TRAMA DEL SOCIALISMO

Las cloacas del PSOE que salpican directamente a Pedro Sánchez

“Es Pedro Sánchez directo con Cerdán”. La frase no proviene de un adversario político ni de un tertuliano exaltado, sino de Javier Pérez Dolset, uno de los propios operadores de Ferraz. Lo dijo con nombre y apellidos, y sin ambigüedad: el presidente del Gobierno y su número tres orquestaron una trama para obtener información sensible sobre la Guardia Civil y manipular causas judiciales a favor del PSOE.  
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, junto a Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, en un acto reciente. Ambos están en el centro de las acusaciones que señalan una presunta operación de control sobre investigaciones judiciales clave.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, junto a Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, en un acto reciente. Ambos están en el centro de las acusaciones que señalan una presunta operación de control sobre investigaciones judiciales clave.

Muy poca gente tiene esta información. Un engranaje de presiones, abogados colocados y pactos en la sombra ha sido reconocido por uno de sus protagonistas: Javier Pérez Dolset, que señala sin rodeos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. La verdad empieza a desbordar los diques del silencio institucional.

Un miembro clave del PSOE confiesa que Pedro Sánchez dirigía la trama para obtener información de la UCO. Corrupción y control judicial en el corazón del poder.

Una red oculta que ahora empieza a hablar

Javier Pérez Dolset, vinculado a las estrategias más discretas del PSOE en Ferraz, ha roto el silencio en declaraciones a El Confidencial: “Pedro Sánchez y Santos Cerdán estaban al tanto de todo”. La frase ha encendido todas las alarmas, pero apenas ha generado reacciones políticas o mediáticas proporcionales a la gravedad del testimonio.

La reunión clave tuvo lugar en febrero de 2025. En ella participaron Pérez Dolset, Alejandro Hamlyn y Leire Díez Castro. Allí se trazaron líneas maestras de una operación con objetivo muy concreto: obtener información comprometedora sobre la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. ¿La finalidad? Proteger a la cúpula del PSOE ante investigaciones judiciales en curso.

La doble moral de los partidos y el silencio cómplice

Ni el Partido Popular ni el resto de fuerzas parlamentarias han pedido una comisión de investigación. La oposición calla y el oficialismo desvía. La gravedad de estas revelaciones no ha producido comparecencias públicas ni editoriales de denuncia en los grandes medios. Al contrario: la noticia se difumina en el ruido digital mientras se impone el relato del "todo es normal".

¿Dónde están las exigencias de transparencia? ¿Por qué la izquierda crítica permanece muda? ¿Y qué hay de los medios que acostumbran a denunciar las “cloacas del Estado”? El silencio es una forma de complicidad. Ni progresistas ni conservadores parecen interesados en que este escándalo llegue a los ciudadanos con toda su crudeza.

Fontaneros, fiscales y empresarios: las piezas del engranaje

Según la información revelada, Leire Díez y Javier Pérez Dolset actuaban como intermediarios clave para manipular procesos judiciales desde dentro. Su método incluía ofrecer a empresarios con causas abiertas abogados afines, contactos con fiscales y, en algunos casos, promesas de indulto o acuerdos judiciales beneficiosos.

El objetivo era claro: conseguir información confidencial sobre la UCO, neutralizar investigaciones y proteger a figuras del PSOE implicadas en tramas como el caso Koldo o las operaciones turbias de compañías energéticas como Hafesa, Gaslow y Villafuel. Se trataba, en palabras del propio Pérez Dolset, de “una estrategia de supervivencia política” disfrazada de asesoramiento legal.

Los datos que incomodan al poder

  • La UCO ha emitido hasta la fecha 7 informes clave sobre la gestión de fondos públicos vinculados a tramas próximas al PSOE.
  • Desde 2023, han cambiado de destino o han sido apartados discretamente al menos 12 agentes vinculados a investigaciones sensibles.
  • El caso Hafesa, en particular, implica a empresas que recibieron contratos por más de 280 millones de euros en apenas dos años.

Consecuencias de una democracia vigilada

Si se confirma que desde Ferraz se articulaba un sistema para presionar a la UCO y condicionar a la Fiscalía, estaríamos ante una forma encubierta de cooptación institucional. En un Estado de derecho, esto no solo erosiona la credibilidad de la justicia, sino que **abre una peligrosa puerta a la impunidad estructural**.

Las víctimas reales de esta maquinaria no son solo los agentes señalados o los fiscales presionados. Es el conjunto de ciudadanos, sometidos a una versión edulcorada de los hechos y a un sistema que parece más preocupado por blindar a sus dirigentes que por proteger la legalidad.

Los medios independientes tienen la responsabilidad de informar, como ya lo hizo este periódico sobre la reacción de los sindicatos y la patronal en anteriores escándalos. Pero esta vez, la urgencia es aún mayor.

La verdad no tiene partido

Pedro Sánchez debe dar explicaciones públicas y permitir una investigación a fondo. Santos Cerdán, como número tres del PSOE, también. No hacerlo es confirmar las sospechas. Pero no solo ellos: la derecha, los medios sistémicos y la justicia callada también deben responder.

El periodismo no puede ser una trinchera. Si se confirman estos hechos, se habrán cruzado todas las líneas rojas. Y quienes callen ahora, quedarán retratados en la hemeroteca como cómplices del silencio.

 

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