentarse a consecuencias penales.
"María Blasco lo sabía todo", ha declarado el exgerente Juan Arroyo, tratando de desligarse de las decisiones económicas del centro.
La destitución de María Blasco y Juan Arroyo marca un punto de inflexión en la historia del CNIO. El prestigio del centro está en juego, y ahora el reto será recuperar la confianza de la comunidad científica y del sector sanitario.
Mientras la institución se reorganiza, la investigación judicial sigue su curso y podría derivar en nuevas revelaciones. En cualquier caso, este episodio ha puesto de manifiesto la importancia de la transparencia en la gestión de los centros de investigación pública.