Solvay reestructura su planta cántabra y anuncia un ERE de hasta 77 trabajadores en Barreda
La dirección atribuye la medida al exceso de capacidad global, al encarecimiento de la energía y a la pérdida de competitividad frente a productores extracomunitarios con menores costes
La multinacional química Solvay ha anunciado este lunes que plantea un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a un máximo de 77 trabajadores en su planta de Barreda, en Torrelavega, una de las instalaciones industriales más emblemáticas de Cantabria. La compañía ha comunicado además su “decisión estratégica de optimizar su capacidad de producción” de carbonato sódico a partir del tercer trimestre de 2026, en lo que supone un ajuste estructural de gran calado para la histórica factoría del Besaya.
Según ha explicado la empresa en un comunicado oficial, el plan contempla “una reducción neta de un máximo de 77 puestos de trabajo”, aunque ha subrayado que está “comprometida a gestionar responsablemente el impacto social” y a mantener un “diálogo permanente y constructivo con los representantes de los trabajadores” durante el periodo de consultas. Este proceso será determinante para concretar condiciones de salida, posibles recolocaciones y medidas de acompañamiento.
La compañía enmarca la medida en una “necesaria reorganización estratégica” orientada a “garantizar la viabilidad a largo plazo” de la planta cántabra en un contexto internacional especialmente complejo. En concreto, Solvay reducirá la capacidad de producción de carbonato sódico hasta 420 kilotoneladas anuales, con el objetivo de adaptarse a lo que define como “desafíos estructurales del mercado global”, entre ellos el exceso de capacidad productiva mundial y las “desventajas de costes insostenibles en Europa”, especialmente en materia energética y medioambiental.
La dirección sostiene que esta decisión permitirá seguir invirtiendo en el futuro del complejo industrial, preservar plenamente las operaciones esenciales vinculadas al bicarbonato sódico y asegurar la continuidad de las actividades restantes. Sin embargo, el anuncio ha generado una profunda inquietud social y económica en la comarca del Besaya, donde la planta constituye uno de los principales motores industriales y de empleo de la región.
El anuncio del ERE ha coincidido con la celebración del Pleno del Parlamento de Cantabria, donde el consejero de Industria y Empleo, Eduardo Arasti, comparecía para presentar el proyecto ‘Besaya Green’ antes de su declaración como Proyecto Empresarial Estratégico. La noticia se ha ‘colado’ en el debate parlamentario después de que el diputado del PRC Javier López Marcano instara al consejero a acudir a Torrelavega ante la situación generada en Solvay.
Arasti ha reprochado la “elegancia” de introducir el asunto en ese momento, aunque ha reconocido abiertamente que la industria de Cantabria, de España y de Europa atraviesa un problema estructural de competitividad. El consejero ha señalado que los competidores de Solvay se encuentran en países como Turquía, China o Estados Unidos y ha defendido que, mientras en la Unión Europea las empresas deben asumir costes por emisiones de CO₂ y exigentes cargas regulatorias, en otros mercados esas obligaciones no existen, lo que genera, a su juicio, una clara desigualdad de condiciones en la competencia internacional.
Asimismo, ha indicado que solicitó hace meses una reunión con la comisaria europea Teresa Ribera para abordar este asunto, que considera estratégico y prioritario para la supervivencia del tejido industrial cántabro en un escenario global marcado por la presión de costes y la transición energética.
La planta de Barreda, con más de un siglo de actividad, ha sido durante décadas uno de los pilares industriales de Cantabria. Este nuevo ajuste refleja la compleja encrucijada que atraviesa la industria pesada europea, atrapada entre la transición energética, la competencia global y el aumento de costes estructurales. Con esta decisión, Solvay redefine su presencia en la región en un momento de profunda transformación industrial y elevada incertidumbre económica.