CASO MASCARILLAS

Ábalos se defiende en el Supremo: «Yo nunca he estado en la gestión de nada»

El exministro declara en la recta final del juicio del caso mascarillas tras las acusaciones de Aldama sobre mordidas y financiación del PSOE
 
José Luis Ábalos ha declarado este lunes ante el Tribunal Supremo en la recta final del caso Koldo, donde afronta una petición de 24 años de cárcel por presuntos amaños en contratos públicos de mascarillas durante la pandemia.
José Luis Ábalos ha declarado este lunes ante el Tribunal Supremo en la recta final del caso Koldo, donde afronta una petición de 24 años de cárcel por presuntos amaños en contratos públicos de mascarillas durante la pandemia.

El exministro José Luis Ábalos ha declarado este lunes ante el Tribunal Supremo en la recta final del caso Koldo, donde afronta una petición de 24 años de cárcel por presuntos amaños en contratos públicos de mascarillas durante la pandemia.

Su defensa ha arrancado con una frase clave: «Yo nunca he estado en la gestión de nada». Con esa afirmación, Ábalos ha intentado desvincularse de las adjudicaciones investigadas y presentar su papel como meramente político, de «impulso y liderazgo», delegando en subordinados la gestión diaria del Ministerio de Transportes.

Ábalos intenta marcar distancia con la gestión

El exministro ha explicado que su función era dirigir políticamente el departamento, no intervenir en expedientes concretos. «Siempre delegué con muchísima confianza», ha señalado ante el tribunal.

Sin embargo, esta versión choca con las acusaciones ya vertidas en el juicio por Víctor de Aldama, quien sostuvo que Ábalos ocupaba el segundo escalón de una presunta organización dedicada al cobro de mordidas, por debajo de Pedro Sánchez y por encima de Koldo García.

El origen de Koldo: «entrega y lealtad»

Ábalos también ha explicado cómo incorporó a Koldo a su entorno. Según su relato, necesitaba a alguien que condujera, le acompañara en la actividad política y tuviera disponibilidad absoluta. Santos Cerdán le propuso a Koldo y, tras meses de trabajo intenso, lo nombró asesor «en agradecimiento a su entrega y lealtad».

La causa judicial, sin embargo, sostiene que Koldo acabó desempeñando un papel mucho más amplio que el de simple asistente, como ya reflejó el avance del procedimiento que llevó a Ábalos y Koldo al banquillo por la trama de contratos sanitarios.

Jésica Rodríguez y el piso de Plaza de España

Ábalos también ha abordado su relación con Jésica Rodríguez. Ha reconocido una relación sentimental y ha negado haber pernoctado en el apartamento de Plaza de España. «A veces comía con ella y me volvía al ministerio», ha afirmado.

El exministro ha sugerido además que algunas declaraciones de Jésica podrían responder a presión externa, mientras que Aldama ha mantenido una versión muy distinta sobre los pagos y favores asociados al entorno personal de Ábalos.

Una defensa frente a la acusación de mordidas

La Fiscalía y las acusaciones sitúan a Ábalos en el centro de la presunta red de cobro de comisiones. Aldama declaró que habría entregado entre 3,5 y 4 millones de euros a Ábalos y Koldo, además de pagos mensuales de 10.000 euros.

Estas sospechas conectan con investigaciones previas sobre dinero en efectivo que acorrala a Ábalos en el Supremo y con la denuncia de pagos millonarios y circuitos de dinero negro en Ferraz.

El juicio entra en su fase decisiva

La declaración de Ábalos llega después de que Aldama apuntara directamente a la financiación irregular del PSOE y situara al presidente del Gobierno en la cúspide de la presunta estructura. El PSOE niega las acusaciones y sostiene que Aldama señala sin pruebas.

La Fiscalía, por su parte, ha considerado esencial la colaboración del empresario para conocer el alcance de la trama, mientras mantiene una posición dura contra los principales acusados, como ya reflejó su oposición a la libertad de Ábalos y Koldo por riesgo de fuga.

Un ministro socialista entre rejas

Ábalos intenta presentarse como un ministro ajeno a la gestión concreta de los contratos. Pero el juicio ya ha colocado sobre la mesa acusaciones de mordidas, pagos en efectivo, favores personales y presunta financiación irregular.

La pregunta clave queda abierta: si Ábalos no gestionaba nada, ¿cómo pudo crecer bajo su ministerio una trama de semejante alcance?

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