El agua no da tregua en Texas: las inundaciones podrían repetirse en plena búsqueda de los desaparecidos
La cifra de desaparecidos se dispara mientras continúan las lluvias torrenciales | Entre las víctimas hay decenas de niños arrastrados por el agua en campamentos de verano
El estado de Texas vive una de las peores tragedias naturales de los últimos años. Las inundaciones provocadas por lluvias torrenciales han dejado al menos 82 muertos y más de 40 desaparecidos, en un desastre que ha arrasado comunidades enteras, campamentos infantiles y extensas zonas rurales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado el estado de emergencia federal para facilitar el despliegue de recursos. “Es algo absolutamente horrible”, afirmó el mandatario, quien ha prometido visitar la zona afectada el próximo viernes.
La tragedia de los campamentos de verano
Entre las áreas más golpeadas se encuentra el condado de Kerr, epicentro del desastre. Allí, 28 niños perdieron la vida al ser arrasados por las aguas mientras participaban en campamentos de verano, como el emblemático Campamento Mystic, ubicado a orillas del río Guadalupe.
Rescatistas y voluntarios trabajan contrarreloj para localizar a los 41 desaparecidos, entre ellos diez niñas y una monitora. Las escenas de desesperación se repiten en toda la región, con familias buscando entre los escombros, árboles caídos y ríos desbordados.
“Mis padres escaparon colina arriba, pero regresaron para salvar a su vecina de 92 años”, relata Reagan Brown, cuya familia sobrevivió en la ciudad de Hunt. “Se refugiaron con otros vecinos en un cobertizo hasta el amanecer”.
Las críticas a la gestión y el debate sobre FEMA
Mientras avanza el rescate, crecen las críticas sobre si las autoridades emitieron suficientes advertencias ante un fenómeno meteorológico tan devastador. El Servicio Meteorológico Nacional lanzó alertas de inundación repentina el viernes por la mañana, pero los responsables locales admiten que “nadie esperaba” un volumen de lluvia equivalente a varios meses en apenas unas horas.
El administrador de Kerrville, Dalton Rice, prometió una revisión completa de los protocolos de emergencia. Mientras tanto, Trump evitó responder con claridad si sigue adelante con sus planes de reformar o suprimir la agencia FEMA, alegando que “ahora estamos ocupados trabajando”.
Dolor y solidaridad internacional
La tragedia ha conmocionado a la comunidad internacional. En el Vaticano, el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia, ofreció una oración especial por las víctimas. “Oramos por las niñas y familias del campamento arrasado por el desbordamiento del río Guadalupe”, declaró desde Roma, en inglés.
La ciudad de Kerrville y otros condados afectados han decretado días de oración y duelo. Mientras tanto, cuadrillas con maquinaria pesada limpian el cauce del río en busca de desaparecidos. Algunos voluntarios continúan peinando las zonas de desastre, a pesar de las advertencias de las autoridades.
Una catástrofe sin final inmediato
El gobernador Greg Abbott advirtió que las lluvias podrían continuar hasta el martes, elevando aún más el riesgo de nuevas inundaciones en zonas ya saturadas. “Estamos trabajando sin descanso, pero esta emergencia está lejos de terminar”, advirtió.
Con cada hora que pasa, el desastre en Texas suma nuevos nombres, rostros y dramas humanos. La reconstrucción tomará tiempo, pero el dolor por los desaparecidos y los niños perdidos permanecerá mucho más allá de las aguas.