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El Diario de Cantabria

PEQUEÑO COMERCIO

Cantabria pierde 224 pequeños comercios en 2022 y pueden llegar a 500 durante 2023

Se han perdido 139 autónomos en la región, según los datos aportados por la Unión Trabajadores Autónomos de Cantabria
Varias personas pasean por las calles comerciales del centro de Torrelavega. / ALERTA
Varias personas pasean por las calles comerciales del centro de Torrelavega. / ALERTA
Cantabria pierde 224 pequeños comercios en 2022 y pueden llegar a 500 durante 2023

Cantabria ha perdido 224 pequeños comercios este año y el próximo podrían cerrar sus puertas entre 300 y 500, según ha advertido la Unión Trabajadores Autónomos de Cantabria (UTAC), que ha pedido la intervención del Gobierno regional porque «Cantabria tiene un problema con el comercio que no se soluciona a base ayudas» sino con acciones que tiene que promocionar la Administración.

Así lo ha reivindicado este martes en rueda de prensa el presidente de UTAC y UPTA España, Eduardo Abad, que además de insistir en el necesario apoyo del Gobierno, también ha subrayado que los propios autónomos tienen que entender que el comercio necesita un cambio, «un salto de calidad, en la atención y modernidad» que les permita atraer más clientes y que pasa por la logística, que posibilitaría a los pequeños comercios llegar donde no pueden los grandes, sobre todo en cuestión de tiempos.

Abad ha realizado un balance del año que finaliza para el empleo autónomo en Cantabria, que no ha sido «malo» desde el punto de vista cuantitativo, pues «solo» se han perdido 139 autónomos y la comunidad se mantiene en el entorno de los 41.300 afiliados al RETA.

Sin embargo, hay una «desproporción» en relación al comercio minorista, donde se han perdido 224 autónomos -otros sectores los han ganado, como las actividades profesionales o la educación-, especialmente en Torrelavega y Santander, y donde Abad ha denunciado la «muerte en vida» de un sector, casi siempre familiar, y de avanzada edad, lo que dificulta su inserción laboral. Esta situación «dramática» responde también a la concentración del mercado de la distribución en la alimentación y los bienes de consumo diarios, que está «acabando definitivamente con el pequeño comercio».

La venta online está provocando asimismo una bajada «dramática» de ventas y los grandes centros comerciales cada vez captan más consumidores: en Cantabria la facturación de los grandes distribuidores comerciales ha subido un 13% este año, batiendo récord, mientras la del comercio local ha bajado casi un 20%. Ante este panorama, Abad ha pedido a la Consejería de Comercio que «dé un paso adelante» porque «no puede quedar impasible viendo cómo todos los días se destruyen pequeños establecimientos, el tejido productivo de los pueblos y ciudades».

En concreto, ha reclamado a la Administración «un esfuerzo» para digitalizar, formar y dotar a los comerciantes de mecanismos de producción que sean «mucho más eficaces y rentables».«Tenemos cerca de 9.000 pequeños comercios en Cantabria y nuestras cuentas son que el año que viene perderemos entre 300 y 500 pequeños comercios», ha revelado el responsable de UTAC, queha advertido que «la deriva» que está tomando el pequeño comercio no responde solo a los problemas del encarecimiento de las materias primas, electricidad o carburantes, sino que se venían produciendo «bajadas importantes» en el sector antes del Covid-19. Así, ha subrayado que la realidad actual responde «a una situación de tipo indefinido que no han sido capaces de atajar» y que no se soluciona con ayudas, como las que ya han existido.

Al respecto, ha defendido que el pequeño comercio no solo tiene que dotarse de medidas de promoción sino que los propios autónomos tienen que dar «un paso adelante» y «hacer lo necesario para competir con las grandes cadenas». Y es que en opinión de Abad «es posible abrirse mercado, ser más rentables y tener actividad con pies sólidos para durar en el tiempo». Para ello hay que «modernizar el comercio», lo que pasa por digilitalización, formación y cualificación. Se trata de «dar el salto» a través acciones directas que tiene que promocionar la Administración porque si ésta «se queda impávida ante esta situación, al final el pequeño comercio queda abandonado».

Según Abad, para mejorar el «pequeño comercio «no es necesario hacer una página web» sino «cambiar la forma de producir, de comunicarse con el cliente» y entender que después del Covid el consumidor «pide otras cosas», que es lo que están haciendo las grandes áreas. «Ahí está el salto de calidad, que la tenemos; de dar un salto de calidad en la atención, que también la tenemos; pero también de modernidad».

El «elemento» que podría poner al comercio local al mismo nivel de competitividad que empresas como Amazon «y no somos capaces de hacerlo» es la logística; «tener una aplicación en la que se pueda comprar por Santander, lanzar un mensaje a una empresa de transporte que pueda recoger la mercancía y llevártela a tu casa en tiempo récord». «Esto no es capaz de hacerlo ninguna gran superficie ni empresa de distribución, pero nosotros debiéramos», ha señalado. «Es decir, nosotros sí podemos tener resuelto el tema logístico, que es el gran problema en la distribución. Resolviendo el tema logístico seríamos capaces de resolver uno de los grandes defectos que tenemos como proveedores. Y por ahí debe ir el tiro y debemos poner proyectos encima de la mesa aprovechando los recursos Next Generation para cambiar», ha apostado. 

En este sentido, según Abad, la Consejería debe tener abiertas las puertas a otro tipo de mecanismos que «ayuden de verdad. Porque hacer una promoción y gastar en tu ciudad está muy bien, pero tiene un tiempo. Estamos hablando de cambiar el modelo de producción y para eso hay que cambiar absolutamente toda la forma de desarrollar nuestra actividad económica. Si no somos capaces de entender eso, no seremos capaces de resolver el problema que se nos viene encima». Por otra parte, Abad ha recordado que el 1 de enero de 2023 entrará en vigor en nuevo sistema de cotizaciones, que en su opinión es «más justo» y beneficiará al 65% de los autónomos de Cantabria, que pagarán menos pero no perderán prestaciones sociales.

Cantabria pierde 224 pequeños comercios en 2022 y pueden llegar a 500 durante 2023
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