Sánchez gobierna sin Presupuestos y dispara el gasto público
A pesar de no haber aprobado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2026, el Gobierno de Pedro Sánchez ha incrementado el gasto público en más de 75.000 millones de euros durante 2025. Esta subida se ha realizado mediante modificaciones presupuestarias internas sin necesidad de pasar por el Parlamento, aprovechando las herramientas de flexibilidad que permite el sistema presupuestario español.
La cifra exacta del incremento neto, según la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), alcanza los 75.418 millones de euros, una vez descontadas las partidas anuladas o rectificadas. Este aumento se ha ejecutado en ausencia de nuevas cuentas públicas, ya que los presupuestos vigentes datan de 2023 y, salvo cambios, seguirán prorrogados.
A lo largo de 2025, el Ejecutivo ha utilizado diferentes fórmulas para ampliar el presupuesto sin necesidad de aprobar unos nuevos PGE: ampliaciones de crédito por 45.098 millones, créditos generados por ingresos por 19.390 millones, remanentes incorporados por 9.873 millones, suplementos de crédito por 9.393 millones y créditos extraordinarios por 5.294 millones. Estas cifras, al consolidarse, han permitido al Gobierno mantener su política de gasto.
Gran parte del aumento se ha destinado al pago de deuda pública, que ha absorbido 28.502 millones de euros adicionales, y a Defensa, que ha recibido 6.335 millones más mediante transferencias. La Seguridad Social, por su parte, ha sido reforzada con unos 7.500 millones en transferencias directas y 8.600 millones en créditos extraordinarios para afrontar el pago de pensiones, a los que se suman 3.000 millones más destinados a Clases Pasivas.
A pesar de esta expansión del gasto, el Ejecutivo ha sido incapaz de presentar unos nuevos PGE. De hecho, durante los siete años de mandato de Pedro Sánchez, solo ha conseguido aprobar presupuestos en tres ocasiones, una situación poco común en la democracia española y reflejo de la inestabilidad política que ha marcado sus legislaturas.
La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha anunciado que los Presupuestos de 2026 se presentarán en el primer trimestre del año, aunque este calendario ya ha sufrido retrasos en años anteriores. Mientras tanto, el Gobierno sigue operando con cuentas prorrogadas, lo que ha generado críticas por la falta de control parlamentario sobre el uso de los fondos públicos.
Este modelo de gestión ha provocado debate tanto en los sectores económicos como en el ámbito político. La oposición ha señalado que Sánchez ha recurrido a una especie de «presupuestación en la sombra», con decisiones tomadas por vía ejecutiva sin respaldo del Congreso.
Los ajustes presupuestarios adicionales también han servido para adaptarse a compromisos internacionales, como el aumento de la inversión en Defensa solicitado por Donald Trump en el marco de la OTAN, y para sostener el sistema de pensiones en un contexto de envejecimiento de la población y presión sobre la Seguridad Social.
En resumen, el año 2025 ha cerrado con un fuerte crecimiento del gasto público, en un contexto de ausencia de nuevos presupuestos y con un Gobierno que ha utilizado los instrumentos de Hacienda para mantener sus compromisos de gasto. Con el foco puesto ahora en 2026, la duda está en si el Ejecutivo conseguirá esta vez presentar y aprobar unas nuevas cuentas o continuará gobernando bajo el paraguas de unos presupuestos prorrogados.