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El Diario de Cantabria

La flota de cerco cántabra amarra hasta el 13 de abril por el coronavirus

Las empresas de salazones cántabras no empezarán su actividad con la anchoa hasta el 14 de abril

Embarcación de cerco faenando. / Alerta
Embarcación de cerco faenando. / Alerta
La flota de cerco cántabra amarra hasta el 13 de abril por el coronavirus

Las embarcaciones de cerco de Cantabria acordaron suspender la actividad en plena costera del verdel, hasta el 13 de abril, dada la crisis sanitaria por coronavirus y ante la «imposibilidad» de cumplir las medidas de seguridad donde conviven «unos quince tripulantes en un barco de solo 25 metros». Así lo explicó el presidente de la Federación de Cofradía de Pescadores de Cantabria, Miguel Fernández, quien respalda esta medida porque responde a la preocupación de un colectivo que «está en contacto continuo con gente, no como ocurre en otros sectores primarios». «Solo hay que mirar las noticias para observar cómo avanza la pandemia y los pescadores tienen miedo de contagiarse y llevar el virus a casa, donde algunos conviven con mayores», sostiene. Fernández considera que en los cerqueros es «imposible» guardar distancias de seguridad apropiadas, sobre todo en dependencias como la cocina o los camarotes. Pese a que algunos cuentan aún con cuota de verdel, el representante de los pescadores cántabros cree que es «oportuno» amarrar hasta el 13 de abril o, si es necesario, ampliar la fecha «hasta que mejoren las perspectivas sanitarias», y pese a que las redes se tengan que centrar en otras pesquerías como el bocarte.

Por otro lado, las embarcaciones de anzuelo sí que prosiguen la pesca del verdel porque «es su momento del año» y este tipo de barcos permiten a sus dos o tres tripulantes trabajar con cautela ante posibles contagios. Sin embargo, Fernández confiesa que esta modalidad de pesca desea «acabar cuanto antes su cupo» porque, además, el precio de venta del verdel en lonja «ha caído a 0,65 euros por kilo frente al euro el kilo de hace 15 días», debido al progresivo cierre de locales de distribución. «En las lonjas también hay una tensa calma, porque son zonas de ir y venir de personas de distintos sectores y cada vez hay más preocupación por que el virus se pueda colar de alguna manera», subrayó.

En otro orden de cosas relacionadas con la industria pesquera, las empresas de salazones de Cantabria anunciaron en un comunicado que no empezarán su actividad con la anchoa hasta el 14 de abril en vista de «la grave situación originada por el Covid-19». Una circunstancia que implica la «reducción notable de la capacidad de producción» al no poder optimizar el espacio del que disponen en sus instalaciones a las recomendaciones sanitarias para prevenir los contagios. «Estamos convencidos de que llevar a cabo las medidas adoptadas por los pescadores y nuestras empresas ayudarán a combatir y recuperar con mayor rapidez la salud, en primer lugar, y la consecuente estabilidad económica de nuestra región», explican. Además, consideran que todas las personas que conforman el conjunto del sector de la anchoa en Cantabria y, en especial los trabajadores que están esperando el comienzo de la campaña, estarán de acuerdo con su «criterio», porque entienden que «es por el bien de todos».

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